Elegido por Time Out como el cine más bonito del mundo, el Grand Rex combina fachada histórica, interiores atmosféricos, cielo estrellado artificial, programación diversa y un siglo de relevancia cultural parisiense
Famoso entre cinéfilos de diferentes países, el Le Grand Rex consolidó su posición como uno de los lugares más emblemáticos dedicados al séptimo arte. La consagración reciente reforzó esta imagen: el sitio Time Out eligió el edificio Art Déco como el cine más bonito del mundo. El reconocimiento destaca no solo la imponencia estética, sino también la atmósfera singular que envuelve cada función.
Un sueño inaugurado en 1932
La historia del Grand Rex comenzó en 1932, cuando el productor Jacques Haïk ideó un cine monumental en el corazón de los Grands Boulevards de París.
La propuesta combinaba referencias de los grandiosos movie palaces americanos con la elegancia del Art Déco europeo.
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El resultado fue un espacio concebido para impresionar desde la primera visita, uniendo innovación, lujo y entretenimiento.
La fachada impactante, con ornamentos y detalles clásicos, fue diseñada por el arquitecto Auguste Bluysen en colaboración con el ingeniero John Eberson.
Especialista en “salas atmosféricas”, Eberson ayudó a crear interiores que evocan un ambiente mediterráneo bajo un cielo estrellado artificial.
Esta elección estética transformó el cine en una experiencia visual incluso antes del inicio de las películas.
Arquitectura que envuelve al público
Más que una sala de exhibición, el Grand Rex se ha convertido en un monumento artístico. El complejo reúne siete salas de proyección, entre ellas la célebre Grande Salle.
Con capacidad para más de 2.700 espectadores, distribuidos en tres niveles, el espacio impresiona por su bóveda que simula un cielo nocturno repleto de estrellas.
Cada detalle contribuye a una sensación de inmersión rara en el circuito tradicional.
En los pasillos y salones interiores, murales evocan escenarios exteriores mediterráneos. La decoración refuerza el carácter teatral del lugar, donde el público es invitado a sumergirse en un universo que supera la simple exhibición cinematográfica.
Patrimonio preservado y revitalizado
Reconocido como Monumento Histórico francés desde 1981, el Grand Rex ha pasado por restauraciones cuidadosas en los últimos años.
Entre las intervenciones, destaca la revitalización de la fachada, rescatando el estilo original de 1932. Las obras ampliaron el esplendor del edificio y contribuyeron al reconocimiento reciente de Time Out, que ya había puesto al cine en evidencia en rankings internacionales anteriores.
El cine va mucho más allá de las pantallas
Además de albergar grandes estrenos y películas clásicas, el Grand Rex mantiene una programación diversificada, con noches temáticas, retrospectivas y eventos especiales.
El complejo incluye también el Rex Club, casa nocturna, y el espacio Rex Studios, donde los visitantes descubren los bastidores de la producción cinematográfica en un recorrido interactivo.
A lo largo de casi un siglo, el Grand Rex ha construido una reputación que mezcla memoria, arte y entretenimiento.
Hoy, permanece como un punto de encuentro vibrante, capaz de encantar a nuevas generaciones y reafirmar su papel central en la vida cultural parisiense.
Con información de Parissecret.


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