Estudiado en Europa, el LAPCAT A2 quería llevar 300 pasajeros a Mach 5 con hidrógeno líquido y viajes entre Europa y Australia en pocas horas.
Durante décadas, la aviación comercial intentó superar el legado del Concorde sin repetir sus problemas. Entre los proyectos más ambiciosos ya estudiados está el LAPCAT A2, una aeronave hipersónica desarrollada dentro de un programa financiado por la Unión Europea que pretendía transportar cientos de pasajeros a velocidades cercanas a Mach 5, el equivalente a cerca de 6.100 km/h.
El concepto llamó la atención porque combinaba dimensiones gigantescas, motores experimentales movidos a hidrógeno líquido y un alcance capaz de conectar continentes en pocas horas. En algunas simulaciones del proyecto, un viaje entre Bruselas y Sídney podría realizarse en aproximadamente cuatro a cinco horas, algo que reduciría drásticamente los tiempos actuales de vuelo.
LAPCAT A2 nació como uno de los mayores estudios europeos para crear un sucesor hipersónico del Concorde
El proyecto formaba parte del programa LAPCAT (Long-Term Advanced Propulsion Concepts and Technologies), financiado por la Comisión Europea para estudiar aeronaves capaces de volar entre Mach 4 y Mach 8. El objetivo era evaluar tecnologías que permitieran el transporte civil hipersónico a larga distancia.
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Entre los varios conceptos analizados, el modelo A2, desarrollado por la empresa británica Reaction Engines, terminó convirtiéndose en una de las propuestas más conocidas. El avión fue diseñado para volar de forma sostenida a Mach 5, velocidad aproximadamente dos veces superior a la del Concorde, que operaba en torno a Mach 2,04.
Los estudios también mostraron que el concepto podría teóricamente alcanzar un alcance antipodal, permitiendo conectar regiones extremadamente distantes del planeta sin escalas intermedias.
Con casi 140 metros de longitud, el LAPCAT A2 era mucho más grande que el Concorde, el Boeing 747 e incluso algunos aviones comerciales modernos
Las cifras del proyecto impresionaban incluso para estándares de la aviación de gran porte. Según los estudios del programa europeo, el LAPCAT A2 tendría aproximadamente 139 metros de longitud, convirtiéndose en mucho más largo que el Concorde, que tenía cerca de 62 metros, y significativamente mayor que un Airbus A380.
La aeronave fue diseñada para transportar cerca de 300 pasajeros en dos pisos, utilizando un fuselaje extremadamente alargado para acomodar enormes tanques de hidrógeno líquido. A diferencia de los aviones convencionales, el combustible no podría ser almacenado en las alas porque el volumen necesario era gigantesco.
El peso máximo de despegue estudiado alcanzaba aproximadamente 400 toneladas, colocando el concepto entre los mayores vehículos hipersónicos civiles ya analizados en programas de investigación europeos.
Motor Scimitar quería transformar hidrógeno líquido en combustible para un vuelo comercial a Mach 5
El corazón tecnológico del proyecto era el motor Scimitar, una evolución de las investigaciones de Reaction Engines con sistemas preenfriados de alta velocidad. El concepto utilizaba hidrógeno líquido tanto como combustible como parte fundamental del sistema térmico de la aeronave.
A velocidades cercanas a Mach 5, el aire que entra en la toma de admisión sufre un calentamiento extremo debido a la compresión aerodinámica. Para evitar que este calor destruyera el motor, el sistema utilizaría intercambiadores de calor avanzados capaces de enfriar rápidamente el flujo de aire antes de la combustión.

La tecnología era derivada de conceptos utilizados en el desarrollo del motor espacial SABRE, también creado por Reaction Engines para proyectos de acceso al espacio y spaceplanes reutilizables.
El avión hipersónico fue diseñado para volar casi siempre sobre océanos y reducir el problema que ayudó a limitar el Concorde
Uno de los mayores obstáculos enfrentados por el Concorde era el estampido sónico producido durante el vuelo supersónico sobre áreas pobladas. Diversos países restringieron este tipo de operación debido al impacto acústico en las ciudades.
Los estudios del LAPCAT A2 intentaron sortear este problema planeando trayectorias que permanecieran casi continuamente sobre el océano. Según los informes del proyecto, la optimización de las rutas permitiría evitar gran parte de los impactos de estampidos sónicos sobre áreas habitadas.
Esta característica tenía sentido especialmente para misiones intercontinentales extremadamente largas, como Europa-Australia o conexiones transoceánicas de alta velocidad.
Más rápido que el SR-71, el LAPCAT A2 operaría en una franja de velocidad raramente explorada por la aviación tripulada
El legendario Lockheed SR-71 Blackbird, considerado una de las aeronaves tripuladas más rápidas de la historia, operaba por encima de Mach 3. El LAPCAT A2 fue concebido para crucero sostenido cerca de Mach 5, entrando en una franja normalmente asociada a programas experimentales hipersónicos.
A esa velocidad, los desafíos térmicos, estructurales y aerodinámicos aumentan drásticamente. El calentamiento del fuselaje pasa a influir prácticamente todos los aspectos del diseño, desde materiales estructurales hasta sistemas de control y confort de los pasajeros.

Debido a estas condiciones extremas, los investigadores tuvieron que estudiar soluciones estructurales específicas para lidiar con deformaciones causadas por el calor y las cargas aerodinámicas del vuelo hipersónico.
El “Concorde gigante” nunca salió del papel, pero sigue siendo uno de los conceptos más atrevidos de la aviación europea
A pesar de los resultados considerados prometedores por los investigadores involucrados en el programa, el LAPCAT A2 permaneció como un estudio conceptual. No se construyó ningún prototipo a escala real, y varios desafíos tecnológicos continúan sin solución comercial viable.
Aun así, el proyecto se convirtió en una de las referencias más conocidas cuando se trata de transporte hipersónico civil. Su tamaño colosal, los motores movidos a hidrógeno líquido y la promesa de cruzar la mitad del planeta en pocas horas transformaron al A2 en una especie de sucesor futurista del Concorde.
Más de quince años después de los estudios originales, el LAPCAT A2 sigue pareciendo algo salido de ciencia ficción: una aeronave de casi 140 metros, llevando 300 pasajeros a cinco veces la velocidad del sonido mientras cruza océanos para evitar que ciudades enteras escuchen su paso.


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