¡Descubrimiento sorprendente! Un cementerio de Beetles con cientos de coches abandonados fue encontrado, revelando un tesoro para los amantes de los automóviles. ¡Consulta las fotos y los detalles de esta colección inesperada!
En medio de un bosque denso, un verdadero tesoro automotriz yace abandonado. Es lo que muchos llaman un “cementerio de Beetles” – un lugar donde cientos de Beetles reposan en filas organizadas, formando un escenario que parece de una película.
Estos coches, en su mayoría aún completos, están divididos por modelo y año, creando una exposición inusual y llena de memorias para los amantes de VW.
La historia detrás del cementerio de VW
Amantes de Beetles encontraron este curioso depósito automotriz durante un viaje por el interior de los Estados Unidos. El propietario concedió acceso al terreno, permitiendo una visita única en medio de los vehículos abandonados.
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Este desguace parece haber cerrado sus puertas hace algunos años, dejando atrás una colección impresionante de modelos clásicos que, a pesar del tiempo y la herrumbre, preservan sus características originales.

Cada vehículo en el cementerio de Beetles cuenta un pedazo de la historia de la marca, y esta colección abandonada también es un recuerdo de los varios colores y estilos que marcaron épocas. Entre los modelos, es posible encontrar desde Beetles clásicos hasta Campervans y Golfs, además de un raro Rabbit LS de la década de 1980.
También hay pilas de puertas dispuestas por modelos, cuidadosamente apoyadas en árboles, e incluso algunos Mercedes-Benz perdidos entre los Volkswagens.

El fascinación por el Beetle: De coche popular a ícono cultural
El Beetle fue oficialmente lanzado en 1938 en Wolfsburg, Alemania, pero su producción inicial fue restringida a uso militar, debido a la Segunda Guerra Mundial. Con el fin del conflicto, la fábrica de Volkswagen fue reactivada y comenzó a producir el Beetle en masa, esta vez dirigido al mercado civil.
Este pequeño coche se convertiría rápidamente en un éxito de ventas en diversos países, principalmente en Estados Unidos y América Latina, donde conquistó admiradores por su estilo y resistencia.



En Brasil, el Beetle comenzó a fabricarse en 1959 y pronto se convirtió en un fenómeno. Su precio accesible y mantenimiento simple lo convirtieron en el coche más vendido del país en los años 1980. Pero no fue una trayectoria lineal: el modelo pasó por descontinuaciones y hasta por un relanzamiento en 1993, cuando el presidente Itamar Franco incentivó la producción nacional del “coche popular”. A pesar del fin definitivo de la producción en 1996, el Beetle sigue siendo uno de los automóviles más recordados y queridos.
Un Beetle con Estilo Rolls-Royce y Otros Hallazgos
Entre los vehículos en el cementerio, un Beetle personalizado llama la atención: pintado en gris y con una parrilla delantera que recuerda a la de un Rolls-Royce.
Una inspección más detallada revela que este Beetle fue adaptado con un kit de carrocería de fibra de vidrio, una tendencia común entre entusiastas de la época que deseaban darle un toque único a sus vehículos. Estos kits, populares en EE. UU. y Reino Unido, permitían que el propietario transformara el Beetle en algo completamente diferente, sin perder la esencia del coche.
Además del Beetle «Rolls-Royce», el lugar alberga modelos icónicos de Volkswagen, como el Karmann Ghia. Estos coches, que combinan el chasis y la mecánica del Beetle con el diseño elegante de Carrozzeria Ghia, son verdaderas joyas raras.
Los Karmann Ghias presentes en el cementerio, pintados en tonos de marfil y marrón, son modelos fabricados entre finales de los años 1960 y principios de los años 1970, identificables por el tamaño de las luces traseras y los parachoques característicos.
La visita al cementerio de Beetles evoca nostalgia y curiosidad. Más que un amontonamiento de coches antiguos, el lugar simboliza una era en la que el Beetle, y otros modelos de Volkswagen, marcaron generaciones.
Para muchos, el Beetle no es solo un medio de transporte; representa una época, un estilo de vida y una pasión duradera. Aún abandonados, estos vehículos son capaces de contar historias e inspirar admiración.

nossa esses fuscas sao um montes