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Mientras EE. UU. bloquea el petróleo de Cuba en medio de apagones nacionales, China entra discretamente en la isla con paneles solares: el país ya ha instalado 50 parques renovables y prevé 92 para 2028, en la mayor revolución solar del mundo.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 13/05/2026 a las 19:11
Actualizado el 13/05/2026 a las 19:12
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Cuba vive una de las transiciones más aceleradas hacia paneles solares del mundo, según datos del think tank Ember. China saltó de US$ 3 millones en exportaciones de placas al país en 2023 a US$ 117 millones en 2025, y Cuba ya tiene cerca de 50 parques solares en operación repartidos por la isla.

Mientras Estados Unidos sofoca el suministro de petróleo a Cuba y sumerge a la isla en apagones nacionales devastadores, una revolución discreta apoyada por China reorganiza la matriz energética del país caribeño. Los paneles solares importados de la nación asiática se multiplican por el territorio cubano a un ritmo que pocos países han logrado replicar en los últimos años.

Según datos del think tank de energía Ember, Cuba está experimentando una de las revoluciones solares más rápidas del planeta. Las importaciones de paneles solares y baterías chinas se dispararon el último año, y el país construyó decenas de parques solares con financiamiento y equipos provenientes directamente de China. El escenario expone una de las ironías geopolíticas más destacadas del momento: la presión estadounidense acelera, en la práctica, el camino de Cuba hacia la independencia energética respecto al petróleo.

Apagones nacionales exponen la fragilidad del sistema cubano

Cuba vive una de las revoluciones solares más rápidas del mundo: paneles solares chinos sustituyen el petróleo bloqueado por EE.UU. en medio de apagones nacionales devastadores.

La crisis energética cubana alcanza niveles inéditos en décadas. En marzo, el país sufrió tres apagones a nivel nacional que dejaron a cerca de 10 millones de habitantes sin energía eléctrica por períodos prolongados, con impactos directos en la vida cotidiana.

Durante estos episodios, la basura se acumuló en las calles, las cirugías hospitalarias se limitaron a casos urgentes y parte de la población tuvo que quemar leña para cocinar. La imagen de una calle de La Habana totalmente a oscuras durante el apagón nacional del 21 de marzo de 2026 se convirtió en símbolo de la crisis más grave del sistema eléctrico cubano en décadas.

Los apagones son parte del día a día en Cuba desde hace años debido a la infraestructura eléctrica obsoleta, que colapsa periódicamente bajo el peso de una demanda que no puede satisfacer. La escasez de combustible para mover las termoeléctricas ha hecho que el cuadro sea aún más grave, transformando interrupciones puntuales en colapsos regionales y nacionales.

El bloqueo que estranguló el petróleo cubano

El petróleo es la columna vertebral del sistema eléctrico de Cuba, y la mayor parte del combustible usado en la isla proviene de importación. En la década de 1980, el suministro venía principalmente de la Unión Soviética. Con el colapso soviético en los años 1990, Cuba pasó a importar de Venezuela en un acuerdo singular: enviaba profesionales médicos a cambio del petróleo necesario para mantener el sistema eléctrico en funcionamiento.

A principios de enero de este año, sin embargo, ese arreglo se vino abajo. Tras el gobierno de Trump arrestar al presidente de Venezuela, el suministro de petróleo para Cuba fue interrumpido, y poco después las importaciones provenientes de otros proveedores, incluyendo México, también cesaron ante la amenaza estadounidense de imponer tarifas adicionales.

El efecto fue inmediato y devastador para Cuba. Sin combustible para quemar en las termoeléctricas, la generación de energía se desplomó, ampliando una crisis que ya venía arrastrándose. El cerco económico montado por los Estados Unidos se transformó, en la práctica, en un cerco energético capaz de afectar directamente la vida de cada ciudadano cubano.

La entrada discreta de China en el sector energético cubano

Cuba vive una de las revoluciones solares más rápidas del mundo: paneles solares chinos reemplazan el petróleo bloqueado por EE.UU. en medio de apagones nacionales devastadores.

