Identificación de las tumbas reales en Vergina confirma a Felipe II, Felipe III Arrideo y Alejandro IV, reorganizando la historia de la dinastía macedonia ligada a Alejandro Magno tras casi cinco décadas de debate arqueológico
Identificación de las tumbas reales en Vergina confirma que la Tumba I guarda a Felipe II, padre de Alejandro Magno, su esposa Cleopatra y un recién nacido, cerrando una duda arqueológica abierta desde 1977 en la antigua Aigai.

Tumbas reales cierran duda de casi cinco décadas
La antigua ciudad de Aigai, en Vergina, Grecia, volvió al centro de la arqueología tras la identificación definitiva de los ocupantes de las tumbas reales. El sitio había sido descubierto en 1977 por el arqueólogo griego Manolis Andronikos.
Desde entonces, la identidad exacta de los monarcas sepultados permanecía como problema académico. La nueva investigación reunió a un equipo internacional para examinar señales biológicas preservadas en los restos mortales de la dinastía macedonia.
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El trabajo fue liderado por Antonis Bartsiokas, profesor de antropología de la Universidad Demócrito de Tracia, en Grecia. El equipo usó rayos-X y disecciones forenses de alta precisión para analizar los huesos.
La investigación técnica, publicada en el Journal of Archaeological Science, confirmó que la Tumba I alberga los restos mortales de Felipe II de Macedonia, figura central antes del ascenso de Alejandro III.
Felipe II fue identificado por la lesión en la rodilla
El dato decisivo para la identificación de Felipe II fue la evidencia de una fusión ósea en la rodilla. La marca es compatible con registros históricos sobre su grave cojera tras una herida de guerra.
Felipe II fue padre de Alejandro Magno y es presentado en el material como responsable de la transformación política y militar de Macedonia. Unificó ciudades-estado en una potencia capaz de sostener una expansión posterior.
Su muerte violenta ocurrió en 336 a.C. y abrió camino para el ascenso de Alejandro al trono. Junto a él, los investigadores identificaron también a Cleopatra y un recién nacido.
La presencia de estos restos mortales en la Tumba I conecta el entierro con la política de sucesión de la dinastía macedonia. La confirmación biológica cierra parte central del debate iniciado con el descubrimiento del sitio.

Tumba II pertenece a Felipe III Arrideo
La Tumba II, durante años asociada por parte de los investigadores a Felipe II, fue atribuida a Felipe III Arrideo, medio hermano de Alejandro. La revisión separa a los dos reyes dentro del complejo funerario.
Arrideo fue sepultado con su esposa, la reina guerrera Adea Eurídice. El material apunta que marcas en los huesos indican una vida ligada a actividades físicas intensas y a rituales de poder.
Esta identificación reorganiza la lectura de las tumbas reales y da nuevo peso a la distribución de los ocupantes en el conjunto funerario. El entierro de Arrideo aparece como parte del registro material ligado al poder macedonio.
Tumba III guarda a Alejandro IV
La Tumba III fue identificada como el lugar de sepultamiento de Alejandro IV de Macedonia, hijo heredero de Alejandro Magno. El joven aparece en el material como víctima de las disputas de la corte macedonia.
Con esta atribución, el complejo funerario pasa a reunir tres generaciones ligadas a la línea de Alejandro. Felipe II, Felipe III Arrideo y Alejandro IV forman un conjunto de fuerte importancia histórica y arqueológica.
El caso muestra cómo la arqueología forense puede responder preguntas mantenidas en abierto por décadas. En las tumbas reales, la comparación entre datos históricos, análisis osteológico y técnicas modernas permitió cerrar lagunas sobre los sepultamientos.

La ciencia ayudó a reorganizar Vergina
El equipo de Bartsiokas combinó métodos científicos para interpretar evidencias preservadas bajo capas de polvo y silencio de milenios. El objetivo fue decodificar señales biológicas en los restos mortales de la familia real macedonia.
La confirmación de la Tumba I como sepulcro de Felipe II cierra un debate de casi medio siglo. También reordena las otras sepulturas, al atribuir la Tumba II a Arrideo y la Tumba III a Alejandro IV.
Felipe II aparece en el centro de este proceso por su conexión directa con Alejandro y por su actuación en la formación de la potencia macedonia. Su identificación refuerza la importancia de la lesión en la rodilla como prueba forense.

El descubrimiento también destaca preguntas sobre la sucesión macedonia y sobre el lugar de cada personaje dentro de Aigai. Aun así, los datos actuales ofrecen una respuesta objetiva sobre los ocupantes de las tumbas reales.
En Vergina, la arqueología forense transformó restos mortales en evidencia histórica. El resultado devuelve nombres a los enterramientos, corrige atribuciones antiguas y consolida Aigai como escenario esencial para comprender la dinastía ligada a Alejandro Magno.
Con información de O Cafézinho.
