La historia de Tatiana Nascimento, publicada por la Agencia Sebrae de Noticias el 29 de marzo de 2025, muestra cómo el coco se convirtió en la base de Coco Bom en Penedo, con agua de coco, hielo saborizado, pitaya propia, procesamiento diario variable y aprovechamiento integral de residuos con apoyo local del Sebrae Alagoas.
El coco dejó de ser solo parte de una plantación familiar en Penedo, en el interior de Alagoas, para convertirse en la base de Coco Bom, marca estructurada por Tatiana Nascimento, ingeniera de petróleo que regresó al campo y comenzó a actuar como productora rural.
Según la Agencia Sebrae de Noticias, Tatiana transformó un área antes usada como pasto para ganado en un negocio de agua de coco, hielo saborizado y producción sostenible. En el video del Sebrae Alagoas, ella afirma que el procesamiento puede variar según los pedidos y llegar a cerca de 1.000 cocos por día.
Plantación de coco salió del pasto y se convirtió en negocio estructurado

Antes de que Coco Bom ganara embalajes, etiquetas y proceso formal, la propiedad de la familia era una plantación de coco sin aprovechamiento comercial estructurado. El área había comenzado con el abuelo de Tatiana y, según la ASN, era usada como pasto para ganado.
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El cambio ocurrió cuando la venta de agua de coco, iniciada de forma simple por el padre de Tatiana, comenzó a mostrar potencial. En tres años, la emprendedora estandarizó la producción, creó identidad para la marca y comenzó a vender a supermercados, eventos y dos institutos federales a través del Programa Nacional de Alimentación Escolar.
Agua de coco pasó por estandarización antes de ganar mercado

Al principio, la comercialización era informal, con agua de coco vendida en botellas PET reutilizadas. El negocio fue ganando estructura con embalaje, etiquetado, código de barras y procesos orientados al sector alimentario.
En el vídeo, Tatiana explica que el coco cosechado pasa por higienización antes de entrar en la fábrica. El proceso incluye lavado con cloro, lavado manual para retirar residuos y nuevo lavado con agua antes del enfriamiento y envasado. La operación dejó de depender solo de la cosecha y pasó a funcionar como una cadena organizada de producción.
El procesamiento puede llegar a 1.000 cocos por día
La rutina de producción varía conforme a la demanda. En el vídeo del Sebrae Alagoas, Tatiana afirma que la cantidad abierta por día puede ir de 100 a 800, llegando a cerca de 1.000 cocos, dependiendo del flujo de pedidos.
Este dato muestra el tamaño que Coco Bom alcanzó al transformar la materia prima local en producto con salida comercial. La empresa trabaja con agua de coco y también usa la base de la fruta para crear nuevos ítems, ampliando el portafolio sin abandonar la producción rural.
Hielo saborizado con pitaya se convirtió en el producto estrella de la marca

La innovación más llamativa de Coco Bom vino con el hielo saborizado de agua de coco con frutas. Según la ASN, la idea surgió durante la pandemia, cuando las celebraciones en casa y los tragos preparados por los propios consumidores abrieron espacio para un producto práctico y diferente.
El hielo de pitaya y kiwi pasó a ser uno de los destacados de la empresa. Después, Tatiana decidió plantar pitaya para reducir la dependencia de compra de la fruta fuera de la temporada. La propiedad cuenta con cerca de 400 plantas de pitaya, usadas integralmente en la producción y comercialización de los hielos saborizados.
Residuos del coco vuelven a los cocoteros como abono
La sostenibilidad también entró en el modelo de Coco Bom. Tatiana afirma que la empresa reutiliza el 100% de los residuos del coco: fibras y cáscaras se transforman en abono y regresan a los cocoteros.
En el video, ella detalla que el coco procesado sigue para trituración y compostaje, formando fibra y abono para la propia producción. El residuo deja de ser sobrante de la fábrica y vuelve al campo como parte del ciclo productivo.
Los envases también tienen destino fuera de la propiedad
Además del reaprovechamiento del coco, Tatiana relata que los residuos de embalaje son destinados a asociaciones de recolectores del municipio. Según ella, la empresa alterna el destino entre dos instituciones locales.
Este punto refuerza que la sostenibilidad de Coco Bom no se limita al cultivo. El modelo combina fertilización orgánica, reaprovechamiento de cáscaras y fibras, compostaje y envío de envases, conectando producción rural y responsabilidad ambiental.
Sebrae ayudó en la estructuración de la empresa
La Agencia Sebrae de Noticias informa que Sebrae Alagoas apoyó a Tatiana desde el plan de negocios hasta la formalización de Coco Bom. El soporte incluyó manual de buenas prácticas, capacitación de empleados, certificaciones, registros y orientaciones específicas para el sector de alimentos.
Tatiana también integra el Sebrae Delas, proyecto enfocado en reconocer, impulsar y acelerar la trayectoria de mujeres emprendedoras. La gestora del programa, Érica Pereira, es citada por la ASN como una de las personas vinculadas al acompañamiento de la emprendedora.
Del petróleo al agro, el cambio fue de ruta y método
La formación de Tatiana en Ingeniería de Petróleo aparece como contraste con la actividad actual en el campo, pero la historia de Coco Bom no se resume a un cambio de profesión. El punto central es la aplicación de método, proceso y organización en una propiedad que ya existía, pero aún no había sido transformada en negocio.
Al estructurar agua de coco, hielo saborizado, cultivo de pitaya y reaprovechamiento de residuos, la empresa pasó a operar en diferentes frentes del agro. Coco Bom muestra cómo un producto común puede ganar valor cuando recibe estandarización, innovación y gestión.
Lo que Coco Bom muestra sobre el agro brasileño
La trayectoria de Tatiana Nascimento en Penedo muestra un camino posible para pequeños negocios rurales: usar lo que ya existe en la propiedad, organizar la producción, crear un producto con identidad y reducir el desperdicio a lo largo del proceso.
La pregunta que queda es práctica: ¿cuántas propiedades con coco, frutas u otros cultivos podrían convertirse en negocios más fuertes si recibieran estructura, orientación técnica y apoyo comercial? ¿Crees que el futuro del agro brasileño pasa más por grandes máquinas o por ideas simples bien ejecutadas como esta? Deja tu opinión en los comentarios.

