Venus es el único planeta del Sistema Solar que gira en la dirección opuesta a la de todos los demás. Mientras que la Tierra y los demás planetas giran en sentido antihorario de oeste a este, Venus tiene una rotación retrógrada causada por la influencia de su atmósfera extremadamente densa. Un estudio publicado en Nature Astronomy explica que la atracción gravitacional del Sol sobre las masas atmosféricas deformadas de Venus creó un torque que invirtió su rotación a lo largo de miles de millones de años. Un día en Venus equivale a 243 días terrestres, y la temperatura en la superficie alcanza los 475°C.
Venus es el planeta más brillante visible desde la Tierra, pero también es el más extraño del Sistema Solar. Mientras que todos los demás planetas giran en sentido antihorario cuando se ven desde el Polo Norte, Venus gira en la dirección opuesta, en sentido horario, completando una rotación sobre su propio eje cada 243 días terrestres. Esta rotación retrógrada hace de Venus una anomalía que ha intrigado a los astrónomos durante décadas, hasta que un estudio publicado en Nature Astronomy reveló el mecanismo responsable: la atmósfera del planeta es tan densa que la gravedad del Sol actuando sobre ella logró invertir la rotación entera a lo largo de miles de millones de años.
El investigador Kane, citado por Nature, describió la experiencia de estar en la superficie de Venus con una comparación que no necesita explicaciones técnicas: «Sería como estar en el fondo de un océano muy, muy caliente, alcanzando temperaturas de hasta 475°C.» La presión atmosférica en la superficie de Venus es 90 veces mayor que la de la Tierra, equivalente a la presión encontrada a 900 metros de profundidad en el océano terrestre. Es esta masa atmosférica descomunal la que hizo posible la inversión de la rotación del planeta.
Por qué Venus gira en la dirección contraria

La explicación aceptada por la comunidad científica está en la interacción entre la atmósfera densa de Venus y la gravedad del Sol. La atmósfera del planeta es tan espesa y pesada que forma masas deformadas por la atracción gravitacional solar, creando un efecto de fricción o torque que, a lo largo de miles de millones de años, desaceleró la rotación original y la invirtió completamente.
-
Adiós rodillo y trapo en la ventana: robot limpia vidrios solo por hasta 110 minutos, cubre 55 m² por carga y utiliza 12 capas de protección para no caer durante la limpieza.
-
NASA revela plan para base permanente en la Luna con cientos de kilómetros cuadrados, rovers, drones y energía propia, mientras EE.UU. intenta acelerar nueva carrera espacial y preparar el camino para misión humana a Marte en la década de 2030.
-
El telescopio espacial más famoso de la humanidad cruzará el cielo de Brasil este miércoles (27) en solo cuatro minutos, el Hubble pasa a 537 kilómetros de altitud y puede ser visto a simple vista, pero la ventana de observación es minúscula.
-
Nvidia quiere gastar hasta US$ 150 mil millones anuales en Taiwán, emplear a 4 mil personas y transformar la nueva sede en una pieza clave de la expansión de la IA.
Según el Jornal da USP, este mecanismo funciona porque la atmósfera de Venus no acompaña perfectamente la rotación del planeta. Se deforma en respuesta a la gravedad del Sol, y esa deformación crea una fuerza de arrastre que actúa contra el movimiento rotacional. Existe una teoría alternativa, poco aceptada por los científicos, que sugiere que Venus fue impactado por otro cuerpo celeste que alteró su trayectoria original. Sin embargo, la hipótesis del impacto gigante se considera improbable porque no explicaría la extrema lentitud de la rotación actual.
Los números que hacen a Venus único en el Sistema Solar
La rotación de Venus es tan lenta que un día en el planeta dura más que un año. Un día completo en Venus, el tiempo para girar una vez sobre su eje, equivale a 243 días terrestres. Ya su órbita alrededor del Sol lleva 225 días terrestres, según la NASA Science. Esto significa que Venus completa una vuelta entera alrededor del Sol antes de completar una sola rotación sobre sí mismo.
Visto desde el Polo Norte, Venus es el único planeta del Sistema Solar con movimiento horario. En la práctica, si alguien pudiera sobrevivir en la superficie de Venus, vería el Sol salir por el oeste y ponerse por el este, exactamente lo inverso de lo que sucede en la Tierra. La combinación de rotación retrógrada con velocidad extremadamente lenta hace de Venus un mundo donde el concepto de «día» y «noche» tiene dimensiones completamente diferentes de las que conocemos.
Cómo es estar en la superficie de Venus
La superficie de Venus es el ambiente más hostil de cualquier planeta rocoso del Sistema Solar. La temperatura media en la superficie es de 475°C, más caliente que Mercurio, que está mucho más cerca del Sol. Esta temperatura es lo suficientemente alta como para derretir plomo y zinc, y permanece prácticamente constante entre el día y la noche debido a la atmósfera espesa que retiene calor de forma extremadamente eficiente.
La presión atmosférica en la superficie de Venus aplasta cualquier equipo no diseñado específicamente para soportarla. Las pocas sondas que aterrizaron en el planeta, las soviéticas Venera en los años 1970 y 1980, sobrevivieron entre 23 y 127 minutos antes de sucumbir al calor y la presión. La atmósfera de Venus está compuesta predominantemente de dióxido de carbono con nubes de ácido sulfúrico, creando un efecto invernadero descontrolado que explica por qué el planeta retiene tanto calor.
Lo que Venus enseña sobre el futuro de la Tierra
El estudio de la rotación y la atmósfera de Venus no es solo curiosidad astronómica. Venus probablemente ya tuvo océanos y condiciones habitables hace miles de millones de años, pero el efecto invernadero descontrolado transformó el planeta en un horno que evaporó toda el agua y creó la atmósfera densa que hoy invierte su propia rotación.
Para los científicos que estudian el cambio climático, Venus es el ejemplo extremo de lo que puede suceder cuando el efecto invernadero se descontrola. La Tierra no corre riesgo inmediato de convertirse en Venus con sus 475°C, pero el mecanismo fundamental es el mismo: los gases de efecto invernadero retienen el calor, calientan la atmósfera y alteran las condiciones del planeta. El caso de Venus demuestra que estos procesos, una vez iniciados, pueden volverse irreversibles a escala geológica.
¿Sabías que Venus gira en dirección contraria a la de todos los otros planetas y que un día allí dura más que un año? ¿Qué impresiona más: la rotación invertida, los 475°C de temperatura o la presión 90 veces mayor que la de la Tierra? Cuéntanos en los comentarios.

¡Sé la primera persona en reaccionar!