A pesar del tamaño que puede llegar a cientos de kilómetros cuadrados, no se trata de una metrópoli con edificios y avenidas. La comparación con una ciudad viene de la propia arquitecta del proyecto, que explica: el terreno hostil obliga a esparcir hábitats, reactores y laboratorios por un área enorme, en vez de concentrarlos.
La NASA detalló el plan de construir una base permanente cerca del polo sur de la Luna, tan extensa que podría recordar una ciudad por el tamaño. El proyecto, parte del programa Artemis, prevé los primeros pasos ya en 2028 y tiene como meta mantener astronautas viviendo y trabajando en el satélite natural de forma continua a partir de la próxima década, marcando un giro de la exploración espacial hacia la permanencia.
Los detalles fueron presentados por la agencia espacial estadounidense en una conferencia de prensa realizada el 26 de mayo de 2026, en su sede, en Washington, semanas después del éxito de la misión Artemis II, que llevó astronautas a sobrevolar la Luna. Antes de imaginar una metrópoli lunar, sin embargo, vale una aclaración: la comparación con una ciudad se refiere a la extensión física de la base, y no a rascacielos o calles, y los plazos divulgados son metas ambiciosas, sujetas a los retrasos comunes en grandes programas espaciales.
Por qué la base sería del tamaño de una ciudad

Según la NASA, la base podría extenderse por cientos de kilómetros cuadrados, porque no existe un único lugar en la Luna capaz de atender a todas las necesidades de ciencia, tecnología y vivienda al mismo tiempo, lo que obliga a esparcir las estructuras por el terreno.
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La arquitecta jefe del programa, Nujoud Merancy, explicó el razonamiento. Los hábitats estarían en la cima de colinas, para recibir luz solar, mientras que los sistemas de energía, incluidos los reactores nucleares, necesitarían estar a un kilómetro o más de distancia, debido a la radiación. «Cuando empiezas a juntar todas estas cosas, terminan dispersándose un poco más, como una ciudad, a medida que vas construyendo», dijo Merancy. Es decir, la comparación es sobre dispersión geográfica, no sobre una metrópoli poblada.
La primera fase comienza en 2028
El plan de la NASA está dividido en tres grandes etapas, y la primera ya tiene fecha para arrancar. La fase inicial, que se extiende hasta alrededor de 2029, se centra en mapear el polo sur lunar, garantizar acceso confiable a la superficie y recopilar datos ambientales, mediante misiones robóticas con drones y vehículos no tripulados, antes de cualquier construcción de hecho.
En esta etapa, están previstos los drones saltadores del proyecto MoonFall, que saltarán por la superficie para mapear áreas de difícil acceso y marcar los puntos de la futura base, lanzados en 2028 por un módulo de la empresa Firefly Aerospace. También entran en escena nuevos vehículos lunares, desarrollados por empresas como Astrolab y Lunar Outpost, y módulos de aterrizaje de Blue Origin, de Jeff Bezos. Parte de estos equipos puede incluso operar de forma remota, controlada desde la Tierra, antes de la llegada de los astronautas.
Las fases siguientes hasta la presencia continua
Después del mapeo, viene la construcción propiamente dicha. La segunda fase, planificada para el período entre 2029 y 2032, prevé asegurar los lugares iniciales de la base, establecer la infraestructura necesaria para estancias más largas y realizar misiones tripuladas semestrales a la Luna, acercando poco a poco la idea de vivir en el satélite.
Ya la tercera fase, a partir de 2032, ampliaría el número de lanzamientos para establecer una presencia humana continua en la superficie lunar, con el objetivo, según la NASA, de llegar a un puesto avanzado permanente movido a energía nuclear a lo largo de la década. La propia agencia reconoce que el plan es «muy ambicioso», y que lo hace de forma deliberada, pero es precisamente esa ambición la que exige cautela a la hora de tratar las fechas como garantizadas.
Por qué justamente el polo sur de la Luna
La elección del lugar no es por casualidad y tiene un motivo valioso. El polo sur de la Luna es una de las regiones menos comprendidas del satélite y alberga grandes cantidades de hielo de agua, acumulado por miles de millones de años en el fondo de cráteres permanentemente sombreados, un recurso precioso para cualquier asentamiento humano duradero.
Este hielo podría, en teoría, transformarse en agua potable, oxígeno para respirar e incluso combustible para cohetes, reduciendo la necesidad de llevar todo desde la Tierra, lo cual es extremadamente caro. Por eso, dominar el polo sur lunar es visto como estratégico no solo para la ciencia, sino para viabilizar económicamente la permanencia humana en el espacio, convirtiendo la región en el punto más codiciado de la nueva carrera a la Luna.
Una nueva carrera espacial
El ambicioso plan estadounidense no ocurre en el vacío, en términos geopolíticos. La NASA aceleró sus planes lunares en medio de una nueva carrera espacial, en la cual China también apunta al polo sur de la Luna y tiene planes de llevar a sus propios astronautas al satélite hasta el final de esta década, lo que añade un componente de disputa estratégica entre las dos potencias.
El programa también se apoya fuertemente en la industria espacial privada, con contratos multimillonarios para empresas como Blue Origin, SpaceX, Firefly y otras, en un modelo que divide tareas entre la agencia y el sector privado para acelerar y abaratar la empresa. Es un cambio de paradigma en relación a la era de las misiones Apolo, mostrando que la exploración de la Luna, ahora, apunta a la permanencia, y no solo a visitas rápidas y simbólicas.
El plan de la NASA para erigir una base permanente del tamaño de una ciudad en el polo sur de la Luna es, sin duda, uno de los proyectos más audaces de la exploración espacial moderna. Si se cumple en los plazos, marcaría el momento en que la humanidad deja de solo visitar la Luna para comenzar a vivir en ella de forma continua. Pero, como todo gran sueño espacial, es necesario seguirlo con entusiasmo y, al mismo tiempo, con los pies en la tierra, recordando que cronogramas tan ambiciosos suelen enfrentar aplazamientos. De cualquier forma, la próxima década promete ser histórica para quienes siempre soñaron con ver al hombre viviendo entre las estrellas.
¿Y tú, crees que la NASA realmente logrará construir una base permanente en la Luna hasta la próxima década? ¿Te animarías a vivir en el satélite si tuvieras la oportunidad? Deja tu comentario, cuenta qué piensas de esta nueva carrera espacial y comparte el artículo con quienes sueñan con explorar el espacio y se fascinan con el futuro de la humanidad fuera de la Tierra.

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