El Pentágono Revela Planes para Una Bomba Aún Más Pesada y Precisa que el MOP, Capaz de Destruir Instalaciones Subterráneas Fortificadas con Impacto Quirúrgico.
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos dio un nuevo paso en la carrera por armamentos de alta precisión y destrucción masiva. La revelación reciente del uso operacional de la bomba GBU-57/B, también conocida como Massive Ordnance Penetrator (MOP), marcó un cambio significativo en la postura militar de EE. UU. ante objetivos fortificados.
Ahora, los planes apuntan a un arma aún mayor y más poderosa: el Penetrador de Nueva Generación (NGP), que promete elevar la capacidad de penetración y destrucción a un nuevo nivel.
Primer Uso en Combate del MOP
El MOP, pesando alrededor de 13,667 kilogramos, fue lanzado por primera vez en operación real el pasado fin de semana. Durante la acción, llamada Operación Midnight Hammer, bombarderos furtivos B-2 lanzaron 14 bombas contra instalaciones nucleares iraníes. Doce alcanzaron el complejo de Fordow y otras dos fueron dirigidas a Natanz.
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El arma lleva una ojiva de alrededor de 2,270 kg y fue creada para romper estructuras profundamente enterradas, como búnkeres reforzados. Se estima que puede atravesar más de 60 metros de hormigón armado.
A pesar del peso y tamaño, los ataques mostraron precisión, con imágenes post-operación confirmando que los objetivos fueron alcanzados con exactitud.
Actualmente, solo el bombardero B-2 Spirit está autorizado a transportar y lanzar el MOP. También se han realizado pruebas con el B-52, pero el futuro del arma está vinculado al bombardero B-21 Raider, todavía en desarrollo.
Nueva Generación de Ojivas en Marcha
A pesar de la eficacia demostrada, el MOP tiene limitaciones. Una de las principales es la falta de propulsión, lo que exige una aproximación directa al objetivo, aumentando el riesgo para las aeronaves.
Por ello, el Pentágono ya trabaja en un sucesor más avanzado: el Penetrador de Nueva Generación.
Según documentos divulgados en febrero de 2024, la Fuerza Aérea solicitó propuestas para una ojiva de hasta 10 toneladas, capaz de causar impactos múltiples: explosión, fragmentación y penetración profunda. El peso total y el tamaño exacto del nuevo sistema aún no han sido revelados.
Más Precisión, Más Resistencia
El nuevo proyecto no se centra solo en el peso y poder destructivo. La precisión de la nueva bomba también debe superar los estándares actuales.
La exigencia de la Fuerza Aérea es que el NGP tenga un error circular probable (CE90) de solo 2.2 metros, lo que significa acertar el objetivo con un 90% de probabilidad a menos de 2.2 metros del punto deseado.
Es un salto considerable en relación a otros sistemas, como los JDAM convencionales, que pueden tener un error de hasta 30 metros sin señal de GPS.
Además, el arma debe estar equipada con fusibles inteligentes capaces de resistir el impacto y de activar la explosión en el momento exacto, dentro de la profundidad ideal.
Espoletas con sensores para contar pisos o detectar espacios internos se consideran esenciales para alcanzar objetivos compartimentados y protegidos.
Inspiración en Estudios Anteriores
La base del proyecto NGP está en análisis realizados desde 2012, con actualizaciones en 2019. A diferencia del MOP, creado inicialmente como respuesta emergente por la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa, el nuevo armamento está planeado como un sistema completo y con potencial de uso prolongado.
Entre los objetivos está la inclusión de sistemas de propulsión, posiblemente cohetes, lo que daría mayor alcance a la bomba y reduciría la necesidad de aproximación de las aeronaves.
La idea es que el NGP pueda ser lanzado desde largas distancias, ofreciendo más seguridad y flexibilidad en las operaciones.
Familia de Armas para Ataques Profundos
El NGP puede no ser solo un arma, sino una nueva familia de sistemas con diferentes configuraciones, todos integrados a la estrategia de Ataque de Largo Alcance de EE. UU. Esta estrategia incluye otras plataformas modernas como el misil AGM-181A Long Range Stand Off (LRSO) y el bombardero B-21 Raider.
El objetivo es mantener la superioridad norteamericana contra objetivos altamente protegidos, incluidos complejos subterráneos, hasta al menos la década de 2030.
El uso reciente del GBU-57/B mostró que las armas de penetración profunda dejaron de ser solo herramientas de disuasión.
Ahora, con el desarrollo del Penetrador de Nueva Generación, EE. UU. deja claro que pretende expandir sus capacidades ofensivas con armas de precisión extrema, gran poder destructivo y adaptables a los desafíos del campo de batalla moderno.
La próxima generación de bombas no solo será más grande: será también mucho más inteligente.

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