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Incomodada con millones de ladrillos desechados cada año en Noruega, la empresa corta piezas viejas en rodajas finas, las sujeta con un sistema metálico y transforma la demolición en una nueva fachada de 1.800 m².

Escrito por Flavia Marinho
Publicado el 17/06/2026 a las 22:01
Actualizado el 17/06/2026 a las 22:03
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Cómo el Clay Shingle transforma piezas viejas en láminas finas

Millones de ladrillos descartados cada año en Noruega están en el centro de una solución que cambia el destino de los escombros por una nueva fachada. HØINE, empresa noruega de reutilización de ladrillos, corta piezas antiguas en láminas finas y transforma el material en revestimiento para edificios.

La información fue publicada por Lesjöfors Engineering, empresa de ingeniería industrial relacionada con componentes metálicos. El caso involucra el sistema Clay Shingle, que utiliza ladrillos recuperados de demoliciones como placas de fachada, sin tratar estas piezas como estructura de la construcción.

La idea llama la atención porque no intenta rehacer un ladrillo entero. El material viejo se corta en láminas, se fija con un sistema metálico y se reutiliza en una fachada de 1.800 m², manteniendo marcas, colores y textura de una vida anterior.

El ladrillo que saldría de la demolición pasa a tener nuevo uso en la fachada

En muchas obras, el ladrillo retirado de paredes antiguas pierde valor justo después de la demolición. Cuando no hay separación, limpieza y destino adecuado, se convierte en solo otro residuo pesado en el contenedor.

En Noruega, alrededor de 20 millones de ladrillos son descartados cada año. Este número muestra el tamaño del problema y ayuda a entender por qué una solución de reutilización puede marcar la diferencia en la construcción.

Empresa corta piezas viejas en láminas finas, fija con sistema metálico y transforma demolición en fachada nueva de 1.800 m²
Empresa corta piezas viejas en láminas finas, fija con sistema metálico y transforma demolición en fachada nueva de 1.800 m²

El sistema de HØINE ve este residuo de otra manera. En lugar de ver solo escombros, la empresa trata el ladrillo antiguo como materia prima para una nueva capa externa del edificio.

Esta capa externa es la fachada, es decir, la parte visible desde el exterior de la construcción. En el caso del Clay Shingle, funciona como revestimiento, no como pared que sostiene el edificio.

Cómo el Clay Shingle transforma piezas viejas en láminas finas

El punto más curioso del proceso está en el corte. Los ladrillos recuperados son recolectados y cortados en láminas finas, creando piezas más pequeñas que pueden ser aplicadas como placas en la fachada.

Esto cambia la lógica del reaprovechamiento. En lugar de depender del ladrillo entero, el sistema aprovecha la superficie y la apariencia del material antiguo. Así, una pieza que podría ser descartada pasa a rendir más área de revestimiento.

El nombre Clay Shingle puede ser entendido como una teja o placa fina de arcilla para fachada. La expresión se mantiene porque forma parte del nombre oficial del sistema, pero la función es simple: cubrir la parte externa del edificio con material reaprovechado.

Para el lector lego, la comparación más fácil es imaginar un ladrillo común siendo cortado en láminas. Estas láminas no sostienen la construcción, pero ayudan a formar la apariencia final del edificio.

La presilla metálica resuelve un problema práctico sin perforar el ladrillo

Lesjöfors Engineering, empresa de ingeniería industrial ligada a componentes metálicos, detalló la creación de una presilla metálica patentada para sujetar las placas sin perforar los ladrillos recuperados.

Esta parte es importante porque el ladrillo antiguo puede romperse con más facilidad durante la preparación. Perforar cada pieza también podría hacer el trabajo más lento y aumentar la pérdida de material.

La presilla funciona como una pequeña pieza de fijación. Ella sostiene el revestimiento en el sistema de fachada y permite que el montaje se realice con más control.

Otro punto relevante es el desmontaje. Como las placas no necesitan ser perforadas, el sistema se acerca más a la idea de reaprovechamiento futuro, ya que el material puede ser retirado con menor daño.

