Sin piernas y sin base, el torso y la cabeza de piedra caliza ya pesan lo equivalente a un coche grande. Los arqueólogos reconocen el estilo de Ramsés el Grande, pero hay un detalle revelador: el monumento probablemente nació en otra ciudad y fue arrastrado hasta allí miles de años atrás, para ser reutilizado.
La parte superior de una estatua monumental atribuida al faraón Ramsés II, que pesa entre cinco y seis toneladas y con aproximadamente 2,2 metros de altura preservada, fue descubierta en el sitio de Tel al-Faraoun, en el Delta del Nilo. Según las autoridades egipcias, el hallazgo revela una presencia más fuerte de lo que se imaginaba del gran faraón en el norte de Egipto, arrojando nueva luz sobre las prácticas religiosas y políticas de la región en la Antigüedad.
El descubrimiento fue anunciado el 22 de abril de 2026 por el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, junto con el Consejo Supremo de Antigüedades, y realizado por una misión arqueológica egipcia. Antes que nada, una aclaración importante: los expertos atribuyen la estatua a Ramsés II basándose en características artísticas y en la iconografía real, pero, como la pieza está incompleta y desgastada, se trata de una identificación probable, y no de una certeza absoluta, algo común en este tipo de hallazgo arqueológico.
Lo que fue encontrado en Tel al-Faraoun

Se encontró solo la mitad superior de la estatua, es decir, el torso y la cabeza esculpidos en piedra caliza, faltando la parte inferior con las piernas y la base, pero el fragmento preservado ya mide cerca de 2,2 metros de altura y pesa entre cinco y seis toneladas, dimensiones compatibles con el gusto de Ramsés II por monumentos grandiosos.
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A pesar del estado de conservación comprometido por el tiempo, la estatua mantiene elementos que permitieron a los investigadores asociarla al faraón, como detalles del tradicional tocado real y características artísticas típicas del período conocido como Nuevo Imperio.
Los arqueólogos creen que la pieza podría haber sido parte de una tríada, un conjunto de tres estatuas que solía retratar al rey junto a divinidades, arreglo común en los templos egipcios.
Quién fue Ramsés II, el gran faraón
Para entender la importancia del hallazgo, es necesario conocer al personaje.
Ramsés II, también llamado Ramsés el Grande, fue uno de los faraones más poderosos y celebrados del Antiguo Egipto, habiendo gobernado por cerca de 66 años, entre aproximadamente 1279 y 1213 antes de Cristo, durante la 19ª dinastía, en un reinado marcado por conquistas militares y por una intensa actividad de construcción de templos y monumentos.
Precisamente por su largo reinado y su obsesión por eternizarse en piedra, Ramsés II es uno de los gobernantes más representados de la historia egipcia, con numerosas estatuas esparcidas por el país.
Vale mencionar que algunos estudiosos, basándose en la tradición, especulan que él habría sido el faraón asociado a la historia bíblica de Moisés y del Éxodo, aunque esa relación es objeto de debate y no hay consenso histórico definitivo al respecto.
El misterio del transporte y del reaprovechamiento

Estudios preliminares sugieren que la estatua no fue hecha originalmente para Tel al-Faraoun, sino en la ciudad de Pi-Ramsés, la grandiosa capital fundada por el propio Ramsés II en el Delta, siendo luego transportada al nuevo lugar en la Antigüedad para ser reutilizada en un complejo religioso, según las autoridades egipcias.
Este reaprovechamiento de monumentos reales era una práctica relativamente común en el Antiguo Egipto, reflejando tanto aspectos prácticos como simbólicos de la cultura de la época.
Transportar una pieza de este tamaño, incluso en la Antigüedad, requería equipos numerosos de trabajadores, planificación logística y el aprovechamiento de las rutas fluviales ligadas al Nilo.
El hecho muestra cómo los centros regionales mantenían conexiones con las grandes capitales reales, adaptando monumentos antiguos para nuevos usos religiosos.
Lo que el descubrimiento revela sobre la región
El hallazgo ayuda a recontar la historia de un lugar poco conocido por el gran público.
Conocido en la Antigüedad como Imet, el sitio de Tel al-Faraoun se confirma como un importante centro religioso de diferentes períodos de la historia egipcia, aunque sea mucho menos famoso que destinos consagrados como Luxor y Abu Simbel, guardando un patrimonio arqueológico considerado extremadamente valioso por los especialistas.
Según Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, y Mohamed Abdel-Badie, jefe del sector de antigüedades egipcias, el hallazgo es una importante evidencia para el estudio de las dinámicas religiosas y de poder en el Delta oriental.
Tras la excavación, la estatua fue trasladada a un depósito en San El-Hagar, donde se someterá a trabajos de restauración.
Los arqueólogos creen que nuevos monumentos y artefactos aún pueden estar enterrados en el área.
El descubrimiento de la estatua atribuida a Ramsés II en Tel al-Faraoun es otro capítulo fascinante de la inagotable historia del Antiguo Egipto, revelando no solo la grandiosidad de los monumentos del faraón, sino también los ingeniosos hábitos de transporte y reutilización de obras en la Antigüedad.
Aunque la identificación sea probable y dependa de estudios futuros, el hallazgo refuerza la importancia de una región menos conocida y alimenta la expectativa por nuevas revelaciones bajo las arenas del Delta del Nilo.
Al fin y al cabo, incluso después de milenios de investigaciones, Egipto sigue sorprendiendo al mundo.
¿Y tú, te interesan los misterios del Antiguo Egipto y la historia de faraones como Ramsés II? ¿Qué opinas de saber que una estatua de seis toneladas fue transportada y reutilizada hace miles de años? Deja tu comentario, cuéntanos qué más te fascina sobre Egipto y comparte el artículo con quienes aman la historia, la arqueología y las civilizaciones antiguas.

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