La NASA contrató a SpaceX para crear un vehículo que llevará a la Estación Espacial Internacional al final de su vida útil, en una operación rara que involucra tecnología, seguridad orbital y caída controlada en el océano.
La NASA eligió a SpaceX para desarrollar el vehículo que deberá llevar a la Estación Espacial Internacional al final de su operación, en una maniobra planificada para reducir riesgos a áreas habitadas.
El contrato tiene un valor potencial de US$ 843 millones, sin incluir el lanzamiento, que será contratado por separado.
El equipo, llamado U.S. Deorbit Vehicle, se acoplará a la estación para guiar su caída controlada en la atmósfera terrestre.
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La ISS tiene una masa de 419.725 kilos, poco menos de 420 toneladas, según datos de la propia NASA.
Por qué la ISS necesita un vehículo para salir de órbita
La estación no puede ser dejada en órbita sin control.
Con el paso del tiempo, la tendencia sería la pérdida gradual de altitud hasta la reentrada en la atmósfera, en una trayectoria más difícil de prever.
En ese escenario, fragmentos podrían llegar a la superficie sin un área de caída previamente definida.
El plan de la NASA prevé el uso de una nave desarrollada por SpaceX para llevar el laboratorio orbital a una ruta calculada.
Durante la reentrada, parte de la estructura debe romperse por el roce con la atmósfera.
Los fragmentos que resistan deberán caer en una región remota del océano, conforme al plan de la agencia.
La NASA afirma que la decisión busca garantizar una transición “segura y responsable” al final de las operaciones de la ISS.
Ken Bowersox, administrador asociado de la Dirección de Misiones de Operaciones Espaciales de la agencia, declaró que la elección también se conecta a los planes para futuras estaciones comerciales en órbita baja de la Tierra.
Qué entregará SpaceX a la NASA
SpaceX será responsable de desarrollar y entregar el vehículo de desorbitaje.
Después de esta etapa, la NASA asumirá la propiedad de la nave y comandará la operación de la misión.
El vehículo no fue anunciado como reutilizable.
De acuerdo con la agencia espacial estadounidense, deberá desintegrarse durante la reentrada, junto con la propia estación.
La operación, por lo tanto, no tiene como objetivo recuperar la ISS, sino finalizar su trayectoria operacional con control sobre el lugar de caída de los escombros.
El contrato anunciado por la Nasa tiene un valor potencial de US$ 843 millones.
El servicio de lanzamiento del vehículo aún será definido en una contratación futura, información que indica que este costo no está incluido en el valor divulgado para el desarrollo.
La Estación Espacial Internacional tiene casi 420 toneladas
La Estación Espacial Internacional comenzó a ser ensamblada en 1998 y se convirtió en un proyecto de cooperación entre Estados Unidos, Rusia, Japón, Canadá y países europeos.
La estructura reúne módulos presurizados, paneles solares, sistemas de soporte vital, laboratorios y áreas de convivencia.
Con una masa informada por la Nasa de 419.725 kilos, la estación funciona como un laboratorio permanentemente habitado en órbita baja de la Tierra.
Los astronautas realizan investigaciones en áreas como biología, física, fisiología humana, tecnología, ciencias de la Tierra y ciencias espaciales.
Según la Nasa, más de 3.300 experimentos ya se han realizado en la ISS.
La estación permite estudios en microgravedad, condición que no puede ser reproducida de forma permanente en la superficie terrestre.
El fin de la ISS depende de un acuerdo internacional
La operación de la ISS involucra cinco agencias espaciales: Nasa, Roscosmos, ESA, JAXA y CSA.
Cada socio es responsable de partes específicas de la estructura, pero los sistemas de la estación funcionan de manera integrada.
Estados Unidos, Japón, Canadá y los países participantes de la Agencia Espacial Europea se comprometieron a mantener la estación en operación hasta 2030.
Rusia informó su compromiso de continuidad al menos hasta 2028.
La retirada segura de la ISS de órbita, según la Nasa, es responsabilidad de todas las agencias involucradas en el programa.
Este arreglo hace que la etapa final sea más compleja que la desactivación de un satélite común.
La estación fue construida poco a poco, en órbita, y depende de componentes de diferentes países para navegación, energía, comunicación y soporte a las tripulaciones.
Por qué la estación no será traída entera de vuelta
Traer la ISS intacta a la Tierra no forma parte del plan informado por la Nasa.
La estación fue ensamblada en el espacio y no fue diseñada para aterrizar o atravesar la atmósfera preservando su estructura.
Durante la reentrada, la velocidad orbital y la fricción atmosférica generan un calentamiento intenso.
Módulos, estructuras y otros componentes deben fragmentarse a lo largo del descenso.
Por eso, el enfoque de la misión será controlar la trayectoria y reducir riesgos en tierra, no recuperar el laboratorio.
La reentrada controlada ya se ha utilizado en otras misiones espaciales, pero la ISS representa un caso de gran escala por la masa, el tamaño y la cantidad de estructuras acopladas a lo largo de décadas.
Qué cambia después del fin de la ISS
La NASA prepara la transición hacia estaciones comerciales en órbita baja de la Tierra.
La estrategia de la agencia prevé que las empresas comiencen a operar plataformas cercanas al planeta, mientras la NASA dirige parte de sus esfuerzos a misiones a la Luna, Marte y el espacio profundo.
SpaceX ya participa en contratos de transporte de cargas y astronautas para la ISS.
Con el nuevo contrato, la empresa también participará en la etapa de cierre del laboratorio orbital.
La elección del vehículo de desorbitación marca una fase menos visible de la exploración espacial: la planificación del destino de estructuras colocadas en órbita.
En el caso de la ISS, el fin de la operación requerirá una maniobra calculada para que un laboratorio de casi 420 toneladas abandone el espacio de manera controlada.

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