Fachada de 1.800 m² muestra que el reaprovechamiento salió de la escala pequeña

HØINE presenta el caso como una transformación de 300 toneladas de residuo en 1.800 m² de fachada. Este dato ayuda a visualizar la escala del reaprovechamiento.

Una fachada de este tamaño no es solo una pieza decorativa pequeña. Cubre una gran área del edificio y requiere repetición, encaje y patrón de instalación.

Fachada de 1.800 m² muestra que el reaprovechamiento salió de la escala pequeña
Fachada de 1.800 m² muestra que el reaprovechamiento salió de la escala pequeña

Aún así, el cuidado principal sigue siendo el mismo. El ladrillo cortado aparece como revestimiento arquitectónico, es decir, como acabado externo. No debe confundirse con una pieza estructural.

Esta diferencia importa para evitar interpretaciones erróneas. El sistema cambia el destino de parte del residuo y crea una nueva superficie visual, pero la seguridad del edificio depende de un proyecto técnico completo.

La textura antigua se convierte en parte del valor visual del edificio

Los ladrillos viejos suelen tener marcas, variaciones de color y señales del tiempo. En una obra común, estas diferencias pueden verse como defectos. En la reutilización, se convierten en parte de la estética.

La fachada hecha con material recuperado no tiene una apariencia totalmente uniforme. Lleva tonos diferentes y pequeñas marcas que muestran el origen del ladrillo.

Este efecto puede agradar a arquitectos y residentes que buscan una construcción con más identidad visual. En lugar de parecer una superficie nueva y lisa, la fachada recuerda que el material ya tuvo otra función.

Al final, la reutilización no solo entrega economía de material. También preserva una parte de la memoria física de la construcción antigua.

La idea conversa con demoliciones brasileñas, pero exige cuidado técnico

En Brasil, reformas y demoliciones también descartan ladrillos, tejas, pisos y revestimientos en gran cantidad. Muchas veces, estos materiales salen mezclados y pierden la oportunidad de reutilización.

El caso noruego muestra una alternativa posible para observar este residuo con más atención. Separar mejor, limpiar y preparar el material puede abrir camino para nuevos usos en fachadas y acabados.

Esto no significa que cualquier obra pueda repetir el modelo sin estudio. El corte, la fijación y la instalación necesitan seguir criterios técnicos, porque la fachada también sufre la acción de lluvia, viento y desgaste.

Aún así, la idea es simple de entender: un material que iría a descarte puede volver como acabado de calidad cuando existe un proyecto y proceso adecuado.

Qué cambia en la práctica cuando la demolición deja de ser solo escombros

El principal cambio está en la forma de ver el residuo. El ladrillo viejo deja de ser tratado solo como resto de obra y pasa a ser visto como material con potencial de nuevo uso.

La solución de HØINE muestra que la demolición puede alimentar otra etapa de la construcción. Lo que sale de un edificio antiguo puede entrar en otro como revestimiento, con nueva función y apariencia preservada.

Este tipo de reutilización también ayuda a cuestionar el modelo común de descartar primero y pensar después. Cuando la obra separa mejor los materiales, parte del valor que se iría puede continuar circulando.

El caso de la fachada de 1.800 m² muestra que la reutilización de ladrillos no necesita quedar limitada a pequeñas experiencias. Con corte, fijación y planificación, el material antiguo puede volver en escala visible.

La historia también deja una advertencia simple. El ladrillo reutilizado en fachada no es una solución mágica ni sustituye un proyecto técnico, pero puede reducir el desecho y dar nueva vida a materiales que aún tienen valor.

Si los ladrillos de demolición aún tienen color, textura y utilidad, ¿tiene sentido tratarlos como escombros o como materia prima para nuevas fachadas? Comenta y comparte tu opinión.

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Flavia Marinho

Flavia Marinho es Ingeniera posgraduada, con vasta experiencia en la industria de construcción naval *onshore* y *offshore*. En los últimos años, se ha dedicado a escribir artículos para sitios de noticias en las áreas militar, seguridad, industria, petróleo y gas, energía, construcción naval, geopolítica, empleos y cursos. Contacte a flaviacamil@gmail.com o WhatsApp +55 21 973996379 para correcciones, sugerencias de temas, divulgación de vacantes de empleo o propuesta de publicidad en nuestro portal.

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