Tecnología canadiense usa cavernas subterráneas para almacenar energía con aire comprimido y promete plantas de hasta 500 MW.
En 2024, mientras avanzaba con el proyecto Willow Rock Energy Storage Center, en California, la canadiense Hydrostor reforzó una propuesta que intenta transformar cavernas profundas en roca dura en infraestructura de almacenamiento de energía a escala industrial. La tecnología, llamada Advanced Compressed Air Energy Storage (A-CAES), parte del concepto tradicional de almacenamiento por aire comprimido, pero añade cambios importantes: captura del calor generado en la compresión y almacenamiento del aire en cavidades subterráneas construidas en hard rock, lo que reduce la dependencia de cavernas de sal y amplía las posibilidades de instalación cerca de donde la red eléctrica más necesita soporte.
A diferencia de las baterías químicas, este sistema utiliza aire comprimido, agua y almacenamiento térmico para guardar electricidad y devolverla cuando la demanda aumenta. En la práctica, funciona como una especie de “pulmón subterráneo”, capaz de absorber energía excedente de la red, mantener el aire bajo presión constante en cavernas profundas y luego liberar esa energía bajo demanda, sin recurrir a la quema de gas natural en la etapa de descarga, como ocurre en plantas CAES convencionales.
Cómo el aire comprimido se convierte en electricidad bajo tierra
El funcionamiento del sistema se basa en principios físicos conocidos, pero aplicados a una escala mucho mayor. Cuando hay exceso de energía en la red — especialmente proveniente de fuentes como solar y eólica — esa electricidad se utiliza para comprimir grandes volúmenes de aire y almacenarlos en cavernas subterráneas.
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Estas cavernas pueden estar localizadas a cientos de metros de profundidad, donde la presión natural del ambiente contribuye a la eficiencia del almacenamiento.
Cuando la red necesita energía, el aire comprimido se libera, se calienta y se expande, moviendo turbinas que generan electricidad. Este ciclo puede repetirse innumerables veces sin degradación significativa del sistema, a diferencia de las baterías químicas que pierden capacidad con el tiempo.
Proyectos llegan a 500 MW con almacenamiento de larga duración
Uno de los puntos más impresionantes de la tecnología es su escala. Proyectos desarrollados por Hydrostor indican sistemas con capacidad de hasta:
- 500 megavatios (MW) de potencia «`
- almacenamiento por más de 8 horas continuas
Esto posiciona la tecnología como una solución para el almacenamiento de energía a nivel de red, comparable a grandes plantas eléctricas.
En la práctica, una instalación de este tamaño puede abastecer a cientos de miles de hogares durante períodos de baja generación renovable.
Sistema independiente de geografía específica amplía aplicación global
A diferencia de las hidroeléctricas reversibles, que requieren un relieve específico con desnivel y grandes reservorios, el modelo de Hydrostor utiliza cavernas excavadas en roca, lo que amplía significativamente las posibilidades de implementación.
Esto permite que países y regiones sin montañas o reservorios naturales puedan implementar almacenamiento energético a gran escala. La elección del lugar pasa a depender más de la geología del subsuelo que de la topografía de la superficie.
Integración térmica mejora eficiencia del sistema
Uno de los avances importantes en relación con las versiones más antiguas del CAES es la integración térmica. Durante la compresión del aire, el sistema genera calor. En lugar de disipar esta energía, la tecnología moderna almacena este calor y lo reutiliza en el momento de la expansión del aire.
Este reaprovechamiento mejora significativamente la eficiencia del ciclo energético, reduciendo pérdidas y haciendo que el sistema sea más competitivo. Otro diferencial estratégico de la tecnología es la independencia de materiales críticos.
El sistema utiliza básicamente:
- aire atmosférico
- roca subterránea
- turbinas y equipos industriales convencionales
Esto elimina la necesidad de metales como litio, cobalto y níquel, cuya extracción implica desafíos ambientales y geopolíticos. Además, la vida útil del sistema puede llegar a décadas, con menor degradación a lo largo del tiempo.
La expansión de las fuentes renovables ha traído un problema estructural: la variabilidad. La producción de energía solar y eólica depende de condiciones naturales que no siempre coinciden con el consumo.
El almacenamiento a gran escala se vuelve, por lo tanto, esencial para equilibrar la red eléctrica. Sistemas como el CAES subterráneo actúan exactamente en este punto, almacenando energía cuando hay excedente y liberando cuando hay escasez.
Comparación con otras soluciones de almacenamiento a gran escala
En el escenario global, diferentes tecnologías compiten por espacio en el almacenamiento de energía:
- baterías de iones de litio: alta eficiencia, pero duración limitada
- hidroeléctricas reversibles: gran capacidad, pero dependientes de la geografía
- hidrógeno: prometedor, pero con baja eficiencia actual
El CAES subterráneo se posiciona como una solución intermedia, con:
- gran capacidad
- almacenamiento prolongado
- costo potencialmente más bajo a gran escala
La expansión global indica un interés creciente en la tecnología
Con la presión por la descarbonización y el aumento de la participación de energías renovables, países y empresas han buscado soluciones robustas para el almacenamiento. Hydrostor ya ha anunciado proyectos en diferentes regiones, indicando que la tecnología puede ganar escala en los próximos años.
El interés es impulsado por la necesidad de garantizar estabilidad energética sin depender de combustibles fósiles. Uno de los cambios más interesantes traídos por esta tecnología es la utilización del subsuelo como infraestructura energética.

Cuevas que antes no tenían uso pasan a funcionar como reservorios de energía, creando una nueva capa invisible de infraestructura. Este modelo puede transformar la forma en que las ciudades y países planifican sus sistemas energéticos.
Debate: ¿almacenar energía en el subsuelo puede ser la clave para redes eléctricas 100% renovables?
Con la evolución de las tecnologías de almacenamiento a gran escala, surge una cuestión central: ¿será posible sostener una red eléctrica basada casi totalmente en fuentes renovables sin soluciones como el CAES subterráneo?
La respuesta aún está en desarrollo, pero el avance de sistemas que utilizan el propio subsuelo como batería indica que la ingeniería pesada puede desempeñar un papel decisivo en la transición energética global.
¿Y tú, crees que este tipo de “planta invisible” bajo la tierra puede convertirse en estándar en el futuro de la energía?

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