Nueva tecnología puede reducir la dependencia de grúas de gran tamaño en la instalación de turbinas eólicas marinas.
La instalación de turbinas eólicas en alta mar podría experimentar una transformación significativa en los próximos años. Ingenieros de Noruega han concluido pruebas de una nueva solución que prescinde del uso de los mayores barcos equipados con grúas, actualmente considerados esenciales para mover estructuras que llegan a pesar 2.500 toneladas. La propuesta busca reducir costos y ampliar las opciones disponibles para proyectos de energía eólica offshore.
El avance ocurre en un momento de expansión de la generación de energía en el entorno marítimo. Como las fundaciones de las turbinas necesitan ser posicionadas a hasta 60 metros de profundidad, la operación normalmente depende de embarcaciones especializadas capaces de levantar cargas extremadamente pesadas. Hoy, existen solo cinco barcos de este tipo en todo el mundo.
¿Cómo la nueva solución sustituye el uso de grúas?
En lugar de invertir en equipos de elevación cada vez más grandes, los investigadores decidieron seguir un camino diferente.
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La estrategia se basó en una embarcación con dimensiones inusuales. La barcaza tiene 166 metros de largo y más de 73 metros de ancho. Además, puede ser parcialmente sumergida, permitiendo que su cubierta quede a 22,5 metros por debajo de la superficie del agua.
Con este sistema, las estructuras destinadas a las turbinas pueden ser movidas sin depender directamente de una enorme grúa marítima.
Según los responsables del proyecto, la propia configuración de la embarcación crea condiciones para transportar y posicionar los componentes de forma más eficiente.
Pruebas indican viabilidad para proyectos futuros
Los experimentos se realizaron en Trondheim, Noruega. Durante las evaluaciones, la plataforma sumergible transportó simultáneamente dos subestructuras destinadas a turbinas eólicas offshore. Los resultados fueron considerados positivos por los investigadores.
Además, el comportamiento de la embarcación en condiciones con olas mostró un desempeño similar al previsto por los modelos computacionales utilizados antes de las pruebas.

Entre los puntos analizados estaban:
- Transporte simultáneo de dos estructuras;
- Estabilidad durante la navegación;
- Capacidad de posicionamiento de las cargas;
- Viabilidad del levantamiento vertical de las fundaciones.
Los datos obtenidos reforzaron la posibilidad de aplicación práctica de la tecnología en operaciones reales.
Grúa menor puede asumir parte de las operaciones
Una de las principales ventajas señaladas por el equipo es la reducción de la dependencia de los grandes barcos de elevación. De acuerdo con Mateusz Graczyk, investigador de la Fundación para la Investigación Científica e Industrial (Sintef), la carga puede ser transportada sin la necesidad de un gran barco equipado con grúa.
El especialista explicó que la utilización de barcazas sumergibles permite que estructuras sean movidas por flotación o por embarcaciones más pequeñas y accesibles. El cambio puede representar un ahorro relevante para el sector, ya que los grandes barcos-grúa tienen disponibilidad limitada y costos operativos elevados.
El desafío enfrentado por la industria no está solo en la distancia de la costa, sino también en el tamaño de los componentes utilizados. Cada subestructura destinada a las turbinas marítimas puede alcanzar hasta 2.500 toneladas. Además, estas bases necesitan ser instaladas en profundidades que llegan a 60 metros.
Ante este escenario, encontrar alternativas al uso tradicional de grúa se ha convertido en una prioridad para investigadores y empresas ligadas a la energía renovable. La nueva tecnología surge justamente para responder a esta demanda creciente.

Próximos pasos del proyecto
A pesar de los resultados positivos, el desarrollo aún no ha sido concluido. Los investigadores trabajan ahora en el perfeccionamiento de las etapas de descarga de las estructuras y del posicionamiento final en el lecho marino.
El objetivo es garantizar que todo el proceso pueda ser ejecutado con seguridad y eficiencia a escala comercial. Mientras tanto, Noruega mantiene metas ambiciosas para la expansión de la energía eólica offshore. El país pretende disponibilizar áreas capaces de producir 30.000 MW de energía marítima hasta 2040.
Si las próximas pruebas confirman los resultados iniciales, la nueva solución podría abrir camino para operaciones menos dependientes de grandes embarcaciones con grúa, ampliando las posibilidades de crecimiento del sector y reduciendo los costos asociados a la instalación de turbinas en alta mar.
Con información del sitio Inovação Tecnológica

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