Al enumerar los socios de Estados Unidos en el continente, el jefe de la diplomacia americana se aseguró de señalar quién quedó fuera. Brasil apareció en la lista de excepciones, junto a regímenes históricamente rivales de Washington. La declaración no fue el foco del testimonio, pero tuvo un fuerte impacto en Brasilia.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, clasificó a Brasil como un país que, en su evaluación, no está entre los amigos de Washington en el continente. En testimonio ante el Senado americano, Marco Rubio colocó a Brasil junto a Cuba, Nicaragua y Venezuela al enumerar las excepciones en una región que, según él, es mayoritariamente aliada de Estados Unidos, en medio de la escalada de tensiones con el gobierno del presidente Lula.
La declaración fue dada el martes, 2 de junio de 2026, durante una audiencia en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, que analizaba el presupuesto del Departamento de Estado. Es importante dejar claro, desde el inicio, que se trata de la evaluación política del secretario americano, y no de un hecho consensual: este reportaje busca solo relatar con precisión lo que fue dicho y el contexto en el que la declaración ocurrió, sin emitir juicio de valor sobre el mérito de la declaración o sobre los gobiernos involucrados.
Lo que Marco Rubio dijo sobre Brasil
La mención al país vino en un tramo sobre la influencia americana en el continente. Al hablar del hemisferio occidental, Marco Rubio afirmó que la región cuenta hoy con una coalición de más de una docena de países amigos, alineados con Estados Unidos en cuestiones de seguridad y de prosperidad económica, pero se aseguró de señalar las excepciones a ese escenario, entre ellas Brasil.
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Según la agencia de noticias norteamericana The Associated Press, Rubio resumió su visión afirmando que, en general, se trata de una región repleta de aliados y de liderazgos amigables a Estados Unidos, declaración hecha justo después de excluir de esa lista a Cuba, Nicaragua, Venezuela, Brasil y el presidente de Colombia. Sobre el caso brasileño, el secretario observó que el país está «en medio de un ciclo electoral».
Brasil junto a Cuba, Nicaragua y Venezuela
Lo que más llamó la atención fue precisamente la compañía en la que Brasil fue colocado. Al agrupar al país con Cuba, Nicaragua y Venezuela, naciones históricamente tratadas por Washington como adversarias o gobernadas por regímenes opuestos a los intereses estadounidenses, la declaración de Rubio ganó un peso simbólico considerable en el debate diplomático, aunque haya mencionado a Brasil de forma más suave que a esos otros países.
En el caso de Colombia, Rubio calificó al presidente, Gustavo Petro, como «problemático», y el país también atraviesa un período electoral. Cabe destacar que, en el tono de la declaración, el secretario pareció distinguir situaciones: mientras que Cuba, Nicaragua y Venezuela son tratados como regímenes consolidadamente antagónicos, Brasil y Colombia fueron asociados a momentos políticos específicos y a divergencias con el actual gobierno de los Estados Unidos.
Una declaración que no fue el enfoque, pero repercutió
A pesar del revuelo que causó en Brasil, la declaración tuvo un papel secundario en el testimonio. El enfoque principal de la declaración de Marco Rubio al Congreso estadounidense fueron otros temas de política exterior, como la guerra con Irán, las relaciones con Taiwán y la situación en Europa, y la mención a Brasil apareció solo de pasada dentro de un panorama más amplio sobre el continente.
Aun así, el fragmento repercutió fuertemente en Brasil, precisamente por colocar al país en una lista de excepciones a la influencia estadounidense en la región. Rubio destacó además lo que calificó como dos décadas de negligencia de los Estados Unidos con el continente, período en el que, según él, China y otras potencias globales ampliaron su presencia en América Latina, en lo que consideró un perjuicio tanto a los intereses estadounidenses como a los pueblos de la región.
El contexto de tensión entre los dos países
La declaración no ocurre en un vacío, y entender el trasfondo ayuda a dimensionarla. Las relaciones entre los gobiernos de Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva han estado pasando por un período de fricciones, que incluyen disputas comerciales y divergencias diplomáticas, en un escenario de distanciamiento entre Brasilia y Washington en los últimos tiempos.
Es en este ambiente de tensión que la declaración de Rubio es interpretada por analistas como otro capítulo del distanciamiento entre los dos países. Cabe recordar que Brasil vive un año electoral, factor citado por el propio secretario, y que declaraciones como esta suelen generar reacciones tanto en el campo diplomático como en el debate político interno. Corresponde al gobierno brasileño, si lo considera necesario, presentar su respuesta oficial a la clasificación hecha por el secretario estadounidense.
La declaración de Marco Rubio colocando a Brasil fuera del grupo de amigos de los Estados Unidos en el continente es un episodio que refleja el momento delicado de las relaciones entre los dos países. Más que sacar conclusiones precipitadas, vale la pena seguir cómo reaccionará Brasilia y cómo evolucionará el tema en el escenario diplomático, especialmente en un año marcado por elecciones en Brasil y por tensiones con Washington. Como en toda cuestión de política internacional, hay múltiples lecturas posibles, y el lector merece tener acceso a los hechos para formar su propia opinión sobre el asunto.
¿Y tú, qué opinas de la declaración de Marco Rubio sobre Brasil? ¿Cómo evalúas el actual momento de las relaciones entre Brasil y los Estados Unidos? Deja tu comentario, con respeto a las diferentes opiniones, participa del debate de forma cordial y comparte el artículo con quienes siguen la política internacional y las relaciones entre los dos países.


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