Con energía hidroeléctrica en conductos, el proyecto CHEETA del ORNL analiza tuberías municipales, industriales y de irrigación que mueven agua bajo presión. La investigación señala un potencial conservador de 1,41 GW en EE.UU., incluyendo 662 MW en irrigación, 378 MW en la industria y 374 MW en sistemas municipales, sin exigir nuevas represas.
La energía hidroeléctrica puede estar oculta en lugares que mucha gente no asocia con la generación de electricidad: tuberías, canales y sistemas de abastecimiento de agua. En los Estados Unidos, el Laboratorio Nacional de Oak Ridge, el ORNL, investiga cómo esta infraestructura ya existente puede ser utilizada para producir energía con menor impacto ambiental.
De acuerdo con el Oak Ridge National Laboratory (ORNL), el proyecto es liderado por el investigador e ingeniero de recursos hídricos Scott DeNeale, dentro del Programa de Energía Hídrica del ORNL. La iniciativa, destacada en abril de 2026, apunta especialmente a sistemas municipales, industriales y de irrigación, donde el agua ya circula bajo presión y puede mover turbinas sin la construcción de grandes represas.
Cómo el agua que ya circula puede convertirse en electricidad

La llamada energía hidroeléctrica en conductos aprovecha la presión del agua en tuberías, canales abiertos y sistemas de abastecimiento para girar una turbina. En lugar de crear un embalse o alterar un río, la tecnología intenta usar la fuerza que ya existe dentro de redes hidráulicas en funcionamiento.
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En muchos casos, la energía del agua se disipa cuando válvulas reducen presión en los sistemas. Esa fuerza, que podría perderse en calor o vibración, pasa a ser capturada por equipos instalados en puntos estratégicos. La idea es transformar una pérdida operativa en electricidad útil.
Por qué esta tecnología prescinde de grandes represas
La principal diferencia en relación con la hidroeléctrica tradicional es la escala de la intervención. La energía hidroeléctrica en conductos no depende de grandes obras, inundaciones o embalses extensos. Trabaja dentro de sistemas de agua ya construidos, como redes municipales, instalaciones industriales y canales de riego.
Según el ORNL, muchos equipos utilizados en este tipo de aplicación son bombas-turbinas, básicamente bombas capaces de operar en sentido inverso para generar electricidad. Esto hace que la solución esté menos asociada a megaestructuras y más ligada a la eficiencia de la infraestructura existente.
Potencial en EE. UU. involucra riego, industria y municipios
Un informe de 2025 del ORNL señaló que Estados Unidos tenía 337 plantas hidroeléctricas en conductos, con una producción total de 836 MW. A pesar de esto, el laboratorio considera que esta generación representa solo una pequeña parte del potencial disponible en el país.
La estimación conservadora indica que nuevas instalaciones podrían añadir 1,41 GW a la red eléctrica de EE. UU., volumen señalado como suficiente para abastecer a cerca de 1 millón de hogares. De este total, alrededor de 662 MW estarían en sistemas de riego agrícola, 378 MW en conductos industriales y 374 MW en sistemas municipales de agua. El mayor potencial, por lo tanto, no está solo en las ciudades, sino también en el campo y la industria.
Proyecto CHEETA intenta acelerar aplicaciones reales
Para transformar este potencial en proyectos prácticos, el ORNL desarrolla el CHEETA, sigla en inglés para Conduit Hydropower Engineering, Evaluation, and Technology Acceleration. La iniciativa recibe apoyo de la Oficina de Hidroenergía e Hidrocinética del Departamento de Energía de los Estados Unidos.
El objetivo es ayudar a municipios, concesionarias y empresas a entender dónde la energía hidroeléctrica en conductos puede ser viable. Esto incluye evaluación técnica, mejores prácticas, herramientas de análisis y asistencia para superar barreras reales de implementación. El enfoque no es solo demostrar que la tecnología existe, sino acelerar su uso en sistemas concretos.
Costos, escala y retorno dependen de cada sistema
Los proyectos de energía hidroeléctrica en conductos suelen ser más pequeños que las plantas convencionales. Muchos tienen menos de 1 MW, y los más pequeños pueden generar alrededor de 10 kW. La fuente informa que los costos de desarrollo pueden comenzar en torno a US$ 100 mil, dependiendo del tamaño y la configuración.
La viabilidad mejora cuando hay gran caudal y diferencia de elevación, llamada altura manométrica. En algunos escenarios, la instalación puede realizarse en puntos donde ya existía una válvula reductora de presión. Aunque con menor escala, la operación casi continua puede hacer que el retorno sea más rápido, con algunos proyectos analizados indicando un plazo inferior a 10 años y, en ciertos casos, entre tres y cinco años.
Lo que queda en debate
La investigación del ORNL muestra que la energía hidroeléctrica no necesita estar limitada a la imagen clásica de las grandes represas. En tuberías municipales, ductos industriales y canales de riego, parte de la fuerza del agua ya en movimiento puede ser reutilizada para generar electricidad de manera más discreta e integrada a la infraestructura existente.
El desafío está en identificar dónde esta solución realmente compensa, considerando presión, caudal, costo, operación y mantenimiento. Aun así, la propuesta plantea una pregunta importante: si la energía ya está pasando por las tuberías, ¿tiene sentido seguir desperdiciando ese potencial? ¿Crees que los sistemas de agua en Brasil también deberían ser evaluados para generar electricidad? Deja tu opinión en los comentarios.


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