En el valle del río Željeznica, cerca de Fojnica, una reacción rápida contra una obra de hidroeléctrica se convirtió en resistencia comunitaria y expuso cómo pequeñas plantas pueden cambiar la vida de quienes dependen del agua todos los días
Un motociclista vio una excavadora llegando a la orilla de un río de Bosnia, llamó a los vecinos en minutos e inició una movilización que atravesó más de 10 años. La escena ocurrió en el valle del río Željeznica, cerca de Fojnica, cuando Robert Oroz percibió la máquina en el lugar y alertó a la comunidad.
Lo que parecía solo el comienzo de una obra de hidroeléctrica se convirtió en una resistencia prolongada, marcada por la presencia de residentes, presión local y disputa por la preservación del río. La información fue divulgada por Bankwatch, red ambiental que monitorea financiamiento público internacional.
La movilización ganó fuerza porque afectaba algo muy directo para quienes viven en el valle: el agua utilizada en la rutina, el ocio, la pesca y la vida rural. Al final, cinco concesiones de hidroeléctricas terminaron expirando y no fueron renovadas.
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Cómo una excavadora en la orilla del río encendió la alerta de la comunidad
La historia comenzó con una imagen simple, pero poderosa. Robert Oroz pasaba en moto por la región en 2012 cuando vio una excavadora cerca del río Željeznica. La presencia de la máquina indicaba que una obra podría comenzar en ese tramo del valle.

La alerta fue rápida. Amigos, vecinos y residentes se organizaron para ir al lugar. La llegada de la comunidad transformó la orilla del río en un punto de resistencia antes de que la obra avanzara.
Para quienes viven cerca del río, la excavadora no era solo una máquina. Representaba el riesgo de cambio en un espacio utilizado diariamente por la población. Por eso, la reacción fue inmediata y colectiva.
A partir de ese momento, la defensa del río Željeznica dejó de ser una preocupación aislada y se convirtió en una causa comunitaria contra pequeñas hidroeléctricas planeadas en la región.
La movilización duró 325 días en el lugar y mantuvo a los residentes atentos a la obra
La presencia de los residentes no terminó el primer día. La comunidad mantuvo una vigilia de 325 días para impedir el avance de las máquinas. El grupo se turnó en el lugar, enfrentando desgaste, frío y presión durante el período.
La vigilia se convirtió en símbolo de resistencia. Personas comunes comenzaron a ocupar un espacio que podría convertirse en un sitio de construcción. El objetivo era simple: proteger el río antes de que fuera alterado.
Durante ese tiempo, la movilización mantuvo la obra bajo atención pública. La presencia constante de los residentes también mostró que la comunidad no aceptaría cambios en el río sin resistencia.
El 11 de julio de 2013, la excavadora fue retirada del área. La salida de la máquina marcó una victoria importante, pero la lucha contra las hidroeléctricas continuó por muchos años.
Por qué cinco concesiones de hidroeléctricas expiraron cerca de Fojnica
Después de la retirada de la excavadora, la resistencia entró en una fase más larga. Los residentes siguieron concesiones, licencias y decisiones relacionadas con los proyectos planeados en el valle.

Bankwatch, red ambiental que monitorea financiamiento público internacional, detalló los puntos centrales de la campaña. Las concesiones de las hidroeléctricas Luke, Bakovići, Željeznica 1, Željeznica 3 y Žica expiraron y no fueron renovadas.
Este resultado tuvo un peso concreto para la comunidad. Con las cinco concesiones expiradas, los residentes pasaron a tener más seguridad de que esas obras no avanzarían de la misma forma sobre el río.
La historia llama la atención porque nació de un hallazgo casual. Un residente vio la máquina, avisó a otras personas y la comunidad transformó ese momento en una resistencia a largo plazo.
Qué son pequeñas hidroeléctricas de desvío y por qué preocupan a quienes viven cerca de los ríos
Pequeñas hidroeléctricas de desvío son obras que utilizan la fuerza del agua para generar energía. En general, parte del agua del río es conducida hasta equipos que producen electricidad y luego regresa al curso natural.
Para quien mira de lejos, la palabra pequeña puede parecer señal de bajo impacto. Para quien vive cerca, la preocupación es diferente. Incluso una obra menor puede alterar el tramo del río utilizado por la comunidad.
En el caso del valle del Željeznica, el agua formaba parte de la vida local. El río se utilizaba para la pesca, el baño y el riego. Por eso, cualquier cambio en el flujo del agua podría afectar la rutina de muchas familias.
La disputa no se limitó a la energía. Involucró uso del agua, protección del territorio y derecho de la comunidad de defender su propio río.
Por qué comunidades rurales de los Balcanes se convirtieron en frente de resistencia contra represas
La lucha en el valle del Željeznica forma parte de un escenario mayor en los Balcanes. En varias áreas rurales, los habitantes comenzaron a movilizarse contra proyectos de hidroeléctricas en ríos importantes para la vida local.
En estas comunidades, el río no aparece solo como recurso natural. Es parte de la rutina, del alimento, del trabajo y de la memoria de las familias. Cuando llega una obra, el impacto se siente de cerca.
La resistencia también muestra la diferencia entre una obra vista en el papel y una obra vista por la población. En el papel, el proyecto puede parecer técnico. A la orilla del río, llega como máquina, cambio en el ambiente y miedo a la pérdida.
Por eso, el caso de Bosnia ganó fuerza. Muestra cómo una comunidad pequeña puede reaccionar cuando siente que un río esencial está en riesgo.
Una escena de pocos minutos se convirtió en una batalla de más de 10 años
El caso comenzó con un motociclista, una excavadora y una alerta dada en el momento justo. A partir de ahí, la comunidad se organizó, ocupó el lugar y mantuvo una resistencia que atravesó más de 10 años.
La retirada de la máquina en 2013 y la expiración de las cinco concesiones dieron a la movilización un resultado difícil de ignorar. La obra que parecía lista para avanzar encontró una comunidad dispuesta a quedarse.
Al final, la historia del río Željeznica muestra que grandes disputas ambientales no siempre comienzan con discursos o estructuras complejas. A veces, comienzan cuando alguien ve una máquina a la orilla del agua y decide avisar a los vecinos.
Si un río utilizado por una comunidad está en riesgo debido a una obra, ¿quién debe tener más voz en la decisión: los habitantes que dependen de él todos los días o quienes ven el lugar solo como proyecto? Deja tu opinión y comparte esta historia.

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