En un reportaje del Jornal da Gazeta publicado el 27 de febrero de 2017, Thiago, ingeniero mecatrónico de 26 años, presentó prótesis mecánicas hechas con impresión 3D, accionadas por el propio movimiento del usuario, mientras que los valores citados en el video aparecen como referencia de ese período, no como precio actual de mercado en Brasil.
Las prótesis 3D mecánicas presentadas por Thiago, ingeniero mecatrónico de 26 años, funcionan sin batería y dependen del movimiento del propio usuario para abrir y cerrar la mano. El caso fue exhibido en un reportaje del Jornal da Gazeta publicado el 27 de febrero de 2017.
En el video, Thiago explica que, en lugar de concentrar su carrera en robots, pasó a invertir en modelos mecánicos hechos con impresión 3D. El reportaje también compara valores citados en ese período, mostrando un modelo simple alrededor de R$ 1.000 en la época y piezas de carbono presentadas como opciones por encima de R$ 100 mil en 2017.
Modelos funcionan con movimiento del cuerpo
Las prótesis mostradas en el reportaje son mecánicas. Esto significa que el funcionamiento no depende de batería, motor eléctrico o sistema electrónico para ejecutar el movimiento principal de la mano.
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En uno de los modelos, el control ocurre por el movimiento del codo. Cuando el usuario dobla el brazo, el mecanismo permite abrir y cerrar la mano. En otro modelo, el accionamiento se realiza por la muñeca, manteniendo la lógica de funcionamiento basada en el propio movimiento corporal.
Impresión 3D entró en la parte mecánica

Thiago afirma en el video que trabaja con prótesis mecánicas y que la parte mecánica está hecha con impresión 3D. La tecnología permite fabricar componentes de forma personalizada, adaptando formato, apariencia y estructura según la propuesta del equipo.
El reportaje no presenta la impresión 3D como una solución universal para todos los casos. Lo que aparece es un uso aplicado de la tecnología: crear modelos simples, funcionales y ajustables, con enfoque en movimiento, costo e identidad visual.
Valores citados son referencia de 2017
Un punto importante del reportaje es la comparación de precio. En el video publicado el 27 de febrero de 2017, un modelo simple se cita en torno a R$ 1.000 en ese período. Ya piezas de carbono aparecen como opciones que no salían por menos de R$ 100 mil en la época.
Esos valores no deben ser leídos como cotización actual. Sirven para entender el contraste presentado por el reportaje en 2017, ya que precios de materiales, personalización, mantenimiento, proveedores y tecnologías pueden cambiar a lo largo de los años.
Piezas mecánicas no dependen de batería
Una ventaja citada por Thiago es que las prótesis mecánicas no se descargan. Como el movimiento viene del cuerpo del usuario, no hay dependencia de carga eléctrica para abrir y cerrar la mano.
Al mismo tiempo, el video también indica una característica práctica de este tipo de sistema: como la pieza depende del movimiento corporal, el usuario puede cansarse. Esta observación evita una lectura exagerada y muestra que cada modelo necesita ser pensado conforme a necesidad, adaptación y uso.
Personalización se convirtió en diferencial de los modelos
Además del funcionamiento, el reportaje destaca la personalización. El video cita modelos con apariencia inspirada en personajes, como una prótesis con tema de Barbie para una niña de 7 años y otra inspirada en Iron Man para un adolescente de 13.
Thiago explica que el usuario puede pedir una prótesis toda negra, inspirada en un personaje o con otra identidad visual. La propuesta es hacer que el equipo tenga más relación con la persona que va a usarlo, sin quedar restringido a un estándar único.
Apariencia también interfiere en la adaptación
La personalización visual puede tener un impacto importante, especialmente en niños y adolescentes. En lugar de tratar la pieza solo como equipo médico, el proyecto permite que la apariencia dialogue con el gusto personal, color preferido o referencia afectiva.
Esto no sustituye comodidad, seguridad, ajuste y función. Pero ayuda a entender por qué las prótesis 3D llamaron la atención en el reportaje: unen mecánica, impresión 3D e identidad visual en una misma propuesta.
Hospital das Clínicas mantiene taller tradicional
El reportaje también muestra el taller ortopédico del Hospital das Clínicas de São Paulo. Según el video, desde los años 1950 el HC mantiene una estructura dedicada a la producción de prótesis tradicionales.
En el hospital, los modelos presentados se ofrecen sin costo a los pacientes atendidos. El reportaje informa que son casi 2.000 atenciones por mes y que las piezas tardan aproximadamente un mes en estar listas, pasando por molde de yeso, resina y acabado.
Fuerte del HC está en los miembros inferiores

En el Hospital das Clínicas, el enfoque destacado en el video está en las prótesis de miembros inferiores. El proceso comienza en el molde de yeso, sigue con la colocación de resina y termina en el acabado, que muchas veces incluye la suela.