En el mismo momento en que el petróleo desaparecía, otro flujo comenzaba a intensificarse con fuerza. China empezó a exportar volúmenes crecientes de paneles solares y baterías a Cuba, alimentando una estrategia de sustitución de la matriz energética basada en combustibles fósiles.

Las cifras son impresionantes. China exportó cerca de US$ 3 millones en paneles solares a Cuba en 2023. Ese valor saltó a US$ 117 millones en 2025, un aumento de casi 40 veces en solo dos años, según datos compilados por Ember.

El movimiento se materializa en proyectos concretos esparcidos por la isla. Cuba firmó un acuerdo con China para inaugurar 92 parques solares en todo el país hasta 2028, con previsión de disponibilizar un total de 2 gigavatios de energía limpia, lo suficiente para abastecer a más de 1,5 millones de hogares. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel inauguró la primera planta en febrero de 2025, y actualmente cerca de 50 unidades ya están en operación.

La bandera de la energía renovable avanza rápido

El ritmo de instalación de los paneles solares en Cuba es considerado sorprendente incluso por los especialistas del sector. El país instaló cerca de 1 gigavatio de energía solar solo en los últimos 12 meses, según un estudio citado por Ember.

Los resultados ya aparecen en la composición de la matriz eléctrica. La energía renovable pasó a representar cerca de 10% de la electricidad generada en Cuba, un salto significativo en relación con el cerca de 3% registrado en 2024. El gobierno cubano prometió elevar este índice a por lo menos 24% hasta 2030, y el ritmo actual indica que esta meta puede ser alcanzada antes del plazo.

El costo de los paneles solares y de las baterías ha caído en los últimos años en el mercado global, especialmente en los productos fabricados en China. Esta reducción de precio, sumada a la facilidad de instalación, ayuda a explicar por qué la tecnología se ha extendido tan rápido por el territorio cubano incluso en medio de la crisis económica que afecta al país.

Para China, el beneficio va más allá del dinero

La presencia china en Cuba combina interés comercial con un cálculo geopolítico más amplio. La venta de paneles solares y baterías genera ingresos directos para empresas chinas, pero el beneficio estratégico va mucho más allá de las exportaciones.

Para Jorge Piñon, investigador sénior del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, el movimiento de China tiene un valor simbólico relevante.

«Esto creará buena voluntad, no solo dentro de Cuba, sino también con el resto de América Latina», afirmó Piñon en entrevista con CNN.

El posicionamiento de China como proveedora de soluciones energéticas para Cuba en medio del bloqueo de los Estados Unidos refuerza la imagen del país asiático como alternativa confiable para naciones bajo presión norteamericana. La estrategia se conecta con movimientos similares de China en otros continentes, especialmente en África y en el Sudeste Asiático.

Los obstáculos que aún frenan la revolución solar cubana

A pesar del crecimiento acelerado, los especialistas advierten que la transición cubana hacia los paneles solares aún enfrenta límites estructurales considerables. La energía solar solo se genera mientras hay luz solar, lo que significa que no puede suplir por sí sola la demanda nocturna del país.

Las baterías pueden resolver parte del problema, y la importación de ellas también ha aumentado en los últimos meses. Pero Cuba aún carece de almacenamiento a escala de utilidad pública, según Jorge Piñon. Los parques solares construidos con tecnología china son pequeños y dispersos, lo que limita su impacto en la red eléctrica nacional.

El mayor obstáculo, sin embargo, es financiero. La reforma completa del sistema eléctrico envejecido del país requerirá una inversión que ni el Estado cubano ni el consumidor de la isla pueden costear por sí solos. El camino hacia una transición energética completa se topa precisamente con esta pregunta sin respuesta clara: ¿quién va a pagar la cuenta?

¿Cuánto costaría la independencia energética de Cuba?

