Publicada el 28 de junio de 2026, la iniciativa de Moment Energy reutiliza baterías de coches eléctricos descartadas para sistemas estacionarios, con megafábrica en Vancouver diseñada para 1 GWh hasta 2030, más de 100 empleos calificados y operación bajo estándar UL 1974 antes del reciclaje final de los materiales críticos estratégicos.
Las baterías de coches eléctricos que dejan de cumplir con las exigencias de los vehículos pueden tener una segunda vida antes de ser recicladas. Ese es el enfoque de la Megafactory 1, instalación de Moment Energy, en Vancouver, Canadá, presentada como la mayor unidad del mundo dedicada a la reutilización de baterías descartadas de vehículos eléctricos.
Según un reportaje publicado el 28 de junio de 2026 por el portal Ingeniería Interesante/Interesting Engineering, la fábrica fue inaugurada seis semanas después del anuncio del proyecto. La propuesta es transformar módulos usados en sistemas estacionarios de almacenamiento de energía para redes eléctricas, fábricas, hospitales y centros de datos.
Fábrica apunta a segunda vida de las baterías
La Megafactory 1 no fue creada para fabricar celdas nuevas. El objetivo es recibir baterías retiradas de vehículos eléctricos, evaluar su condición y reutilizar unidades que aún tengan capacidad útil.
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Este punto cambia la lógica tradicional del descarte. En lugar de ir directamente al reciclaje, parte de las baterías puede pasar por una etapa intermedia de uso estacionario, prolongando el valor de los materiales ya extraídos y procesados.
Vancouver se convirtió en punto estratégico

La instalación se encuentra en Vancouver, Canadá, y pertenece a Moment Energy, empresa canadiense de tecnología limpia. La fuente describe la Megafactory 1 como la mayor unidad de reutilización de baterías de vehículos eléctricos del mundo.
La ubicación también refuerza la intención de mantener el procesamiento dentro de América del Norte. Según el reporte, la empresa busca usar una cadena regional, evitando que las baterías retiradas sean enviadas fuera de la región antes de ser reutilizadas.
Las baterías aún conservan capacidad
Una batería puede dejar de ser adecuada para un coche eléctrico antes de perder toda su utilidad. En un vehículo, necesita proporcionar autonomía, recarga rápida, rendimiento estable y respuesta confiable en diferentes condiciones.
Cuando la capacidad cae por debajo del estándar esperado para uso automotriz, la batería puede ser reemplazada. Aun así, muchas todavía pueden almacenar y entregar suficiente energía para aplicaciones fijas, donde peso, volumen y autonomía no se evalúan de la misma manera.
El almacenamiento estacionario gana fuerza
Los sistemas estacionarios están conectados a edificios, fábricas o redes eléctricas. Almacenan energía cuando hay oferta disponible y liberan electricidad cuando la demanda aumenta.
Es en este punto donde las baterías de coches eléctricos reutilizadas entran como alternativa. La segunda vida puede ayudar a suplir la falta de almacenamiento, apoyar fuentes renovables y reducir la presión sobre la fabricación de baterías nuevas.
Los centros de datos aumentan la presión eléctrica
La demanda de almacenamiento crece junto con la expansión de las redes, las energías renovables y los centros de datos. El aumento de estructuras relacionadas con la inteligencia artificial también amplía la necesidad de energía estable.
En este escenario, las baterías reutilizadas pueden funcionar como un puente. No resuelven por sí solas el desafío energético, pero pueden acelerar la oferta de almacenamiento mientras nuevas cadenas industriales intentan seguir el ritmo de la demanda.
La instalación quiere llegar a 1 GWh
De acuerdo con los planes citados por el reporte, la unidad de Vancouver debe alcanzar una capacidad de 1 GWh hasta 2030. El proyecto también prevé más de 100 empleos calificados.
La escala es relevante porque la reutilización de baterías aún estaba, en gran parte, asociada a proyectos menores. La Megafactory 1 intenta llevar este proceso a un nivel industrial, con flujo de recepción, análisis, montaje y entrega de sistemas comerciales.
El proceso comienza con evaluación técnica
Cada batería usada llega con un historial diferente. Algunas han pasado por muchos ciclos de carga y descarga; otras han enfrentado temperaturas extremas, uso intensivo o condiciones variadas de operación.
Por eso, el reaprovechamiento exige inspección, pruebas y certificación. La principal dificultad no es solo tener baterías disponibles, sino saber cuáles aún son seguras y adecuadas para una segunda aplicación.
La seguridad es parte central del modelo
La Megafactory 1 opera bajo estándares de certificación UL 1974, orientados al reaprovechamiento de baterías. Este tipo de referencia es importante porque trata con seguridad, rendimiento y selección técnica.
Sin una evaluación rigurosa, una batería retirada de un vehículo puede representar un riesgo en uso estacionario. Por eso, la industrialización del proceso depende de métodos confiables para medir la salud, capacidad restante y estabilidad de los módulos.
Reuso viene antes del reciclaje
El reciclaje sigue siendo esencial para recuperar materiales valiosos como litio, níquel y cobalto. Sin embargo, la propuesta de Moment Energy es mostrar que algunas baterías aún pueden generar valor antes de esta etapa final.
Esta lógica crea una secuencia más larga: primer uso en el vehículo, luego uso estacionario y, finalmente, reciclaje de los materiales. El objetivo es extraer más utilidad de la batería antes de desmontarla para recuperar metales críticos.
Proyecciones muestran desafío creciente
El reportaje cita un estudio de 2023 según el cual 1 millón de baterías de vehículos eléctricos serán descartadas en 2030 y 1,9 millones en 2040. También menciona una estimación de la Agencia Internacional de Energía de 100 a 120 GWh de baterías descartadas hasta 2030.
Estos números muestran por qué el tema salió del campo experimental. A medida que la flota eléctrica envejece, el volumen de baterías retiradas tiende a crecer y exigir soluciones más allá del simple descarte.
Cadena automotriz se convierte en cadena energética
Cuando una batería deja el coche y pasa a alimentar sistemas estacionarios, cambia de sector. Sale de la movilidad eléctrica y entra en la infraestructura energética.
Esta transición puede acercar a fabricantes de automóviles, empresas de almacenamiento, concesionarias, fábricas y operadores de centros de datos. La segunda vida de las baterías de coches eléctricos crea un puente entre transporte y energía.
O conceito é transformar baterias usadas em infraestrutura de energia, aproveitando sua capacidade residual para estabilizar redes elétricas e fornecer energia em momentos de pico.
La pregunta que queda es si esta reutilización será una solución de nicho o un nuevo pilar del sector energético. ¿Crees que las baterías retiradas de los coches eléctricos deberían usarse en redes, hospitales, fábricas y centros de datos antes del reciclaje final? Deja tu opinión en los comentarios.

