El Ferrocarril Qinghai–Xizang opera desde 2006 y muestra cómo la ingeniería china superó obstáculos que, durante décadas, fueron considerados prácticamente infranqueables
Para quienes observan las grandes obras de China, la pregunta “¿qué es imposible?” deja rápidamente de ser abstracta.
Aparece en las estaciones, en los puentes sobre valles profundos y, principalmente, en las vías que atraviesan algunas de las regiones más extremas del planeta.
En este escenario, pocas construcciones representan tan bien esta capacidad como el Ferrocarril Qinghai–Xizang, también llamado Ferrocarril Qinghai–Tíbet.
-
El Reino Unido está transformando excrementos de perro dejados en senderos en gas para encender una farola pública a través de un proyecto improbable y sorprendente que muestra cómo incluso uno de los residuos más rechazados de las ciudades puede generar energía.
-
Adiós Air Fryer tradicional: Philips sorprende y lanza versión con dos cestas, cocción al vapor, limpieza automática, 9 litros de capacidad, sincronización de recetas y tecnología que deja los alimentos crujientes por fuera y suaves por dentro.
-
Rusia construyó un radiotelescopio colosal de casi 600 metros, formado por 895 paneles metálicos en un anillo gigantesco, que utiliza la rotación de la Tierra para captar señales invisibles provenientes del Sol y de las regiones más distantes del universo.
-
Reino Unido lanzó al mar 146 ataúdes gigantes de concreto, remolcó las estructuras por el Canal de la Mancha y erigió en pocos días un puerto artificial colosal frente a las playas de Normandía.
La línea conecta Xining, en la provincia de Qinghai, con Lhasa, capital de la Región Autónoma de Xizang, conocida en Brasil como Tíbet.
Son 1.956 kilómetros de vías, incluyendo aproximadamente 960 kilómetros instalados por encima de los 4 mil metros. El punto máximo alcanza impresionantes 5.072 metros de altitud.

El ferrocarril que atraviesa el techo del mundo
La magnitud de la obra aparece cuando el tren comienza a subir por el altiplano.
Allí, las vías cruzan desiertos, áreas húmedas, montañas nevadas, campos elevados y largas franjas de suelo congelado.
Por eso, el ferrocarril pasó a ser asociado al llamado “techo del mundo”.
La construcción se realizó en etapas. Primeramente, el tramo entre Xining y Golmud fue concluido y comenzó a operar en 1984.
Posteriormente, la sección entre Golmud y Lhasa fue finalizada en 2006.
Finalmente, los servicios completos comenzaron el 1º de julio de 2006, según el Consejo de Estado de China.
Desde entonces, la línea permanece en funcionamiento continuo y se aproxima a completar dos décadas de operación.

Lo que los ingenieros tuvieron que enfrentar
El mayor obstáculo no estaba solo en la distancia.
En la práctica, los trabajadores necesitaron construir sobre suelo permanentemente congelado, enfrentar temperaturas extremas y operar donde existe poca concentración de oxígeno.
Además, la fragilidad ambiental del altiplano aumentó la complejidad del proyecto.
De esta forma, cada tramo exigió soluciones capaces de mantener la estabilidad de los rieles en un territorio sujeto a cambios térmicos severos.
Los principales números ayudan a entender el desafío:
- 1.956 kilómetros entre Xining y Lhasa;
- 960 kilómetros por encima de 4 mil metros;
- 5.072 metros en el punto más elevado;
- 1.142 kilómetros entre Golmud y Lhasa;
- operación integral iniciada el 1º de julio de 2006.
Cuando la ingeniería se convierte en una historia humana
La grandiosidad de esta ferrovia motivó la producción de un video presentado por Isabela, Xiaomiao Shi, y Rosana, Zhao Yan.
El trabajo no muestra solo rieles, montañas y estructuras técnicas.
Sobre todo, la producción aborda elecciones históricas, tiempo, escala y participación humana.
Incluso a distancia, también hubo una pequeña contribución para adaptar el guion al público brasileño.
Así, el video funciona como una traducción de diferentes mundos y acerca al espectador a una experiencia aún poco conocida en Brasil.
La discusión que llegó a América del Sur
El impacto de estas obras ganó otra dimensión en 2025.
En ese año, Brasil y China avanzaron en los estudios sobre un corredor ferroviario entre los océanos Atlántico y Pacífico.
El 7 de julio de 2025, los dos países firmaron un memorando para desarrollar estudios sobre un sistema integrado de transportes.
Según el Ministerio de Planificación y Presupuesto, el acuerdo contempla un corredor ferroviario entre Brasil y Perú, con acceso al Puerto de Chancay.
En este contexto, el debate también involucra posibilidades de integración con Perú, Colombia y Chile.
Por lo tanto, no se trata solo de construir vías.
Estas rutas pueden reorganizar territorios, economías y conexiones entre países.
El Ferrocarril Qinghai–Xizang muestra que algunas barreras desaparecen cuando conocimiento, planificación y escala trabajan juntos.
Al fin y al cabo, muchas veces, lo imposible es solo el nombre provisional de aquello que aún no se ha realizado.
Y tú, ¿tendrías el valor de viajar por un ferrocarril situado a más de 5 mil metros de altitud? Cuéntanos en los comentarios.