El médico responsable del sector, cuyo nombre no se informa en la transcripción proporcionada, afirma que gran parte de los pacientes atendidos llegan por traumas, principalmente accidentes automovilísticos y de motocicleta. El reportaje sitúa al HC como referencia en modelos tradicionales, no en impresión 3D.
Impresión 3D aún no estaba disponible en el HC
El video informa que las prótesis 3D no estaban disponibles en el Hospital das Clínicas en ese momento. Aun así, el médico responsable ve con buenos ojos la popularización de este tipo de material.
Observa que el uso de la impresora 3D aún no era una realidad para todos por cuestiones de costo y desarrollo técnico. Al mismo tiempo, destaca que la individualización del producto hace que la impresión 3D sea una tecnología cada vez más presente en este debate.
Desarrollo técnico aún limita la escala
El reportaje muestra potencial, pero también indica límites. Producir una prótesis no depende solo de imprimir piezas: es necesario pensar en ajuste, resistencia, adaptación, movimiento, comodidad y seguimiento técnico.
Por eso, la tecnología debe ser vista con cautela. La impresión 3D puede reducir costos en algunos modelos, pero aún exige desarrollo, evaluación y responsabilidad en la aplicación. Cada usuario puede necesitar una solución diferente.
Comparación con carbono mostró diferencia de mercado
La diferencia entre el modelo simple citado en torno de R$ 1.000 en 2017 y piezas de carbono por encima de R$ 100 mil en ese período muestra cómo el mercado de prótesis puede variar mucho. Material, complejidad, acabado e indicación influyen directamente en el valor.
En el caso presentado por Thiago, la apuesta estaba en modelos mecánicos, simples y personalizados. Ya piezas de carbono pueden involucrar otro estándar de material, ligereza, resistencia y aplicación, dependiendo del proyecto y de la necesidad de cada paciente.
Ingeniería mecatrónica cambió de aplicación
La formación de Thiago en ingeniería mecatrónica ayuda a explicar el puente entre movimiento, mecánica y fabricación digital. Aunque los robots son una aplicación común del área, él dirigió el conocimiento hacia equipos de rehabilitación.
Este cambio de aplicación es el punto central del artículo. En lugar de desarrollar solo sistemas automatizados, el ingeniero pasó a crear prótesis que responden al movimiento del cuerpo y pueden ser personalizadas conforme a la identidad del usuario.
La simplicidad fue parte de la propuesta
Thiago afirma en el video que puede buscar un precio más bajo porque el proyecto es simple y no exige una complejidad que obligue a cobrar valores altos. Esta elección técnica ayuda a posicionar los modelos como alternativa mecánica en determinados contextos.
La simplicidad, en este caso, no significa ausencia de tecnología. Significa seleccionar una solución objetiva para una función específica: abrir y cerrar la mano mediante el codo o la muñeca, sin depender de batería o componentes electrónicos más caros.
Prótesis 3D ampliaron una discusión mayor
El reportaje del Jornal da Gazeta muestra que el tema va más allá de una pieza hecha en impresora 3D. El asunto involucra costo, personalización, acceso, tecnología, atención tradicional y desarrollo técnico.
Las prótesis mecánicas de Thiago aparecen como un frente posible dentro de un campo amplio. Junto a ellas, el taller del Hospital das Clínicas muestra la importancia de estructuras públicas, gratuitas y tradicionales para pacientes atendidos en gran volumen.
Un mercado entre tradición e innovación
El video publicado en 2017 coloca lado a lado dos realidades. De un lado, el taller del HC, con producción tradicional, casi 2.000 atenciones mensuales y modelos gratuitos para pacientes. Del otro, la impresión 3D, aún fuera del hospital en ese momento, pero vista como un camino prometedor por la posibilidad de individualización.
Este contraste ayuda a entender por qué el tema sigue siendo relevante. La rehabilitación puede involucrar tanto técnicas consolidadas como nuevas formas de fabricación, siempre que cada solución respete la seguridad, indicación y necesidad del usuario.
Tecnología que aproxima función e identidad
Al cambiar los robots por prótesis mecánicas personalizadas, Thiago acercó la ingeniería a una aplicación práctica ligada al movimiento humano. El resultado son modelos accionados por el codo o por la muñeca, con apariencia ajustable y valores presentados como más accesibles en el contexto de 2017.
El reportaje muestra que el futuro de este mercado puede pasar por la combinación entre talleres tradicionales, impresión 3D y personalización. ¿Cree que tecnologías más simples y adaptables pueden ampliar el acceso a equipos de rehabilitación en Brasil? Deje su opinión en los comentarios.

