1. Inicio
  2. / Datos interesantes
  3. / Hombre transforma basura marina, cuerdas de pesca, sacos de ostras y boyas viejas en un barco de verdad y cruza el peligroso Estrecho de Bass en una embarcación construida a mano en Tasmania.
Tiempo de lectura 7 min de lectura Comentarios 0 comentarios

Hombre transforma basura marina, cuerdas de pesca, sacos de ostras y boyas viejas en un barco de verdad y cruza el peligroso Estrecho de Bass en una embarcación construida a mano en Tasmania.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 20/05/2026 a las 23:28
Actualizado el 20/05/2026 a las 23:29
¡Sé la primera persona en reaccionar!
Reaccionar al artículo

Una embarcación hecha con residuos marinos atravesó uno de los pasos más conocidos de Australia y llevó al debate sobre reaprovechamiento, basura plástica y soluciones creadas fuera de los modelos tradicionales de construcción naval.

El australiano Samuel McLennan transformó residuos retirados de playas, granjas marinas y áreas costeras de Tasmania en una embarcación funcional y cruzó el Estrecho de Bass, paso marítimo entre la isla de Tasmania y el continente australiano.

Bautizado como Heart, el barco fue montado a mano con cuerdas de pesca, sacos de ostras, plásticos agrícolas, boyas antiguas y estructuras usadas en la acuicultura, en un proyecto que reúne reaprovechamiento de materiales, navegación experimental y debate sobre contaminación marina.

La llegada a French Island, en el estado de Victoria, movilizó a los residentes incluso antes de que la embarcación atracara en el muelle de Tankerton.

La información de que un “barco hecho de basura” se aproximaba circuló por grupos locales de mensajes y llevó a curiosos hasta la orilla para observar la estructura, construida con materiales descartados y usada en tramos de navegación costera.

El proyecto ganó repercusión porque McLennan no construyó solo una instalación visual o una pieza de protesta.

Él montó una embarcación capaz de navegar, con apoyo de motor de popa y vela, usando materiales que normalmente serían tratados como desecho.

Según relatos sobre el proyecto, la estructura fue desarrollada a lo largo de cerca de dos años, período en el que el australiano reunió residuos encontrados en regiones costeras y probó formas de encajar, amarrar y reforzar piezas sin partir de un modelo naval convencional.

Barco hecho de basura marina reaprovecha boyas, cuerdas y sacos de ostras

La base del Heart fue compuesta por grandes flotadores oscuros de polietileno y boyas reaprovechadas de granjas de peces y ostras.

También se incluyeron en la construcción cuerdas comerciales, redes, sacos usados en la cría de ostras, lonas, plásticos y otros residuos recogidos en la costa de Tasmania.

En una de las descripciones del proyecto, la embarcación de 27 pies aparece apoyada en 22 boyas negras, además de decenas de boyas blancas de poliuretano.

La vela siguió la misma lógica de reaprovechamiento.

Parte de ella fue hecha con materiales descartados, incluyendo lona de camión y tejidos encontrados en áreas costeras y urbanas, cosidos con hilo de pesca.

El resultado se diferencia de un velero tradicional por la composición irregular de los materiales, pero fue diseñado para cumplir una función práctica: flotar, resistir al desplazamiento en el mar y servir como punto de partida para conversaciones sobre el destino de la basura que llega a los océanos.

Para McLennan, la embarcación funciona como una “estructura para conversaciones”.

La frase sintetiza la propuesta declarada por él: transformar residuos visibles en un objeto de uso real.

En lugar de tratar la contaminación marina solo como estadística, el australiano reunió parte de esos materiales y los convirtió en medio de transporte.

La idea surgió tras proyecto rechazado y tomó forma en Tasmania

El origen de la embarcación pasó por una secuencia de frustraciones profesionales y personales relatadas por McLennan.

Él había intentado desarrollar una propuesta para transformar un ferry desactivado en un espacio flotante de innovación, con actividades relacionadas con liderazgo, emprendimiento y convivencia.

El plan no avanzó.

Después de eso, una sugerencia del padre cambió el rumbo del proyecto: ¿por qué no construir la propia “isla de innovación” con residuos de granjas marinas?

La idea inicial no era, necesariamente, erigir un barco.

El proyecto comenzó como un intento de explorar qué podría hacerse con materiales desechados.

Con el tiempo, la estructura tomó forma náutica.

McLennan relató que necesitó probar combinaciones, observar qué piezas encajaban y entender cómo hacer el conjunto más resistente.

Sin un plano listo, el proceso avanzó por prueba, error y adaptación.

En una entrevista citada por el periódico The Guardian, resumió el giro personal con una frase corta: “la nada es la cuna de la creación”.

La construcción de la Heart pasó a representar, en las palabras y acciones del propio McLennan, una reinvención individual asociada a una reflexión sobre desperdicio y descarte de materiales.

Travesía por el Estrecho de Bass puso embarcación a prueba

El Estrecho de Bass separa Tasmania del sureste de Australia continental y es conocido por exigir atención de navegantes debido a las variaciones de viento, mar y corriente.

