La perovskita ha sido señalada como el salto tecnológico que puede romper la barrera del silicio en la energía solar. Aplicada como película delgada y combinada con el silicio en paneles tándem, ya ha alcanzado un 29,51% de eficiencia en módulo certificado. GCL y LONGi lideran la carrera global por la escala industrial de esta nueva generación de células de perovskita.
El 2 de junio de 2025, GCL Optoelectronics, división china del grupo GCL especializada en materiales fotovoltaicos, anunció haber alcanzado un 29,51% de eficiencia en un módulo solar tándem de perovskita y silicio de 2.048 cm², resultado certificado por el Instituto Nacional de Metrología de China y divulgado por medios especializados como PV Magazine International. Aproximadamente tres semanas después, el 26 de junio de 2025, la misma empresa inauguró en Kunshan, en la provincia de Jiangsu, la primera fábrica del mundo a escala de gigavatio destinada exclusivamente a la producción de módulos tándem con perovskita, con una inversión total de 700 millones de dólares, capacidad inicial de 1 GW y meta de alcanzar 2 GW por año de producción.
El movimiento simboliza el inicio de una nueva fase en la historia de la energía solar, en la que el silicio, base de la industria fotovoltaica por más de 50 años, gana un socio capaz de superar sus limitaciones físicas. La perovskita no sustituye al silicio, pero se combina con él en paneles llamados tándem, en los que dos capas de células absorben diferentes rangos del espectro solar. Estudios técnicos reunidos por la literatura especializada señalan que el límite teórico de eficiencia para este tipo de panel puede situarse entre 43% y 45%, muy por encima del aproximadamente 33,7% del silicio de unión única, abriendo una nueva ventana para la expansión global de la energía solar fotovoltaica.
Qué es la perovskita y por qué puede revolucionar la energía solar
Perovskita es el nombre dado a una familia de minerales y compuestos cristalinos con una estructura química específica, originalmente identificada en el siglo 19 a partir del mineral CaTiO3 descubierto en los Montes Urales. Para su uso en células solares, el material se replica en laboratorio a partir de haluros metálicos como el yoduro de plomo combinado con cationes orgánicos o inorgánicos. El resultado es un compuesto que tiene un coeficiente de absorción óptica hasta diez veces mayor que el silicio, lo que permite usar una capa extremadamente delgada, con pocos micrómetros de espesor, para capturar suficiente luz solar para generar electricidad.
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La primera célula solar de perovskita funcional fue desarrollada en 2009 por el profesor japonés Tsutomu Miyasaka, de la Universidad Toin de Yokohama, con una eficiencia de alrededor del 3,8%. En poco más de 15 años, los módulos comerciales alcanzaron niveles superiores al 19% de eficiencia en laboratorio, un salto que el silicio tardó décadas en lograr. En enero de 2024, la MIT Technology Review incluyó las células de perovskita entre las diez tecnologías revolucionarias del año, solo detrás de la inteligencia artificial. El dato muestra cuánto la comunidad técnica ve la perovskita como el próximo paso natural de la industria fotovoltaica.
Por qué el silicio está llegando a su límite físico
El silicio cristalino, base de la gran mayoría de los paneles solares en operación en el mundo, tiene un techo físico conocido como límite de Shockley-Queisser, calculado en torno al 33,7% para células solares de unión única. En la práctica, los módulos comerciales actuales entregan entre un 20% y un 24% de eficiencia, y los principales avances recientes del sector, como las tecnologías PERC, TOPCon, HJT y back contact, han estado empujando este número poco a poco más cerca del límite teórico, pero con ganancias cada vez menores en cada generación.
La PERC añadió una capa reflectante en la parte trasera de la célula y contribuyó con un salto de alrededor de 4 puntos porcentuales en eficiencia media. La TOPCon trajo una ingeniería más sofisticada, con capa de óxido de túnel y silicio dopado, agregando otros 4 puntos. En paralelo, la transición de las células del tipo P al tipo N redujo la degradación a lo largo de los años. A pesar de esto, todas estas tecnologías continúan basadas en el silicio y enfrentan, hoy, retornos decrecientes. Es precisamente por este plateau que la perovskita ha ganado tanto espacio en la agenda de investigación global.
Cómo funcionan los paneles solares tándem con perovskita y silicio
El panel solar tándem es una estructura de dos capas: la superior, hecha de perovskita, captura longitudes de onda más cortas de la luz solar, como el azul y el violeta. La inferior, hecha de silicio, absorbe la luz roja e infrarroja, que escapa de la primera capa. Como cada material trabaja mejor en una franja específica del espectro, la suma de las dos células genera mucha más electricidad por metro cuadrado que cualquier panel tradicional basado solo en el silicio.
Esta combinación es hoy la frente más prometedora de la investigación en energía solar. En 2024, la empresa china LONGi anunció un récord de eficiencia del 33% en una célula tándem de perovskita y silicio de gran área. En 2025, GCL alcanzó el 29,51% en un módulo completo de 2.048 cm², resultado que ya considera pérdidas reales de área e interconexión entre células. El límite teórico de células tándem con estos dos materiales se estima en torno al 43% según la literatura técnica, y algunas proyecciones más optimistas, con capas adicionales, citan hasta un 45%. El salto frente a los módulos de silicio de hoy, en el rango del 22% al 24%, es considerable y justifica el interés global por la tecnología tándem.
