La Lagarta del Cartucho Afecta al 80% de los Cultivos de Maíz y Puede Causar Pérdidas Históricas de R$ 35 Mil Millones en 2026, Amenazando la Cosecha y las Exportaciones Brasileñas.
El maíz brasileño, pilar del agronegocio y base para la alimentación animal, etanol y exportaciones, puede enfrentar en 2026 uno de los mayores desafíos de su historia. La lagarta del cartucho (Spodoptera frugiperda), considerada una de las plagas más devastadoras del planeta, ya ha sido identificada en 80% de los cultivos del país, según alertas recientes de Embrapa y de la Confederación Nacional de la Agricultura (CNA). La previsión es dramática: si no hay un control efectivo, las pérdidas pueden superar R$ 35 mil millones, poniendo en riesgo no solo el abastecimiento interno, sino también la competitividad brasileña en el mercado global.
Qué es la Lagarta del Cartucho y Por Qué es Tan Peligrosa
Originaria de las Américas, la lagarta del cartucho se ha adaptado perfectamente al clima tropical brasileño. Su nombre proviene del hábito de esconderse en el “cartucho” de las plantas de maíz, lo que dificulta el combate. Se alimenta de las hojas y de la espiga en formación, reduciendo drásticamente la productividad.
Una sola hembra puede depositar hasta 1.000 huevos, garantizando explosiones poblacionales en pocas semanas.
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El gran problema es su resistencia: la plaga ya ha desarrollado tolerancia a diversos insecticidas e incluso a variedades transgénicas de maíz Bt, que antes eran vistas como solución definitiva. Esto obliga a los productores a gastar cada vez más en defensivos y tecnologías de control integrado, elevando los costos de producción.
Un Impacto Bilionario en el Agronegocio
El maíz es el segundo cultivo agrícola más grande de Brasil, con una superficie sembrada superior a 22 millones de hectáreas. Garantiza no solo la exportación de granos, sino también la base para la alimentación de aves y cerdos, sectores que han transformado al país en una potencia mundial.
Con la amenaza de la lagarta, los especialistas advierten que la cosecha de 2026 puede perder hasta el 20% de su producción total, un golpe equivalente a R$ 35 mil millones en valores de mercado.
El efecto en cascada sería inmediato: aumento en el precio de la carne de pollo y cerdo, elevación en los costos de producción de etanol de maíz y presión sobre el consumidor final.
Para tener una idea, en estados como Mato Grosso y Paraná, la lagarta ya es responsable de hasta 40% de las pérdidas localizadas en algunos cultivos, según levantamientos regionales.
El Desafío del Control y el Riesgo de la Resistencia
El manejo de la lagarta del cartucho es complejo. El uso continuo de los mismos principios activos ha llevado a la creación de poblaciones resistentes, volviendo obsoletas algunas prácticas de combate. El maíz Bt, que expresa proteínas tóxicas para la plaga, ha perdido eficacia en diversas regiones.
Hoy, la recomendación de Embrapa es el uso de Manejo Integrado de Plagas (MIP), combinando rotación de cultivos, uso alternado de insecticidas, monitoreo constante y liberación de enemigos naturales, como avispas y hongos entomopatógenos. Pero en la práctica, la aplicación a gran escala aún enfrenta obstáculos, especialmente entre pequeños y medianos productores, que no tienen acceso a las tecnologías más costosas.
Un Problema que No Para en el Cultivo
La amenaza de la lagarta va más allá del maíz. En períodos de entrecosecha, la plaga migra a otros cultivos, como soja, algodón y arroz, ampliando el alcance de las pérdidas. Esto aumenta la presión sobre los defensivos agrícolas y genera el riesgo de desequilibrios ecológicos aún mayores.
Además, hay impactos sociales: en regiones altamente dependientes de la producción de maíz, como el Oeste de Bahia y el Norte de Mato Grosso, las pérdidas significativas pueden reducir los ingresos de los agricultores familiares, comprometer cooperativas y afectar programas de exportación que sostienen economías locales.
Investigadores de Embrapa Afirman que la Lagarta del Cartucho Debe Ser Tratada como una Plaga Permanente, No como una Ocurrencia Estacional
Investigadores de Embrapa afirman que la lagarta del cartucho debe ser tratada como una plaga permanente, no como una ocurrencia estacional. Esto exige políticas públicas coordinadas, inversión en investigación genética y biotecnológica y estrategias a largo plazo para reducir la dependencia de químicos.
Si no se hace nada, Brasil corre el riesgo de vivir en 2026 una crisis sin precedentes en el sector del maíz — con repercusiones directas en la inflación, en la exportación y en la imagen del país como potencia agrícola. El enemigo es pequeño, pero su poder de destrucción es colosal.
La batalla contra la lagarta del cartucho puede convertirse en un punto de inflexión. Si el país consigue implementar un modelo eficiente de manejo, podrá consolidar su posición de liderazgo mundial en maíz, garantizando estabilidad a un sector estratégico. Pero si falla, la cosecha de 2026 puede entrar en la historia como el año en que una plaga silenciosa expuso las fragilidades de la mayor potencia agrícola tropical del mundo.
La guerra está declarada — y el futuro del maíz brasileño depende de la respuesta que se dé ahora.



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