Estudio del IISS revela que gastos militares superan US$ 2 trillones en 2024, fomentados por la guerra en Ucrania, Rusia e inversiones de la OTAN
En 2024, los gastos globales en defensa alcanzaron un récord de US$ 2,46 trillones, un aumento de 7,4% en comparación con el año anterior, conforme revela el Military Balance, estudio anual del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).
Este aumento representa una reacción directa a la creciente inestabilidad geopolítica, con conflictos en varias regiones del mundo, especialmente la guerra en Ucrania.
Para tener una idea de la magnitud de este valor, las inversiones en defensa superan el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil, que fue estimado en US$ 1,8 trillón en 2023.
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La Guerra en Ucrania y sus Efectos en los Gastos Militares Globales
La guerra en Ucrania sigue siendo el principal factor que impulsa este aumento en las inversiones en defensa.
Con el conflicto en curso desde 2022, los países involucrados directa o indirectamente, como Rusia y los miembros de la OTAN, han intensificado sus presupuestos militares.
En el caso de Ucrania, el agotamiento de sus fuerzas armadas ha sido una preocupación creciente. El estudio del IISS señala que muchas unidades ucranianas están operando con recursos limitados, lo que dificulta su capacidad de mantener la resistencia en el campo de batalla.
Mientras tanto, Rusia también enfrenta enormes pérdidas, pero aún mantiene su capacidad de combate con el apoyo de aliados como Irán y la Corea del Norte.
El IISS observa que, aunque Rusia ha sufrido la destrucción de más de 1.400 tanques en 2024, el país aún puede sostener su estrategia de guerra hasta 2026.
Esta situación refleja no solo el costo humano y material del conflicto, sino también la búsqueda incesante de Rusia por nuevos aliados para garantizar su posición en el teatro de guerra.
La OTAN y la Presión por Inversiones en Defensa
El estudio del IISS también revela que, aunque los gastos militares de la OTAN en 2024 han sumado US$ 1,44 trillones, muchos países europeos aún están lejos de alcanzar la meta de inversión del 2% del PIB en defensa, recomendable por la alianza.
Alemana, por ejemplo, vio aumentar sus gastos militares en impresionantes 23,2% desde el inicio de la guerra en Ucrania, lo que la convirtió en el país con el mayor presupuesto militar de Europa dentro de la OTAN.
Polonia, temiendo una posible expansión de las acciones rusas, también ha aumentado considerablemente su presupuesto, ocupando ahora la 15ª posición en el ranking global de gastos militares.
Esta tendencia de aumento en los gastos en defensa en Europa está directamente relacionada con la amenaza percibida de Rusia y a la creciente presión sobre los miembros de la OTAN para fortalecer sus fuerzas armadas.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fue uno de los principales defensores de la exigencia de que los países de la OTAN cumplan la meta del 2% del PIB en defensa, llegando incluso a sugerir la suspensión de la ayuda militar a los miembros que no alcancen ese valor.
Desafíos e Incertezas para el Futuro
El aumento en las inversiones militares en 2024 refleja un escenario global de creciente incertidumbre e inseguridad. La guerra en Ucrania ha sido uno de los principales motores de este aumento, pero no es el único factor.
Conflictos en otras regiones, como el Medio Oriente, también han contribuido al crecimiento de los gastos militares.
Este escenario indica que las potencias globales, como los países de la OTAN y la Rusia, se están preparando para un largo período de competencia estratégica en el campo militar.
El futuro de las inversiones en defensa dependerá de cómo estos países lidien con las presiones internas y externas.
Ucrania, por ejemplo, tendrá que encontrar maneras de sostener sus esfuerzos de guerra, incluso frente a graves limitaciones de recursos.
Por otro lado, Rusia necesitará gestionar sus pérdidas y buscar nuevos aliados para garantizar su supervivencia militar.

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