El parque eólico flotante planeado por el Gobierno Metropolitano de Tokio quiere transformar la costa de las Islas Izu en una nueva frontera de energía en Japón, con el objetivo de entregar al menos 1 GW hasta 2035, conectar islas y capital mediante cables submarinos y colocar en el océano una estructura casi diez veces mayor que la mayor granja flotante en operación hoy
El parque eólico flotante anunciado por Tokio coloca a Japón en el centro de una disputa global por escala y tecnología en energía marina. El plan prevé instalar, frente al archipiélago de Izu, una estructura con al menos 1 gigavatio de capacidad para abastecer tanto a las comunidades insulares como a la propia capital japonesa. Si se lleva a cabo en el plazo previsto, el proyecto se convertirá en el mayor de su tipo en el mundo.
La propuesta llama la atención por el tamaño y por el contraste con el escenario actual del sector. Hoy, la mayor operación flotante en funcionamiento está en Noruega y produce menos de 100 megavatios. La meta de Tokio es casi diez veces mayor. En la práctica, esto significa intentar colocar en el mar una planta de tamaño comparable al de un reactor nuclear, pero basada en turbinas flotantes ancladas en el océano.
El parque eólico flotante se convierte en la apuesta central para llevar energía de las Islas Izu hasta Tokio
El proyecto fue lanzado por el Gobierno Metropolitano de Tokio como una iniciativa estratégica para ampliar la generación de energía marina y fortalecer la transición energética japonesa. La estructura se instalará cerca del archipiélago de Izu, con el enfoque en abastecer cinco comunidades insulares y también la ciudad de Tokio.
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La idea no surgió ahora. La gobernadora Yuriko Koike presentó esta visión por primera vez en la COP29, en 2024. Desde el año fiscal de 2025, el gobierno ha estado consultando a los residentes locales y a los sectores de pesca y transporte marítimo para tratar los impactos sociales y logísticos de la propuesta.
Lo que hace que este proyecto sea casi diez veces mayor que la mayor operación actual
La diferencia de escala es el primer factor que coloca el plan japonés en otro nivel. La futura planta fue concebida para producir al menos 1 GW. La mayor granja flotante en operación hoy, ubicada en Noruega, genera menos de 100 megavatios.
Esta comparación ayuda a medir el tamaño de la ambición. Japón no está solo intentando entrar en el sector con un nuevo proyecto. Está intentando saltarse directamente a la liderazgo mundial en un segmento que aún representa solo una pequeña fracción de las instalaciones eólicas globales.
Los números que explican el tamaño de la apuesta japonesa
La meta central del proyecto es alcanzar al menos 1 gigavatio de capacidad hasta 2035. Esta producción fue pensada para atender tanto a las islas de la región como a la capital japonesa. El presupuesto para el año fiscal de 2026 fue triplicado y elevado a 2,7 mil millones de yenes, alrededor de 17 millones de dólares, con enfoque en estudios sobre la fuerza de los vientos y el suelo marino.
El plan también se conecta a la estrategia más amplia de Japón para la energía marina. El gobierno nacional trabaja con la meta de alcanzar 45 gigavatios de capacidad eólica marina hasta 2040. En este contexto, el parque en las Islas Izu se trata como pieza estratégica de una transición mayor.
Cómo funciona un parque eólico flotante en el mar
A diferencia de los parques eólicos marinos fijados en el fondo del mar, el parque eólico flotante utiliza plataformas que permanecen en la superficie del agua. Estas estructuras se mantienen en su lugar mediante un sistema de cables de amarre y anclas.
Este modelo se señala como menos agresivo al medio ambiente marino durante la instalación porque evita excavaciones pesadas en el lecho oceánico y prescinde de la hinca de pilotes utilizados en los proyectos fijados en el fondo. Después de la generación, la energía se convierte en electricidad y se envía mediante cables submarinos de alta tensión hasta las islas y la red continental.
«`htmlLo que el gobierno ya ha comenzado a hacer para sacar el plan del papel
Para mantener el cronograma en movimiento, el gobierno de Tokio inició investigaciones de campo para analizar la topografía del fondo marino y los patrones climáticos de la región. Estos estudios son fundamentales para definir el trazado de los cables y evaluar la viabilidad técnica del proyecto.
Al mismo tiempo, el proyecto aún se encuentra en etapa inicial. La región de Izu se clasifica solo como zona de preparación, lo que muestra que el plan aún no ha entrado en la fase plena de implementación. Esto hace que los estudios actuales sean decisivos para el futuro de la propuesta.
