Irán y Rusia conectan sistemas bancarios fuera del SWIFT, unen tarjetas Mir y Shetab y crean una red de pagos paralela para eludir sanciones y reforzar bloques aliados.
Desde 2022, con la intensificación de las sanciones occidentales, Rusia e Irán han acelerado una cooperación que llevaba años gestándose: la creación de un sistema de pagos paralelo al SWIFT, la red internacional que conecta más de 11 mil instituciones financieras en 200 países.
En 2023, los bancos centrales de Moscú y Teherán formalizaron la conexión entre el SPFS ruso (Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros) y el SEPAM iraní, permitiendo que transacciones comerciales se liquidaran directamente en monedas nacionales, sin necesidad de dólares y sin pasar por la infraestructura occidental.
Ahora, en 2025, esta integración ha evolucionado y ya incluye tarjetas bancarias interoperables, ampliando el acceso de consumidores y empresas a una red financiera anti-sanciones.
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Tarjetas Mir y Shetab: integración que llega al consumidor
La etapa más visible de esta asociación es la integración entre las tarjetas Mir (de Rusia) y Shetab (de Irán).
- Las tarjetas Mir, creadas en 2015, se convirtieron en el principal sistema de pagos de Rusia tras la exclusión parcial del país de las redes Visa y Mastercard en 2022.
- Shetab es el sistema bancario nacional iraní, que conecta bancos y cajeros automáticos en todo el país desde los años 2000.
Con la integración, turistas rusos en Irán pueden pagar con sus tarjetas Mir en establecimientos locales, mientras que iraníes tienen acceso a terminales rusos a través de la red Shetab. Esta interoperabilidad, que comenzó en fase piloto en 2024, está en expansión para incluir millones de tarjetas activas.
El objetivo: eludir sanciones y crear alternativas
El movimiento tiene un propósito claro: eludir las sanciones occidentales que limitan la capacidad de Irán y Rusia de acceder a mercados globales y sistemas financieros tradicionales.
Sin acceso pleno al SWIFT, los dos países han creado una infraestructura que garantiza:
- Liquidación de transacciones bilaterales en rublos y riales, sin dólar.
- Pagos seguros para exportadores e importadores incluso bajo sanciones.
- Red de tarjetas domestica independiente de las marcas estadounidenses.
Este es otro paso en el esfuerzo por crear una arquitectura financiera paralela, que no dependa de Estados Unidos o la Unión Europea.
Comercio en crecimiento entre Moscú y Teherán
El comercio bilateral entre Irán y Rusia ha crecido fuertemente en los últimos años. En 2022, los intercambios sumaron cerca de US$ 4 mil millones.
En 2024, el valor ya superaba US$ 5 mil millones, impulsado por exportaciones de granos rusos, petróleo iraní y equipos industriales.
Se espera que la integración bancaria eleve aún más ese número. Con transacciones directas en monedas locales, las empresas ahorran costos cambiarios y reducen el riesgo de bloqueos externos.
El bloque anti-sanciones en formación
La asociación Irán–Rusia no ocurre de forma aislada. Se conecta a un esfuerzo mayor de países que buscan alternativas al sistema financiero occidental.
- China ha ampliado el uso del CIPS (Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos) para liquidaciones en yuanes.
- India ya ha realizado importaciones de petróleo ruso en rupias, aunque con obstáculos.
- Los países del BRICS discuten ampliar la liquidación en monedas locales y reducir el uso del dólar en el comercio interno del bloque.
En este contexto, la red Teherán–Moscú funciona como modelo y ensayo para otras asociaciones financieras fuera del eje Washington–Bruselas.
Las reacciones de Occidente
La creación de esta red paralela preocupa a EE.UU. y la Unión Europea. El SWIFT es más que una plataforma técnica: es una herramienta de poder geopolítico.
Controlar quién puede o no acceder a la red equivale a tener influencia sobre el comercio y el sistema bancario global.
Washington ya ha señalado que puede sancionar a bancos de terceros países que se integren al sistema Irán–Rusia. Pero, ante la creciente multipolaridad, estas amenazas pierden parte de su eficacia. Cada vez más, los países buscan rutas de escape para mantener su comercio activo.
Limitaciones y desafíos de la red paralela
A pesar del avance, la integración bancaria Irán–Rusia todavía tiene limitaciones:
- Escala restringida: cubre solo los dos países, con potencial para una expansión gradual.
- Monedas frágiles: tanto el rublo como el rial sufren con volatilidad e inflación.
- Aceptación internacional: fuera del eje Irán–Rusia, las tarjetas Mir y Shetab aún tienen un alcance limitado.
Aun así, los expertos evalúan que el movimiento es estratégico y simbólico. Muestra que existen alternativas técnicas al SWIFT y que los países sancionados pueden cooperar para reducir vulnerabilidades.
El futuro de la cooperación Irán–Rusia
Los próximos pasos incluyen:
- Expansión del uso de las tarjetas Mir y Shetab en todos los bancos comerciales de los dos países.
- Inclusión de nuevas monedas en la red, como el yuan chino.
- Integración futura con el sistema del BRICS, creando un ecosistema de pagos paralelo más robusto.
Si esta tendencia continúa, la red Irán–Rusia podría convertirse en un prototipo de sistema financiero multipolar, en el que bloques regionales construyen sus propias infraestructuras sin depender de Occidente.
Irán y Rusia: un eje financiero fuera del SWIFT
Al conectar sus sistemas bancarios, Moscú y Teherán han dado un paso más allá de la cooperación energética y militar: han creado un eje financiero alternativo.
La integración Mir–Shetab simboliza no solo resistencia a las sanciones, sino también la construcción de un nuevo orden financiero.
Aunque limitado en escala, el movimiento tiene un efecto simbólico global: prueba que la hegemonía del dólar y del SWIFT puede ser desafiada. Y, en el juego a largo plazo, abre espacio para que otros países sigan el mismo camino.


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