¡Nunca ha habido tantos accidentes en la exploración de petróleo en Brasil! En 2024, el país registró 731 ocurrencias, un récord histórico. Los derrames, explosiones y riesgos ambientales generan alerta. El Ibama y la ANP exigen más seguridad, mientras el gobierno presiona por nuevas licencias.
La exploración de petróleo en el mar brasileño se ha vuelto cada vez más arriesgada.
En 2024, Brasil alcanzó un récord histórico de accidentes relacionados con la exploración de petróleo en alta mar, desde el inicio de la serie histórica de registros, en 2011.
Los datos de la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) revelan que, el año pasado, se registraron 731 accidentes durante la exploración de petróleo, lo que equivale a un promedio de dos incidentes por día.
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Estas cifras preocupantes representan un aumento significativo en comparación con 2023, cuando se registraron 718 accidentes, y en comparación con 2022, con 598 ocurrencias.
La cuestión de la seguridad en las operaciones de petróleo ha sido una preocupación constante en las discusiones sobre licenciamiento y exploración en áreas sensibles, como la Foz del Amazonas, una cuenca ubicada en la región de la margen ecuatorial.
Según la Folha, el gobierno federal ha enfrentado presión política al intentar acelerar el proceso de licenciamiento, lo que ha generado críticas sobre la seguridad de las operaciones.
Los accidentes registrados en 2024 ocurrieron principalmente durante la etapa de instalación de producción, con 384 ocurrencias.
Otros 134 accidentes ocurrieron en instalaciones de sondas, mientras que las actividades de embarcaciones de apoyo y la fase de exploración de los pozos sumaron 91 incidentes cada una.
La instalación de sistemas submarinos tuvo 23 registros, y otros 8 accidentes no fueron clasificados respecto a su origen.
Estos números sugieren que la seguridad en las etapas iniciales de la operación, especialmente en las fases de instalación y sondaje, es un punto crítico que requiere atención inmediata.
Además de los accidentes confirmados, la ANP también registró 1.375 situaciones de «casi accidentes» en 2024, un aumento expresivo respecto a los 970 casos en 2022.
Estos incidentes no resultaron en daños materiales o ambientales, pero representaron situaciones de riesgo inminente que podrían haber llevado a consecuencias graves.
Bloque 59 de la Foz del Amazonas y las dificultades de licenciamiento
La cuestión del licenciamiento para el Bloque 59 de la Foz del Amazonas, que ya fue subastado, ha sido uno de los mayores desafíos.
El Ibama, responsable de la fiscalización ambiental, rechazó tres veces las medidas de seguridad presentadas por Petrobras, la operadora del bloque, para evitar accidentes y para reaccionar a posibles emergencias.
Petrobras, por su parte, ha presionado para que el proceso se agilice, y la presidenta de la empresa, Magda Chambriard, afirmó que espera concluir la construcción de un centro de rehabilitación de animales en Oiapoque (AP) como parte de los requisitos para la liberación de la licencia.
El centro, que se estima costará alrededor de R$ 150 millones, se considera una de las últimas barreras para que Petrobras inicie la perforación de pozos en el bloque.
La estructura planeada para la perforación del pozo es inédita en términos de seguridad en la industria mundial, según Chambriard.
Sin embargo, la aprobación de las medidas de seguridad sigue pendiente, dejando la operación aún en un limbo jurídico y ambiental.
¿Qué caracteriza a los accidentes en la exploración de petróleo?
La mayoría de los accidentes en la exploración de petróleo en Brasil se limita a registros técnicos, ya que las operaciones son rápidamente controladas por protocolos de seguridad.
Los derrames de petróleo, por ejemplo, muchas veces son contenidos antes de alcanzar el medio ambiente, y los principios de incendio son extinguidos sin daños significativos.
Sin embargo, en algunos casos, la situación se sale de control, como en el caso del derrame de petróleo en la Bahía de Guanabara, en enero de 2000.
