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Japón prometió un cohete reutilizable con alas para despegar y aterrizar como avión para competir con Elon Musk y otros multimillonarios del espacio, pero los planes terminaron antes de que el proyecto más ambicioso del país saliera del papel.

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 01/06/2026 a las 15:41
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El proyecto japonés de cohete con alas prometía acercar el acceso al espacio a la lógica de los aeropuertos, al combinar reutilización, combustible limpio y apoyo institucional de JAXA, pero el avance de Space Walker cambió de rumbo tras la crisis financiera de la empresa.

Space Walker, startup japonesa creada a partir de la Universidad de Ciencia de Tokio, puso a Japón en la competencia por aviones espaciales privados al desarrollar un cohete alado reutilizable, diseñado para operar como aeronave y reducir impactos del transporte espacial.

Este avance, sin embargo, perdió fuerza después de que la empresa entró en proceso de quiebra en febrero de 2026, según registros divulgados por Tokyo Shoko Research, lo que alteró el estado real del proyecto más conocido de la compañía.

Presentado como una propuesta de spaceplane suborbital, el ECO ROCKET reunía alas, reaprovechamiento estructural y combustible de menor impacto ambiental, dentro de una estrategia orientada a acercar los viajes espaciales a la lógica operativa de la aviación comercial.

En los materiales institucionales, Space Walker describía la tecnología como un camino para hacer el desplazamiento entre la Tierra y el espacio más familiar al público, con aterrizaje controlado y posibilidad de reutilizar el vehículo en nuevas misiones.

Cohete con alas buscaba cambiar la lógica de los lanzamientos

A diferencia de los lanzadores verticales convencionales, el concepto desarrollado por Space Walker partía de una arquitectura híbrida, situada entre cohete y avión, para combinar propulsión espacial, superficies aerodinámicas y retorno atmosférico en una misma plataforma.

La propuesta preveía el uso de alas para permitir un aterrizaje más previsible tras la misión, sin depender únicamente de etapas desechables o de operaciones verticales tradicionales, comunes en bases de lanzamiento de cohetes convencionales.

Para el sector aeroespacial, esta configuración podría abrir camino para vuelos suborbitales más frecuentes, orientados a pruebas tecnológicas, experimentos científicos y, en una etapa posterior, misiones tripuladas con características más cercanas a la aviación.

En misiones de este tipo, el vehículo no completa una órbita alrededor de la Tierra, pero alcanza altitudes suficientes para ofrecer condiciones útiles de microgravedad, validación de sistemas y observaciones en un entorno cercano al espacio.

Además del spaceplane suborbital, la empresa afirmaba trabajar en vehículos orbitales y componentes derivados de la investigación aeroespacial, en un intento de sostener aplicaciones comerciales mientras la tecnología principal avanzaba en etapas más largas de desarrollo.

ECO ROCKET de Space Walker aparece sobre la Tierra en arte del cohete alado reutilizable japonés para turismo espacial. (Imagen: CAMPFIRE)
ECO ROCKET de Space Walker aparece sobre la Tierra en arte del cohete alado reutilizable japonés para turismo espacial. (Imagen: CAMPFIRE)

Entre estos componentes estaban tanques compuestos avanzados, pensados para reducir peso estructural y atender tanto aplicaciones espaciales como usos industriales en la Tierra, un frente que ganó importancia con la reorganización interna de la compañía.

ECO ROCKET combinaba reutilización y combustible limpio

En el proyecto ECO ROCKET, Space Walker destacaba tres elementos centrales: reutilización, combustible limpio y navegación autónoma, siempre asociados a la idea de construir un transporte espacial con menor desperdicio y operación más predecible.

En páginas institucionales más recientes, la empresa también citaba eficiencia en el consumo como parte del concepto, reforzando el intento de vincular el cohete alado a una agenda de transporte espacial más sostenible.

La reutilización del vehículo aparecía como eje operacional de la propuesta, porque la recuperación después del vuelo podría reducir el descarte de estructuras caras y acercar parte de la rutina espacial a los ciclos de mantenimiento usados en la aviación.

Aun así, la comparación con aviones comerciales tenía límites claros, ya que motores, materiales, trayectorias, certificaciones y riesgos de un spaceplane continúan siendo mucho más complejos que los involucrados en aeronaves convencionales.

La elección por combustible de menor impacto ambiental reforzaba la diferenciación del proyecto en un mercado presionado por costos altos, exigencias de seguridad y demandas por prácticas industriales menos contaminantes.

Antes de la crisis financiera, sin embargo, Space Walker no había demostrado una operación comercial regular del ECO ROCKET, etapa indispensable para transformar la propuesta tecnológica en servicio recurrente en el mercado aeroespacial.

Apoyo de JAXA dio peso institucional al programa

En abril de 2023, JAXA, Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, invirtió en Space Walker y dio peso institucional a un programa que buscaba insertar empresas privadas japonesas en la carrera de los aviones espaciales.

