Estudio de la Universidad Estatal de Arizona muestra que la niebla alberga bacterias vivas, capaces de crecer dentro de las gotículas y descomponer formaldehído, un contaminante ligado a la formación de ozono, revelando que este fenómeno común puede tener un papel silencioso en la limpieza del aire
La niebla es un sistema vivo que alberga bacterias en crecimiento y puede ayudar a limpiar contaminantes del aire, muestra un estudio de la Universidad Estatal de Arizona. El descubrimiento cambia la visión sobre gotículas cerca del suelo, agua, atmósfera e hidroeléctricas.
La investigación fue liderada por Thi Thuong Thuong Cao, quien inició el proyecto como doctorando en la Escuela de Ciencias Moleculares de la ASU y luego pasó a actuar en la Tecnología de Virginia. El estudio también fue publicado en la revista mBio.
El punto central es que la niebla no es solo una suspensión estéril de agua. Puede funcionar como hábitat, con bacterias vivas, capaces de crecer, dividirse y usar compuestos presentes en el aire.
-
Con 55 metros y 240 toneladas, EE.UU. lanza al mar el USX-1 Defiant, un buque militar sin puente, sin cocina y sin espacio para tripulantes, creado para operar solo en misiones de larga duración.
-
Eletrodoméstico que mucha gente deja enchufado debe ser desconectado después del uso para evitar un aumento de hasta el 12% en la factura de luz y daños internos causados por oscilaciones eléctricas, advierten técnicos.
-
Cocodrilo primo de los caimanes quedó atrapado en piedra durante 210 millones de años y ahora revela una mordida hecha para aplastar presas más grandes en Nuevo México.
-
La Tierra está atravesando los escombros radiactivos de una antigua supernova y los científicos encontraron la prueba congelada en el hielo de la Antártida con trazas de hierro-60 que aún caen sobre el planeta.
Niebla, bacterias e hidroeléctricas
Los científicos ya sabían que las bacterias viajan por la atmósfera, transportadas por corrientes de aire, aparecen en nubes y cruzan continentes. Lo que aún era poco claro era lo que estos organismos hacen cuando llegan a esos ambientes.
La duda era si permanecían dormidas, morían lentamente o continuaban activas, alimentándose, creciendo y multiplicándose. La niebla, descrita como nubes a nivel del suelo, era parte poco estudiada de este proceso.
Cao buscó identificar qué bacterias estaban presentes en la niebla y si realmente estaban vivas y creciendo dentro de las gotículas. La segunda pregunta se volvió decisiva para la interpretación del equipo.
Un océano microscópico en el aire
Menos del 1% de las gotículas individuales de niebla contienen alguna bacteria. La proporción parece pequeña, pero la cantidad total de gotículas en un evento de niebla cambia esta percepción.
Al sumar todas las gotículas, la concentración de bacterias llega al mismo nivel del océano, según Garcia-Pichel. Un dedal de agua de niebla puede contener cerca de 10 millones de bacterias.
Un grupo llamó la atención en las muestras: las metilobacterias. El aire recolectado antes de los eventos de niebla contenía menos de estos microorganismos que el aire recolectado después, indicando estímulo a la multiplicación.
Estas bacterias consumen compuestos simples de carbono, incluyendo formaldehído. Este contaminante común contribuye a la contaminación atmosférica de ozono y está asociado a daños a la salud humana.
Cómo los microbios reducen contaminantes
Para entender lo que ocurría dentro de las gotículas, Cao recolectó muestras en el campo, en Pensilvania, despertando antes del amanecer para capturar la niebla mientras se formaba.
En el laboratorio, las muestras fueron colocadas bajo microscopio. La investigadora observó bacterias haciéndose más grandes y dividiéndose, señal de crecimiento. El equipo también identificó que usaban formaldehído como alimento.
La eliminación del formaldehído ocurría tan rápidamente que la simple alimentación no explicaba todo. En altas concentraciones, este compuesto se vuelve tóxico para las bacterias, que comienzan a descomponerlo en dióxido de carbono.
Así, los microorganismos no solo consumen un contaminante. Desintoxican el aire como forma de autopreservación y, durante este proceso, dejan el ambiente más limpio para los demás seres vivos.
El desafío de seguir la misma masa de aire
Investigar la niebla presenta una dificultad práctica. Para seguir los cambios en las poblaciones bacterianas durante un evento, es necesario muestrear la misma porción de aire antes, durante y después de la formación de la niebla.
El viento hace que esta tarea sea casi imposible, porque el aire recolectado minutos antes suele desplazarse. La solución fue centrarse en la niebla de radiación, formada en noches calmas y quietas.
Este tipo de niebla ocurre cuando el suelo se enfría, el aire justo encima también se enfría y la humedad se condensa cerca de la superficie. El fenómeno tiende a surgir en valles tranquilos.
En estas condiciones, la misma masa de aire permanece en el lugar el tiempo suficiente para recolecciones a lo largo del evento. La estrategia permitió comparar el antes, el durante y el después de la niebla.
El agua de la niebla requiere cuidado
La recolección de niebla como agua potable ha sido explorada por comunidades en regiones con escasez de agua. El estudio sugiere que esta fuente sea tratada como cualquier otra agua: probada y purificada antes del consumo.
El agua de la niebla no es estéril. Contiene bacterias vivas que descomponen contaminantes químicos, y aún no se sabe exactamente qué elementos están presentes ni en qué concentraciones.
Actividad nocturna y nuevas preguntas
Los modelos utilizados para comprender la química atmosférica se basan, en gran parte, en reacciones impulsadas por la luz solar. Las bacterias, sin embargo, no interrumpen su actividad cuando anochece.
Cao añadió que es necesario considerar no solo reacciones químicas, sino también el crecimiento bacteriano dentro de las gotitas. Para ella, esto puede alterar la forma en que se construyen los modelos atmosféricos.
Aún no se sabe si nieblas de diferentes lugares albergan comunidades microbianas distintas, qué más consumen estas bacterias ni cuánto contribuye la niebla a limpiar el aire urbano.
La principal conclusión es que la niebla debe ser entendida como un sistema vivo, activo y capaz de realizar trabajo silencioso en el aire. Como ríos utilizados por hidroeléctricas, la niebla muestra procesos invisibles, útiles y aún poco comprendidos por la ciencia actual.
El estudio fue conducido por Universidad Estatal de Arizona (ASU).

¡Sé la primera persona en reaccionar!