Las cinco comunidades insulares que entran en el centro del proyecto
El plan se concentra en cinco comunidades insulares del archipiélago de Izu: Oshima, Niijima, Kozushima, Miyake y Hachijo. Son estas áreas las que aparecen en el centro de la estrategia energética y logística diseñada por el gobierno metropolitano.
Esta elección muestra que el proyecto fue pensado no solo para abastecer a Tokio, sino también para conectar áreas insulares remotas a una nueva ruta de energía. Con esto, el parque eólico flotante se presenta como obra de generación e integración territorial al mismo tiempo.
Por qué el camino hasta 2035 se considera difícil
A pesar de la ambición, el cronograma enfrenta dudas. Autoridades y analistas advierten que la comercialización del proyecto aún es desafiante y que el sector privado muestra escepticismo creciente respecto a la rentabilidad a largo plazo y a los riesgos de operar en alta mar.
Los críticos también señalan que la meta de 2035 puede ser irrealista. Los proyectos offshore suelen tardar más de una década en completarse, y el emprendimiento de las Islas Izu aún está en fase inicial. Esto ejerce presión sobre plazos, costos y capacidad de ejecución.
Lo que pesa contra la confianza del mercado privado
La cautela del sector privado no surgió de la nada. En 2025, la Mitsubishi Corp. desistió de grandes proyectos eólicos en el norte de Japón. Según la información disponible, los factores centrales fueron el aumento de los costos de materiales y la devaluación del yen.
Este episodio amplía las dudas sobre la capacidad de grandes proyectos offshore para avanzar con rapidez en el país. A pesar del apoyo público, inversores y contratistas siguen mirando con cuidado el riesgo de rentabilidad y el costo real de operar en mar abierto.
Capacidad de 1 GW no significa producción continua al mismo nivel
El proyecto tiene un tamaño comparable al de un reactor nuclear en capacidad instalada, pero la producción real no será equivalente todo el tiempo. Analistas citados en la base observan que la energía eólica tiende a operar con producción real cercana al 40% de la capacidad, mientras que un reactor nuclear suele trabajar entre 80% y 90%.
Este punto es importante porque ayuda a separar potencia instalada de entrega efectiva. El número de 1 GW es enorme y ayuda a dimensionar el proyecto, pero la generación concreta dependerá del régimen de vientos y de las condiciones operativas a lo largo del tiempo.
Por qué las Islas Izu fueron elegidas para este parque eólico flotante
La región de Izu reúne velocidades naturales de viento que refuerzan el interés del gobierno japonés en el lugar. Este factor da base técnica a la propuesta y ayuda a explicar por qué el área fue colocada en el centro del plan metropolitano.
Además, la distancia entre las islas y los centros consumidores hace que el uso de cables submarinos sea una solución estratégica. El parque eólico flotante fue pensado precisamente para reducir la distancia entre el océano y el consumidor, creando una conexión energética directa entre un área remota y la red urbana y eléctrica de Tokio.
Lo que este proyecto representa para la transición energética de Japón
El plan de las Islas Izu va más allá de una obra aislada. Funciona como prueba de escala para un país que quiere ampliar la participación de la energía eólica offshore en su matriz y avanzar en la meta de emisiones netas cero para 2050.
«`Si tiene éxito, el proyecto puede transformar a Japón en un **referente** en un área en la que hoy el país aún está por detrás del liderazgo tecnológico europeo. Al mismo tiempo, si se retrasa o pierde fuerza, el proyecto puede reforzar la percepción de que **las metas ambiciosas en alta mar chocan con el costo, el riesgo y el tiempo de ejecución**.
Los próximos pasos antes de que Japón intente liderar el sector
Los próximos movimientos implican **profundizar los estudios de viento y suelo marino**, avanzar en las consultas locales y preparar la futura **licitación** **para construcción y operación**. Este será el momento en que la propuesta comenzará a salir del discurso estratégico y entrará en el terreno de las decisiones prácticas.
Hasta entonces, el parque eólico flotante de las Islas Izu sigue siendo una **visión poderosa y a gran escala**, pero aún rodeada de incertidumbres. Japón ha puesto en el mapa un proyecto capaz de **cambiar el sector**. Ahora, necesita demostrar que puede **transformar la ambición en resultados**.
En su opinión, ¿Japón logrará realmente sacar adelante este gigantesco parque eólico flotante para 2035 o los costos, los riesgos y la lentitud de los proyectos offshore seguirán pesando más?

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