En la ocasión, la startup afirmó ser la primera empresa privada de cohetes de Japón en recibir inversión de la agencia, con recursos destinados a acelerar el desarrollo de spaceplanes suborbitales para vuelo tripulado.

Ese apoyo mostraba que el proyecto no estaba restringido al campo conceptual, aunque aún dependía de pruebas, certificaciones y demostraciones sucesivas para avanzar hacia una operación regular.

Al participar del financiamiento, la agencia japonesa señalaba interés en fortalecer empresas capaces de actuar en tecnologías estratégicas, especialmente en un escenario de competencia global por lanzadores reutilizables y nuevos modelos de acceso al espacio.

Japón ya posee tradición en satélites, sondas, módulos de investigación y cohetes institucionales, pero la entrada de startups ampliaba este ecosistema al llevar nuevas frentes de innovación al sector privado.

En este entorno, empresas emergentes comenzaron a explorar áreas como vehículos ligeros, componentes avanzados, reutilización y servicios comerciales de lanzamiento, segmentos considerados importantes para ampliar la autonomía espacial japonesa.

La quiebra cambió la etapa real del proyecto

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A pesar de la visibilidad internacional, Space Walker recibió la decisión de inicio de proceso de quiebra el 12 de febrero de 2026 por el Tribunal de Distrito de Tokio, de acuerdo con Tokyo Shoko Research.

En el cierre fiscal de junio de 2025, el pasivo informado era de 1,954 mil millones de yenes, valor que evidenciaba la dificultad de mantener un proyecto espacial de alta complejidad sin flujo financiero suficiente.

La consultoría japonesa informó que la compañía había sido creada para desarrollar cohetes alados reutilizables y tanques de fibra de carbono, con apoyo de universidades, ingenieros de la industria pesada, rondas de inversión y subsidios.

Antes del deterioro financiero, la empresa llegó a instalar bases de desarrollo en Fukushima, Chiba y Nagasaki, en un intento de estructurar una red capaz de sostener diferentes frentes técnicas del programa.

La situación se agravó después de que Space Walker quedó fuera de un programa de subsidios del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón en septiembre de 2024.

En el año fiscal cerrado en junio de 2025, la empresa registró ventas de 52,46 millones de yenes y una pérdida neta de 1,622 mil millones de yenes, según los datos divulgados.

Ya en agosto de 2025, una nueva gestión pasó a priorizar componentes derivados de tecnología espacial, en lugar del desarrollo completo del cohete, como intento de reducir el alcance operativo de la empresa.

Incluso con reducción de personal y disminución de las actividades, la compañía no logró superar la falta de caja, lo que llevó el proyecto a una etapa distinta de la presentada en los planes iniciales.

La disputa global sigue abierta para aviones espaciales

La propuesta de Space Walker formaba parte de una carrera más amplia por sistemas reutilizables, en la cual empresas de Estados Unidos, Europa y Asia buscan reducir costos y aumentar la frecuencia de misiones.

Dentro de este movimiento, diferentes grupos desarrollan cohetes recuperables, aviones espaciales, lanzadores pequeños y plataformas híbridas, cada uno intentando resolver el acceso al espacio por caminos técnicos y comerciales propios.

Parte del mercado ya ha sido transformada por la reutilización, pero los resultados aún varían mucho entre empresas y países, sobre todo cuando la comparación involucra sistemas orbitales, vehículos suborbitales y proyectos aún experimentales.

Hasta diciembre de 2025, Reuters informó que SpaceX seguía como referencia en reutilización orbital, mientras otras compañías y agencias avanzaban en pruebas, recuperaciones parciales o programas de demostración.

En Japón, la búsqueda por capacidad comercial propia permanece estratégica, especialmente porque el país intenta ampliar la participación privada en lanzamientos y reducir dependencias en segmentos considerados sensibles para su industria espacial.

En marzo de 2026, Reuters relató que Space One sufrió el tercer fallo seguido con el cohete Kairos, escenario que reforzó las dificultades japonesas para consolidar lanzamientos privados domésticos.

El caso de Space Walker muestra tanto la fuerza de la ambición tecnológica japonesa como los riesgos financieros de proyectos espaciales de larga maduración, que exigen capital continuo, equipos especializados y validaciones técnicas sucesivas.

Aunque la imagen de un cohete con alas capaz de despegar y aterrizar como avión sigue siendo atractiva para el público y la industria, su viabilidad depende de certificaciones, pruebas reales y demostraciones consistentes de vuelo.

El ECO ROCKET permanece como ejemplo de un intento de acercar espacio y aviación en una misma plataforma, con enfoque en reutilización, menor impacto ambiental y operación más familiar al mercado aeroespacial.

Hasta la quiebra de la empresa, sin embargo, la promesa no se había convertido en operación regular, y el futuro de la tecnología pasó a depender de eventuales sucesores, compradores de activos o nuevas iniciativas del sector aeroespacial japonés.

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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