En esa ocasión, un ducto de Petrobras se rompió, liberando alrededor de 1,3 millón de litros de petróleo en la bahía, afectando más de 50 km² de manglares y diversas especies marinas y costeras.
Este accidente fue uno de los mayores derrames de petróleo en la historia de Brasil, impactando severamente el medio ambiente y generando grandes daños a la fauna y flora locales.
Otro caso notorio ocurrió en 2001, cuando la plataforma P-36, la mayor plataforma semisumergible del mundo en su momento, se hundió tras explosiones en su estructura. El accidente resultó en la muerte de 11 trabajadores y generó una serie de investigaciones sobre las fallas de seguridad operacionales que llevaron a la tragedia.
Accidentes recientes y la evolución de la seguridad
En los últimos años, el número de accidentes e incidentes en Brasil ha aumentado, aunque la evolución de la tecnología y de las prácticas de seguridad ha contribuido a mitigar los riesgos.
Entre 2011 y 2012, por ejemplo, el campo de Frade, operado por Chevron, sufrió un derrame de aproximadamente 3.700 barriles de petróleo.
Ya en 2019, manchas de petróleo afectaron más de 2.000 km de la costa brasileña, con investigaciones apuntando a que el derrame vino de un buque petrolero a aproximadamente 730 km de la costa brasileña.
El incidente destacó la complejidad de monitorear y controlar los derrames de petróleo a grandes distancias en el mar.
En enero de 2022, el FPSO Cidade de Anchieta, operando en la costa de Espírito Santo, también sufrió un derrame de 158,3 metros cúbicos de petróleo, lo que generó más preocupaciones sobre la eficacia de los sistemas de contención y la seguridad de las operaciones de perforación en alta mar.
La ANP y la fiscalización de la seguridad operacional
La ANP, en una nota oficial, explicó que el aumento en el número de accidentes puede atribuirse a la intensificación de las actividades de exploración de petróleo en el país, con la entrada de diversas unidades de producción y la reanudación de la perforación de nuevos pozos.
Entre 2012 y 2019, el número de sondas marítimas activas en Brasil cayó de 204 a 44, pero desde entonces, este número ha ido creciendo, con 80 sondas en operación hasta 2023.
La producción de petróleo también ha tenido una evolución significativa, pasando de 1.890 barriles por día en 2012 a 3.320 barriles por día en 2024.
No obstante, las horas trabajadas en las plataformas de producción no siguen una línea constante.
En 2012, se registraron 36 millones de horas de trabajo en las plataformas, mientras que en 2018, este número alcanzó un pico de 56 millones de horas.
No obstante, el número de horas trabajadas cayó en los dos años siguientes, pero volvió a crecer, alcanzando 50 millones de horas trabajadas en 2023.
La fiscalización de seguridad y la evolución de las prácticas
A pesar de las cifras alarmantes de accidentes, la ANP refuerza que está en constante fiscalización de las operaciones de exploración y que, a lo largo de los años, ha exigido a los operadores del sector las mejores prácticas de seguridad.
La regulación y la fiscalización rigurosa son vistas como herramientas esenciales para mejorar la seguridad en las operaciones y prevenir accidentes más graves.
El futuro de la exploración de petróleo en Brasil
El aumento en los registros de accidentes es un reflejo de las operaciones intensificadas en el sector de petróleo, pero también señala la necesidad de más inversiones en seguridad y en tecnologías para mitigar los riesgos.
Brasil sigue siendo uno de los mayores productores de petróleo en alta mar, y con esto, las autoridades deben equilibrar el crecimiento del sector con la preservación ambiental y la seguridad de los trabajadores.
En 2025, se espera que el número de sondas y de horas trabajadas siga creciendo, así como la producción de petróleo. El desafío será garantizar que la expansión no aumente los riesgos de nuevos accidentes, preservando el medio ambiente y la vida humana.

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