Primer satélite de madera del mundo sobrevivió 116 días en el espacio, pero falló al enviar datos; nueva misión ya está siendo preparada
Un satélite hecho de madera pasó 116 días en órbita de la Tierra. Lanzado por la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), el LignoSat fue el primer satélite de madera de la historia. La estructura fue creada por un grupo de la Universidad de Kioto en asociación con la empresa Sumitomo Forestry.
El proyecto fue liderado por el exastronauta Takao Doi, que hoy es profesor en la Universidad Ryukoku. Inspirado por los templos de madera de Kioto, Doi sueña con ver el uso de la madera en el espacio como símbolo de sostenibilidad.
Según él, es posible crear un desarrollo espacial sostenible con este tipo de material.
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Un CubeSat de madera
El LignoSat es un CubeSat, un tipo de minissatélite. Fue construido con madera de magnolia y utilizó técnicas de carpintería tradicional.
La estructura también contó con refuerzo de aluminio. La madera fue elegida por ser renovable y causar menos contaminación al reingresar a la atmósfera.
El lanzamiento del satélite ocurrió el 9 de diciembre de 2024, directamente desde la Estación Espacial Internacional (ISS). La misión duró 116 días. Durante ese período, el satélite permaneció intacto en el espacio.
El LignoSat tenía cinco objetivos principales: medir la tensión en la estructura de madera, verificar la temperatura interna, probar la permeabilidad magnética de la madera, evaluar los efectos de la radiación espacial y establecer comunicación con la Tierra. Pero ningún dato fue recibido por los científicos en Kioto.
Fallo en la comunicación
El equipo de Doi no pudo comunicarse con el satélite. El análisis preliminar sugiere dos posibles causas: falla en los interruptores de activación del sistema o error en el programa de computadora. “Desafortunadamente, no recibimos ninguna de las informaciones que queríamos saber”, dijo Doi.
A pesar de ello, el proyecto tuvo avances. Primero, el LignoSat demostró que una estructura de madera puede sobrevivir en el espacio.
Segundo, la misión facilitó los procesos de revisión de la NASA para futuros satélites de madera. Esto debería acelerar lanzamientos posteriores.
El siguiente paso: LignoSat-2
Con las lecciones aprendidas, el equipo planea lanzar el LignoSat-2 en 2028. El nuevo satélite tendrá el doble del tamaño del primero y contará con dos sistemas de comunicación.
Uno de ellos se ubicará dentro de la estructura. El objetivo es evitar nuevos problemas como los enfrentados en la primera misión.
La instalación interna de la antena también reduce la resistencia mientras el satélite orbita la Tierra. Si la antena principal no funciona, el sistema interno permitirá la comunicación.
La madera más allá de Japón
La idea no está restringida a Japón. La empresa finlandesa Arctic Astronautics también trabaja con madera en el espacio.
En asociación con UPM Plywood, creó el WISA Woodsat, un CubeSat hecho de contrachapado de abedul.
El satélite finlandés tiene sensores y una cámara desplegable, lo que permite al equipo monitorearlo visualmente en el espacio. “Vamos a volar lo más rápido posible”, dijo Jari Mäkinen, cofundador de Arctic Astronautics. El lanzamiento depende de la autorización de las autoridades espaciales de Finlandia.
Sostenibilidad en órbita
Para Doi, los CubeSats de madera son solo el comienzo. Él pretende impulsar una verdadera “industria de madera espacial”. En su cuenta en la red X (antiguo Twitter), el equipo resume el objetivo: crear una industria espacial basada en madera.
Además de ser más barata, la madera es ligera y fácil de trabajar. Puede hacer que la exploración espacial sea más accesible para países con pocos recursos. Y su impacto ambiental es menor que el del aluminio, utilizado actualmente en satélites.
Satélites de aluminio generan partículas de óxido de aluminio al reingresar a la atmósfera. Estos residuos pueden afectar el ozono, alterar procesos atmosféricos e incluso interferir en el campo magnético de la Tierra. Ya la madera produce dióxido de carbono, vapor de agua y cenizas biodegradables.
La investigadora Raphaela Günther, de la Universidad Técnica de Dresde, dice que los productos de la quema de madera son más fáciles de estudiar y evaluar.
Según ella, la reentrada de objetos aún no es un problema ambiental grave, pero el aumento en el número de satélites hace urgente el uso de materiales más ecológicos.
Desafíos técnicos
No todo son ventajas. La madera presenta desafíos para los ingenieros. Al ser un material natural, tiene variaciones internas.
Esto dificulta prever su comportamiento, ya que sus propiedades cambian conforme a la dirección del esfuerzo aplicado.
Günther trabaja en nuevos materiales hechos con fibras de madera combinadas con ligantes, para garantizar más uniformidad. Ella cree que el uso de materiales sostenibles no es una opción, sino una necesidad.
Mäkinen también ve potencial en la madera, pero cree que las grandes empresas todavía resistirán. Han invertido mucho en los procesos actuales con metales.
Un cambio solo debería ocurrir si hay incentivos de las autoridades espaciales. “Espero estar equivocado”, afirmó.
A pesar de la falla en la comunicación, el LignoSat representó un hito para la ciencia espacial. La estructura sobrevivió en la órbita, demostró que la madera puede ser utilizada en el espacio y abrió el camino para nuevas tecnologías con menor impacto ambiental. Ahora, el equipo japonés sigue trabajando en el LignoSat-2, previsto para 2028.
Con información de ZME Science.

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