Con motor V8 de coche deportivo, la Boss Hoss impresiona por su potencia y asusta por el altísimo consumo de combustible.
Imagina pilotar una moto con motor de coche deportivo. Un V8 potente, ruidoso e impresionante. Ahora imagina abastecer esa moto todos los días. ¿Parece exagerado? Esa es la realidad de la Boss Hoss, considerada por muchos expertos como la moto que más combustible consume en el mundo.
Un monstruo sobre dos ruedas
La Boss Hoss se fabrica en Estados Unidos desde los años 1990. La propuesta de la marca siempre ha sido osada: instalar motores V8 de Chevrolet en motocicletas de gran tamaño.
El resultado es una máquina gigantesca, que más parece una fusión entre una moto custom y un muscle car americano.
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Hermana pequeña de la Hilux: Toyota relanza el Land Cruiser 70 en la línea 2027 con más de 40 años de producción, motor 2.8 turbodiésel de 201 CV y 51 kgfm, cambio automático de seis marchas y un diseño retro renovado.
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Automático, económico y conocido por su confiabilidad: con motor 1.5 de hasta 110 cv, transmisión CVT, siete airbags y consumo de hasta 15,9 km/l, este hatch usado aparece como alternativa racional al Polo, HB20 y Onix; conoce el Toyota Yaris XLS 2020.
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Superó al Tera, Creta y Tracker: Con motor TSI de hasta 150 cv, caja automática de 6 velocidades, maletero de 373 litros, el Volkswagen T-Cross fue el SUV más vendido de junio, con 11.753 matriculaciones.
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Parece de fábrica, pero salió de un taller: mecánico de Pernambuco construye un «mini Toyota» artesanal, circula por las calles con él y el video explota en las redes dejando a los habitantes boquiabiertos.
La versión más común viene equipada con el motor 5.7 litros V8 Small Block de Chevrolet, el mismo utilizado en modelos deportivos y camionetas.
Pero hay versiones aún más absurdas, como la Boss Hoss 502, con motor de 8.2 litros, capaz de entregar más de 500 caballos de potencia. Son números que superan incluso a muchos coches deportivos de lujo.
Un consumo digno de camión
Todo este rendimiento tiene un alto precio: el consumo de combustible. Estimaciones indican que la Boss Hoss hace entre 3 y 6 km por litro, dependiendo del modelo y de la forma de pilotar. En tramos urbanos, con tráfico y paradas constantes, el consumo puede caer aún más.
Para efectos de comparación, una moto de baja cilindrada como la Honda CG 160 puede hacer hasta 40 km/l, mientras que modelos de alta cilindrada como la Suzuki Hayabusa giran en torno a 15 km/l. Es decir, la Boss Hoss consume hasta 13 veces más que una moto popular.
Estilo sobre todo
A pesar del consumo exagerado, la Boss Hoss no fue creada pensando en la economía. Ella es una moto de exhibición, hecha para impresionar. Su aspecto agresivo, el sonido del motor V8 y el torque absurdo la convierten en una atracción en encuentros y eventos de motociclistas.
Debido a su tamaño, peso (más de 500 kg) y potencia, es difícil de pilotar en el día a día. La manejabilidad exige fuerza y técnica, principalmente en curvas o maniobras a baja velocidad. Además, el costo de mantenimiento y el valor del seguro son altos, lo que la hace aún más exclusiva.
Una moto para pocos
La Boss Hoss se vende por encargo y cuesta decenas de miles de dólares. En Brasil, es rarísima. Pocos ejemplares han sido importados por coleccionistas. Además, su documentación puede enfrentar dificultades con la legislación de tránsito local.
Aun así, se mantiene como símbolo de exagero, potencia y extravagancia. Y lleva el título (nada económico) de moto que más combustible consume en el mundo — algo que, irónicamente, solo aumenta su fascinación entre los apasionados por dos ruedas.