El avance de la fabricación industrial: la fábrica de 2 GW de GCL en China
El gran cambio para la perovskita ocurrió en la transición de laboratorios a líneas industriales. En junio de 2025, GCL Optoelectronics inauguró en Kunshan lo que se considera la primera fábrica del mundo a escala de gigavatio para módulos tándem con perovskita. La inversión total fue de 700 millones de dólares, con capacidad inicial de 1 GW y meta de llegar a 2 GW de producción anual, fabricando módulos de grandes dimensiones, con 2,76 metros cuadrados de área cada uno.
En octubre de 2025, según la propia GCL Tech, el primer módulo de perovskita en tamaño completo, con dimensiones de 2.400 milímetros por 1.150 milímetros, salió de la línea de producción en gigavatio de la empresa, marcando lo que la compañía llamó la entrada formal de la tecnología en una nueva era de producción comercial en masa global. GCL informó, en un comunicado, que su estrategia combina producción a gran escala con demostraciones en diferentes escenarios climáticos, en proyectos piloto distribuidos por varios países. El costo proyectado es de cerca de 0,075 dólares por vatio, aproximadamente la mitad de los actuales 0,15 dólares por vatio de los módulos convencionales de silicio cristalino.
El desafío de la durabilidad y de la certificación internacional
Durante años, el principal cuestionamiento sobre la perovskita fue la durabilidad. Los primeros prototipos hechos en laboratorio se degradaban rápidamente ante la exposición a la humedad, al oxígeno y a la radiación ultravioleta. El sector solar es exigente: los módulos comerciales suelen tener garantía de 25 a 30 años de operación, y cualquier tecnología que no pueda sobrevivir a ese intervalo difícilmente encuentra mercado a gran escala. Ese era, durante años, el gran obstáculo para la comercialización de las células de perovskita.
Este escenario comenzó a cambiar. GCL informa que sus líneas de investigación en perovskita avanzan desde hace más de 12 años y que la fórmula química patentada en 2023 trajo ganancias significativas de estabilidad. La tecnología cuenta hoy con certificaciones internacionales, como la IEC 61215, orientada al desempeño, y la IEC 61730, enfocada en seguridad eléctrica, además de pruebas tres veces más rigurosas que la IEC 61215 realizadas por TÜV Rheinland. Estos certificados se consideran el piso mínimo para cualquier módulo que pretenda ser instalado en proyectos comerciales o residenciales alrededor del mundo, y abren camino para la aceptación de la tecnología de perovskita en el mercado regular.
El papel de la inteligencia artificial en la producción en masa de perovskita
Otro componente decisivo para viabilizar la escala industrial de la perovskita es la inteligencia artificial. La propia GCL anunció, aún en 2025, lo que clasifica como el primer sistema de producción de células de perovskita controlado por IA del mundo. La línea utiliza 52 sensores de precisión y un motor de decisión basado en algoritmos de aprendizaje automático, produciendo alrededor de 300 células por día y analizando 1.800 conjuntos de datos de alta precisión en el mismo período.
Según la empresa, este sistema reduce hasta en un 90% el tiempo de transferencia de los descubrimientos de laboratorio a la fábrica, etapa históricamente lenta en la industria fotovoltaica. La variación de rendimiento entre lotes quedó por debajo del 0,75%, indicador relevante para la estabilidad de producción y estandarización del producto final. La combinación de IA con procesos de deposición química transforma la perovskita en algo cercano a una pintura funcional, aplicada en superficies por métodos que recuerdan la impresión industrial, y abre camino para aplicaciones hasta hoy cerradas al silicio, como módulos en fachadas de edificios, vidrios, techos curvos y dispositivos portátiles.
El impacto de la nueva generación de paneles solares para el consumidor
Para el consumidor final, la llegada de los paneles tándem promete impactos prácticos importantes. Paneles con un 30% o más de eficiencia pueden producir la misma energía en un área significativamente menor, lo que reduce la necesidad de techos grandes y abre espacio para aplicaciones en residencias más pequeñas, edificios comerciales e incluso vehículos. En escala industrial y en plantas solares, esto significa menos tierra ocupada por gigavatio instalado, con efecto directo sobre el licenciamiento ambiental y el costo total de los proyectos.
Otra ganancia relevante es el peso. Módulos basados en película delgada de perovskita son naturalmente más ligeros y flexibles que los tradicionales paneles de silicio, que pueden superar los 25 kilos cada uno. En cubiertas de baja capacidad estructural, como almacenes antiguos y viviendas populares, esto cambia la ecuación de viabilidad. Hay aún potencial de reducir el uso de plata, material caro presente en los contactos eléctricos de los módulos actuales, ayudando a bajar el costo final de la energía solar fotovoltaica a gran escala en todos los continentes.
La perovskita no llega para destronar al silicio, sino para sumarse a él. Los paneles tándem que combinan los dos materiales deben ser la principal apuesta de la industria solar para la próxima década, con fabricantes chinos como GCL y LONGi liderando el camino de la investigación para la producción en masa. Las primeras unidades comerciales ya están saliendo de fábricas en gigavatio y deben llegar a los mercados internacionales a lo largo de 2026, en un movimiento que promete rediseñar el tamaño, el peso y el costo de los sistemas fotovoltaicos en Brasil y en el mundo.
¿Ya has considerado instalar paneles con tecnología de perovskita en casa o en tu negocio? ¿Crees que esta nueva generación de células tándem puede realmente bajar el costo de la energía solar en Brasil? Deja tu comentario, cuenta si ya tienes paneles instalados y cuál es tu experiencia, y comparte el artículo con quienes siguen tecnología, energía limpia y transición energética global.

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