En el caso de la Heart, el desafío involucraba una embarcación hecha con materiales reutilizados, sin el diseño estandarizado de un barco fabricado en astillero.

Antes de ganar autonomía en trayectos más largos, el proyecto enfrentó resistencia de autoridades marítimas, que limitaron inicialmente su operación a aguas costeras.

Incluso con estas restricciones, McLennan avanzó por etapas.

En abril de 2024, después de 18 meses de construcción en tierra y más seis meses de trabajo en el agua, partió de Hobart, capital de Tasmania.

La travesía siguió por tramos costeros, con paradas, pruebas y períodos de espera por condiciones de navegación consideradas adecuadas.

En 2025, la embarcación ya había cruzado el Estrecho de Bass y llegado a áreas de Victoria, como Wilsons Promontory, Phillip Island y French Island.

La navegación no tenía como foco la velocidad.

En una entrevista con la revista YACHT, McLennan describió la Heart como un barco lento, capaz de avanzar en promedio entre 2,5 y 3 nudos.

El desplazamiento dependía del viento cuando era posible y del motor de popa en otras situaciones.

Esta característica formaba parte del carácter experimental del viaje, realizado en etapas y con monitoreo constante de las condiciones del mar.

French Island reúne a residentes acostumbrados al reaprovechamiento

La parada en French Island reforzó la relación entre el proyecto y el reaprovechamiento de materiales.

La isla tenía 139 habitantes en el Censo australiano de 2021 y mantiene una rutina marcada por aislamiento geográfico, vida comunitaria y autosuficiencia.

La comunidad local administra un vertedero abierto para uso de residentes y asociados, monitoreado por reglas ambientales, según la French Island Community Association.

En este contexto, el barco de McLennan encontró un público habituado a reutilizar objetos.

Residentes relataron que materiales descartados en el depósito local pueden convertirse en muebles, estructuras de casas y soluciones prácticas para la vida en una isla sin la misma infraestructura de áreas urbanas.

El guía local Sean Ryan resumió su evaluación sobre la iniciativa al decir: “Aquí está alguien haciendo algo real.”

French Island también es conocida por la presencia de koalas y por una vida comunitaria alejada del ritmo de las grandes ciudades.

Para McLennan, este ambiente mostró cómo limitaciones de infraestructura, escasez de recursos y distancia de los centros urbanos pueden estimular soluciones basadas en el reaprovechamiento.

La Heart, en este escenario, pasó a dialogar con prácticas que ya forman parte del cotidiano de los residentes de la isla.

Datos sobre basura plástica ayudan a explicar impacto ambiental

La historia llama la atención por transformar un problema ambiental amplio en un objeto concreto.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que, cada año, entre 19 millones y 23 millones de toneladas de residuos plásticos se filtran en ecosistemas acuáticos, incluyendo ríos, lagos y mares.

Según el organismo, estos materiales afectan hábitats, procesos naturales y actividades humanas ligadas a la pesca, la alimentación y los ingresos.

En el caso de la Heart, la basura no aparece solo como número.

Está en los flotadores, en las cuerdas, en la vela y en las amarras.

Cada pieza reaprovechada muestra la permanencia de materiales sintéticos en el ambiente marino y la dificultad de lidiar con residuos producidos por actividades industriales, recreativas y costeras.

La embarcación no fue presentada por McLennan como solución para la contaminación de los océanos.

Su función, según el propio proyecto, es demostrar que algunos residuos pueden ganar un nuevo uso cuando pasan por recolección, selección y adaptación.

Desde el punto de vista ambiental, la experiencia evidencia una contradicción común en los materiales plásticos: la resistencia al agua, al sol y al desgaste ayuda a explicar tanto su permanencia en el ambiente como su utilidad en una estructura flotante.

Construcción experimental muestra límites y usos de materiales descartados

A Heart también presenta una forma de construcción basada en adaptación de materiales.

En lugar de piezas estandarizadas, McLennan usó ítems de origen diverso, tamaños variados y diferentes niveles de desgaste.

Esto requirió observación constante durante el montaje.

El australiano afirmó que no había un modelo listo y que necesitó experimentar combinaciones hasta formar una estructura capaz de flotar en el mar.

Este tipo de improvisación mantiene riesgos propios de la navegación y exige evaluación permanente de las condiciones de uso.

La seguridad depende de la lectura del mar, de la resistencia de la estructura, de la capacidad de respuesta del conductor y de los límites de la embarcación.

Por eso, la jornada fue hecha en etapas, con paradas y adaptaciones a lo largo del camino.

La travesía del Estrecho de Bass se convirtió en el principal hito público del proyecto por mostrar una aplicación práctica de los materiales reutilizados.

En lugar de permanecer como pieza de exposición o campaña visual, la embarcación fue usada para desplazamiento real entre áreas costeras de Australia.

Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
Más reciente
Más viejo Más votado
Comentario
Ver todos los comentarios
Etiquetas
Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

Compartir en aplicaciones
0
Nos encantaría conocer tu opinión sobre este tema, ¡deja tu comentario!x