Un análisis publicado en abril por Kevin Cashman, economista del Transition Security Project, presentó números concretos sobre el costo de la transición cubana. El estudio pone en perspectiva el tamaño del desafío que enfrenta el país para liberarse de la dependencia del petróleo importado.

Según el levantamiento, costaría cerca de US$ 8 mil millones para que Cuba generara aproximadamente el 93% de su electricidad a partir de fuentes renovables. En esta hipótesis, el país no necesitaría importar más petróleo y gas para producir energía. Un sistema 100% renovable requeriría una inversión de US$ 19 mil millones, valor que cubriría la transición energética completa del territorio.

El informe de Cashman destaca que el primer nivel rompe la principal palanca externa de coerción de los Estados Unidos sobre Cuba, y el segundo completa la transición de la matriz eléctrica del país. La diferencia entre los dos escenarios muestra que incluso una inversión parcial en paneles solares ya tendría un efecto geopolítico decisivo.

Para el cubano común, los beneficios aún tardan en llegar

La revolución de los paneles solares aún no ha llegado al día a día de la mayor parte de la población. Para muchos cubanos, los apagones siguen siendo rutina y la mejora prometida por la energía limpia se ve de lejos.

El economista cubano Ricardo Torres, de la American University en Washington, resume el sentimiento de la mayoría de la población. Según él, si la pregunta sobre los beneficios del programa solar se hiciera a un cubano común, la respuesta probablemente sería negativa, justamente porque los apagones están peores ahora de lo que estaban hace un año. Torres compró pequeños módulos solares para familiares en la isla, pero reconoce que la tecnología sigue fuera del alcance de la mayoría, que lucha incluso para comprar comida.

Existen, sin embargo, excepciones puntuales que apuntan hacia el futuro. En la ciudad de Santa Clara, se inauguró la primera estación de carga movida a energía solar del país, donde los cubanos pueden cargar celulares, baterías portátiles y hasta motocicletas eléctricas con energía limpia. La estación se ha convertido en símbolo de lo que la revolución solar puede, a largo plazo, ofrecer al ciudadano común en Cuba.

Una señal para otros países presionados por los EE.UU.

El caso cubano no ocurre en aislamiento. Varios países en el mundo dependen de la importación de petróleo de proveedores específicos y están expuestos a presiones geopolíticas similares a las que afectan a Cuba. La experiencia de la isla caribeña puede servir como referencia para otras naciones en situación parecida.

Kevin Cashman ve en la situación cubana un aprendizaje más amplio. Según él, el caso de la isla caribeña funciona como señal clara para otros países sobre el camino que la transición energética puede ofrecer en momentos de turbulencia geopolítica. La combinación entre costos cada vez menores de los paneles solares y de los sistemas de almacenamiento con la inestabilidad global de los precios del petróleo crea un escenario en el que apostar por energía limpia deja de ser opción ideológica y pasa a ser estrategia de seguridad nacional.

China, por su parte, parece lista para ocupar ese espacio en otros mercados. La presencia en Cuba sirve como vitrina, mostrando que la nación asiática puede ejecutar proyectos de gran escala en países con infraestructura debilitada y situación económica adversa. Lo que está en juego, al final, va mucho más allá de la matriz eléctrica cubana: es la reorganización de las alianzas energéticas a escala global.

El caso de Cuba muestra cómo las presiones geopolíticas pueden acelerar transformaciones estructurales que parecían imposibles. La combinación entre el bloqueo estadounidense al petróleo, el apoyo chino a la energía limpia y la caída de los costos de la tecnología solar creó un escenario inédito en el Caribe. Los apagones siguen siendo una realidad dura, pero el camino de la transición energética avanza a un ritmo sorprendente.

¿Y tú, qué piensas sobre este giro? ¿Crees que Cuba logrará completar la transición con el apoyo de China? ¿Piensas que otros países presionados por Estados Unidos pueden seguir el mismo camino? Deja tu comentario, comparte tu opinión y menciona a alguien que se interese por geopolítica y energía.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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