En el sur de España, el «mar de plástico» de Almería reúne miles de invernaderos en un área de cerca de 400 km², transformando una región seca en un polo agrícola europeo y levantando comparaciones con el modelo de grandes monocultivos de Estados Unidos
En el sur de España, la provincia de Almería llama la atención por un paisaje inusual: miles de estructuras blancas cubren el suelo y forman un enorme mosaico visto desde arriba. A primera vista, parecen galpones o techos industriales. Pero, debajo de esta cobertura, hay plantaciones.
La región conocida como «mar de plástico» de Almería reúne más de 40 mil hectáreas de invernaderos agrícolas, según estimaciones citadas por la NASA. El complejo ocupa prácticamente todo el Campo de Dalías y se ha expandido a áreas vecinas, formando una de las mayores concentraciones de agricultura protegida del mundo.
Según el canal Business Explains The World, esta concentración de invernaderos transformó un área árida en uno de los principales polos de abastecimiento de vegetales de Europa, especialmente en los meses de otoño e invierno, cuando la producción local gana aún más importancia en el mercado europeo.
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Lo que existe debajo de los invernaderos blancos
Bajo las coberturas plásticas, los agricultores cultivan pimientos, tomates, pepinos, calabacines, frutas y otras hortalizas. El sistema permite proteger las plantas contra el viento, el calor excesivo y las variaciones climáticas.
El plástico funciona como una especie de escudo. Ayuda a mantener condiciones más estables dentro de los invernaderos y reduce parte de los riesgos enfrentados por cultivos al aire libre.
Esta protección fue esencial para una región que, históricamente, no era vista como gran área agrícola. Almería está en una de las zonas más secas de España, cerca del Desierto de Tabernas, frecuentemente citado como el único desierto verdadero de Europa.

De área pobre a potencia agrícola
Como mostró el artículo académico de Cambridge University Press, durante mucho tiempo, Almería fue una de las provincias más pobres de España. El clima seco, los vientos fuertes y el suelo poco favorable dificultaban el cultivo.
El cambio comenzó a partir de la década de 1950, cuando los agricultores empezaron a probar nuevas formas de preparar la tierra. Añadieron capas de arena y materia orgánica al suelo y comenzaron a usar coberturas plásticas para proteger las plantaciones.
En 1963, los experimentos con plástico impulsaron el avance de los invernaderos en la región. Con el tiempo, el riego, la ingeniería agrícola y la entrada de España en la Unión Europea ayudaron a consolidar el modelo.
El tamaño de la producción
Hoy, Almería produce entre 2,5 millones y 3,5 millones de toneladas de frutas y hortalizas por año. La producción abastece una parte significativa del mercado europeo, principalmente en períodos más fríos, cuando otros países tienen menor capacidad de cultivo.
El video también destaca el caso de los pimientos. Mientras que Estados Unidos produjo alrededor de 1 mil millones de libras de pimientos en 2023, la producción de Almería fue presentada como superior. Datos sectoriales indican que la cosecha local de pimientos en 2023/2024 superó los 900 millones de kilos, el equivalente a cerca de 2 mil millones de libras.
Por qué el clima ayuda
Uno de los secretos de Almería es el sol. La región tiene más de 300 días soleados por año. Esto reduce la necesidad de calefacción artificial en los invernaderos, a diferencia de lo que ocurre en regiones más frías, como Holanda y Canadá.
En verano, cuando el calor aumenta, los agricultores suelen pintar o blanquear la parte externa de los invernaderos con material blanco, como cal, para reflejar la luz solar.
Estudios ya han señalado que esta cobertura clara aumentó la reflexión de la radiación solar y provocó un efecto de enfriamiento local, estimado en cerca de 0,3 °C por década entre 1983 y 2006.
Menos productos químicos y más control biológico
Otro punto importante es el manejo integrado de plagas. Muchos productores han comenzado a reducir el uso de pesticidas más agresivos y han adoptado insectos beneficiosos para combatir plagas dentro de los invernaderos.
En la práctica, liberan organismos que atacan a los insectos perjudiciales para las plantaciones. Esto ayuda a mantener el equilibrio del cultivo y disminuye la dependencia de defensivos químicos.
El modelo combina tecnología simple, control ambiental, uso eficiente del agua, protección física de las plantas y organización entre pequeños productores.
Pequeñas granjas organizadas en cooperativas
Almería no está dominada solo por grandes granjas industriales. Gran parte de la producción proviene de propiedades familiares, muchas de ellas administradas por generaciones.
Estos agricultores se organizan en cooperativas para vender mejor, negociar precios, reunir producción, mantener suministro constante y ganar fuerza frente a compradores y distribuidores.
Este sistema ayuda a explicar cómo un área relativamente pequeña logra generar una producción tan alta y mantener un papel relevante en el abastecimiento europeo.
La comparación con los Estados Unidos
El video usa Almería para comparar dos modelos agrícolas. En los Estados Unidos, hay una cantidad inmensa de tierras cultivables, pero gran parte del área agrícola está ocupada por monocultivos, como maíz, soja y trigo.
Estos cultivos son commodities. Muchos no van directamente para la alimentación humana fresca. Se utilizan en alimentación animal, biocombustibles y productos industrializados.
Al mismo tiempo, los Estados Unidos importan una porción creciente de frutas y vegetales. En el caso de los vegetales frescos, datos del USDA indican que la participación de las importaciones subió del 20% al 38% entre 2007 y 2021.
Cómo la política agrícola moldeó este escenario
La diferencia entre los modelos tiene origen histórico. En los Estados Unidos, la crisis de los años 1930, la Gran Depresión y el Dust Bowl llevaron al gobierno a apoyar fuertemente grandes cultivos agrícolas.
El Agricultural Adjustment Act, de 1933, y luego la Farm Bill, crearon mecanismos de apoyo que beneficiaron especialmente a commodities como maíz, trigo, algodón, lácteos y porcinos.
Con el tiempo, grandes propiedades ganaron más fuerza, mientras que pequeños agricultores tuvieron más dificultad para competir.
En España, el régimen de Francisco Franco creó el Instituto Nacional de Colonización, con el objetivo de llevar población y producción agrícola a áreas rurales. En Almería, este proceso abrió espacio para nuevas técnicas de irrigación, preparación del suelo y cultivo protegido.
Un modelo con ventajas, pero no perfecto
El caso de Almería no significa que el sistema esté libre de problemas. La agricultura intensiva en invernaderos también enfrenta críticas y desafíos, como uso de plástico, presión sobre recursos hídricos, desecho de residuos y dependencia de mano de obra.
Aun así, la región muestra cómo un área seca logró aumentar mucho su producción usando ambiente controlado, organización cooperativa y adaptación al clima.
El debate sobre seguridad alimentaria
El reportaje del canal Business Explains The World sostiene que Estados Unidos podría aprender de modelos como el de Almería, especialmente frente a desafíos como la escasez de agua, la pérdida de suelo fértil, la dependencia de importaciones y los cambios climáticos.
Según la FAO, la producción global de alimentos tendría que crecer alrededor del 70% hasta 2050, en relación al nivel de 2005/2007, para seguir el ritmo de la demanda mundial.
En este escenario, los invernaderos de Almería se han convertido en más que una curiosidad vista desde el espacio. Representan una respuesta práctica a un problema antiguo: cómo producir muchos alimentos en un lugar donde, durante mucho tiempo, parecía imposible plantar a gran escala.
