La Estación Espacial Internacional volvió a registrar fuga de aire en un módulo ruso que desde hace años da dolor de cabeza a los ingenieros. La NASA confirmó que el problema fue detectado el 1 de mayo y ocurre en un área que ya acumulaba grietas y pérdida de presión desde 2019.
Según dailymail.com, la fuga está liberando cerca de 1 libra de aire por día en el espacio, algo cercano al peso de un pan. La situación enciende una alerta porque la estación alberga actualmente a siete personas, y el problema ya fue tratado internamente como uno de los riesgos más serios para la operación del laboratorio orbital.
A pesar de la preocupación, la agencia afirma que no hay riesgo inmediato para la tripulación y que las operaciones de la estación no han sido afectadas hasta ahora. Aun así, el caso recoloca sobre la mesa un problema que parecía bajo control después de meses de reparaciones y monitoreo más estricto.
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La fuga volvió a aparecer en el mismo módulo que ya preocupaba desde 2019

El punto afectado está en un módulo ruso que viene presentando fallas similares desde hace años. La primera fuga pequeña, pero persistente, fue identificada en septiembre de 2019, y la investigación terminó señalando una serie de microfisuras en la estructura envejecida.
Desde entonces, equipos en tierra y astronautas han pasado por varias intentos de inspección y sellado. El problema fue creciendo poco a poco, hasta que, en 2024, la tasa de pérdida de aire había prácticamente duplicado, lo que hizo que la NASA elevara el caso a la lista de mayores preocupaciones de seguridad de la estación.
La tripulación sigue operando mientras la presión se mantiene en un nivel más bajo
La NASA informó que el área afectada está siendo mantenida con presión reducida, con pequeñas recomprasiones hechas cuando es necesario. Esto permite sostener la operación por el momento, pero no elimina la necesidad de vigilancia constante.
Hoy, a bordo están tres astronautas de la NASA, un astronauta de la Agencia Espacial Europea y tres cosmonautas rusos. Todos coordinan los próximos pasos mientras los equipos técnicos evalúan la mejor forma de lidiar con la fuga de aire sin comprometer la rutina de la estación.
Los protocolos de emergencia continúan listos para uso. Si los sensores indican una pérdida rápida de presión, las alarmas suenan por toda la estación y la tripulación se dirige a un área segura. Después de eso, los astronautas revisan las cápsulas acopladas, como Soyuz y Crew Dragon, y pueden aislar módulos cerrando escotillas entre los segmentos.
La NASA ya discutió escenario de falla catastrófica en reuniones internas
Aunque la agencia dice que no hay peligro inmediato, el problema se trata con seriedad creciente. De acuerdo con relatos citados por el material original, la fuga entró en la lista de los desafíos de mayor riesgo de la estación, con discusiones internas incluso sobre la posibilidad de una falla catastrófica en caso de empeoramiento rápido.
Si la presión cae a un nivel peligroso, el plan prevé reparaciones temporales, aislamiento del área dañada y, en el peor escenario, evacuación de la tripulación a la Tierra en las cápsulas ya acopladas al laboratorio orbital.
El caso reaviva la presión sobre el futuro de la estación espacial
El episodio también vuelve a poner en evidencia la edad de la Estación Espacial Internacional, que ya vive la recta final de su vida útil planificada. La jubilación está prevista para 2030, con reentrada controlada sobre el Pacífico Sur usando un vehículo de descarte de SpaceX.
Aun así, la NASA y el Congreso de los Estados Unidos aún discuten la posibilidad de extender la operación hasta 2032 o más, mientras los sustitutos comerciales no estén listos. En ese escenario, cualquier falla estructural gana peso extra, porque afecta no solo la seguridad de la tripulación, sino también el calendario de transición de la estación.
Por ahora, la agencia intenta ganar tiempo con monitoreo, presión reducida y reparaciones puntuales. Pero la nueva fuga muestra que el problema está lejos de ser un recuerdo del pasado. Si sigues la misión espacial, vale la pena seguir de cerca los próximos pasos de esta investigación.

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