Los Estados Unidos acaban de cerrar un acuerdo sin precedentes con la aviación civil para usar láseres militares en suelo americano — el objetivo es crear un domo de defensa que derriba drones a la velocidad de la luz y cuesta centavos por disparo
El 13 de abril de 2026, la FAA — agencia que controla el espacio aéreo de los Estados Unidos — anunció un acuerdo histórico con el Departamento de Defensa. Por primera vez, se autorizó a los láseres militares a operar regularmente dentro del espacio aéreo civil americano para derribar drones no autorizados.
El acuerdo es el primer paso hacia lo que el Pentágono llama “Laser Dome” — un domo de defensa basado en energía dirigida que puede proteger ciudades, bases militares e infraestructura crítica.
La decisión llegó tras dos incidentes en la frontera con México en febrero de 2026, cuando se utilizaron láseres militares contra drones y causaron el cierre inmediato del espacio aéreo civil — exponiendo la necesidad urgente de reglas claras para el uso de esta tecnología.
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Los incidentes en la frontera que aceleraron todo
El 11 de febrero de 2026, cerca de Fort Bliss, en El Paso, Texas, agentes de la Patrulla Fronteriza utilizaron un láser militar de 20 kilovatios — el sistema AMP-HEL, una versión vehicular del LOCUST, fabricado por AeroVironment — contra un objetivo no identificado.
El espacio aéreo se cerró inmediatamente.
Dieciséis días después, el 27 de febrero, militares cerca de Fort Hancock neutralizaron un drone de la propia Patrulla Fronteriza, causando otro cierre.
Los dos incidentes expusieron un problema: los láseres lo suficientemente potentes para derribar drones también pueden ser peligrosos para aviones civiles que pasan por encima.
La FAA y el Pentágono necesitaban un acuerdo formal de seguridad. Y lo lograron en tiempo récord.

Por qué un láser es diferente de un misil — y por qué cuesta centavos
Sistemas de defensa tradicionales como el Patriot o el Iron Dome disparan misiles interceptores. Cada misil cuesta entre 50 mil y 3 millones de dólares.
Contra drones que cuestan 500 dólares — o incluso menos —, esta cuenta simplemente no cierra. Un solo misil Patriot podría pagar mil drones enemigos.
Un láser de alta energía viaja a la velocidad de la luz — 300 mil km por segundo. No hay tiempo de reacción del objetivo. Y cada disparo consume solo energía eléctrica, costando centavos.
Mientras un sistema de misiles tiene munición finita, un láser puede disparar indefinidamente mientras tenga electricidad.
El sistema LOCUST, utilizado en la frontera, opera a 20 kilovatios. Viene montado en vehículos militares y posee un mecanismo de apagado automático que impide disparos cuando hay aeronaves civiles en el camino.
Lo que la FAA probó — y por qué lo liberó
Antes de cerrar el acuerdo, la FAA y la JIATF-401 — fuerza de tarea del Pentágono para contra-drones — realizaron pruebas en el White Sands Missile Range, en Nuevo México.
Las conclusiones fueron claras:
- El mecanismo de apagado automático del LOCUST impide disparos inseguros
- El haz de láser no causa daños catastróficos a aeronaves en alcance máximo
- En altitudes de crucero, la energía del haz es insuficiente para afectar aviones comerciales
En otras palabras: el láser es mortal para drones a corta distancia, pero inofensivo para aviones a kilómetros de altura.
La FAA concluyó que el uso regular “no presenta riesgos indebidos a aeronaves de pasajeros.”

580 millones de dólares para construir el “Laser Dome” americano
El acuerdo con la FAA es solo el primer paso.
En el presupuesto fiscal de 2027, el Pentágono solicitó 580 millones de dólares en investigación y desarrollo para la JIATF-401, más 800 millones de dólares potenciales en adquisiciones de sistemas de contra-drones.
El objetivo a largo plazo es crear una red de láseres capaz de proteger el territorio americano contra amenazas aéreas — el llamado “Laser Dome”.
El plan se alinea con el programa “Golden Dome for America” del presidente Trump, que busca un escudo antimísiles doméstico impulsado por tecnologías de energía dirigida.
Paralelamente, el Reino Unido anunció en enero de 2026 planes para una “pantalla de láser doméstica” con ofuscadores de baja potencia para proteger instalaciones militares e infraestructura crítica — señalando que la carrera por la defensa de energía dirigida es global, no solo americana.

De 20 kilovatios a megavatios: el camino hasta derribar misiles
Los láseres actuales de 20 kW son efectivos contra drones pequeños. Pero para amenazas mayores — como misiles de crucero o vehículos hipersónicos —, la potencia necesita aumentar drásticamente.
Empresas americanas como nLight están desarrollando láseres de clase megavatio, capaces de derribar misiles balísticos.
La diferencia de potencia es equivalente a comparar una linterna con un foco de estadio. Los 20 kW actuales queman drones en segundos. Un megavatio podría destruir un misil volando a Mach 5.
Pero esta tecnología aún no está operativa. El arsenal actual de láseres militares de EE.UU. es limitado, y el Pentágono reconoce que la meta de implementación a gran escala puede llevar tres años o más.
Las limitaciones que nadie puede ignorar
El entusiasmo por los láseres de defensa tiene contrapuntos importantes.
Los láseres son afectados por condiciones atmosféricas. Lluvia, neblina y polvo reducen su eficacia. En un país del tamaño de EE.UU., garantizar cobertura en todas las condiciones climáticas es un desafío enorme.
El acuerdo de la FAA cubre solo la frontera terrestre. Usar láseres sobre áreas urbanas densas plantea cuestiones de seguridad mucho más complejas.
Y mientras EE.UU. avanza en la defensa con láseres, adversarios como China y Rusia invierten en drones y misiles cada vez más rápidos, baratos y numerosos — una carrera en la que el volumen de amenazas puede superar la capacidad de cualquier domo.
Sin embargo, el acuerdo del 13 de abril marca un punto de inflexión. Por primera vez, las armas láser han sido integradas formalmente al espacio aéreo civil de un país — abriendo camino a una nueva era de defensa aérea que opera a la velocidad de la luz.
Si EE.UU. ya libera láseres para derribar drones de 500 dólares en la frontera, ¿cuánto tiempo hasta que esta tecnología llegue a ciudades enteras — y a qué costo para la privacidad?

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