En 1969, los astronautas de la Apollo 10 alcanzaron casi 40 mil km/h y se convirtieron en los humanos más rápidos de la historia. Ahora, más de medio siglo después, la NASA está a punto de superar esa marca con la misión Artemis.
Usain Bolt, que llegó a 44 km/h utilizando solo su cuerpo. Pero hay un logro aún más impresionante — y poco conocido — registrado en 1969. Tres hombres rompieron todas las barreras imaginables y alcanzaron una velocidad que, hasta hoy, ningún otro ser humano siquiera se ha acercado: 39.937,7 km/h. Este número no se alcanzó en una pista, sino en el espacio, durante el regreso de la misión Apollo 10 a la Tierra. Y ahora, más de 50 años después, la NASA está a punto de escribir un nuevo capítulo de esta historia, con tecnologías espaciales modernas capaces de romper el récord de velocidad ya alcanzado por un ser humano.
El día en que tres astronautas volaron más rápido que cualquier otro en la historia
El 26 de mayo de 1969, los astronautas Thomas Stafford, John Young y Eugene Cernan volvían de un vuelo orbital alrededor de la Luna. No aterrizaron, pero realizaron todas las pruebas necesarias para que la misión Apollo 11 pudiera hacer historia semanas después.
La nave en que estaban, el módulo de comando Charlie Brown, realizó una reentrada atmosférica en una trayectoria más corta de lo habitual. En lugar de 56 horas, el regreso llevó alrededor de 42 horas. Esta reducción permitió que la gravedad de la Tierra acelerara la cápsula hasta la velocidad de 39.937,7 km/h.
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Eugene Cernan describió el momento de la reentrada como “entrar en una bola de fuego blanca y violeta”. La fricción con la atmósfera fue tan intensa que generó temperaturas superiores a 2.700 °C. Pero el escudo térmico de la cápsula resistió — y los tres astronautas salieron vivos y con el récord de velocidad humana hasta hoy imbatible.
¿Por qué nadie ha roto este récord?
Desde entonces, ninguna otra misión tripulada ha alcanzado o siquiera ha intentado alcanzar tal velocidad. Esto no ha ocurrido por falta de tecnología, sino por falta de necesidad.
Durante décadas, la exploración espacial se ha centrado en la órbita baja de la Tierra. Las misiones del transbordador espacial, de la Estación Espacial Internacional (ISS) y hasta las misiones rusas Soyuz operan a velocidades de reentrada bastante más modestas, en torno a 28.000 km/h. Esto es suficiente para mantener satélites y astronautas en órbita, pero no para igualar la hazaña de la Apollo 10.
En otras palabras, el récord ha permanecido intacto porque nadie más ha regresado de la Luna.
Artemis II: El Regreso de la Humanidad a la Luna — y a Alta Velocidad
Eso está a punto de cambiar con el programa Artemis, la nueva iniciativa de la NASA que pretende llevar nuevamente al ser humano a la superficie lunar y, en el futuro, a Marte.
La misión Artemis II, prevista para principios de 2026, será la primera misión tripulada del programa y repetirá el vuelo de la Apollo 10: una órbita alrededor de la Luna antes de regresar a la Tierra.
A bordo de la nave Orion, estarán los astronautas Jeremy Hansen (Canadá), Victor Glover, Reid Wiseman y Christina Koch (EE.UU.). Harán historia en varios sentidos — incluida la posibilidad real de romper el récord de la mayor velocidad ya alcanzada por un ser humano.
Se espera que la reentrada de la Orion alcance 40.234 km/h, superando la marca de 1969 por unos 300 km/h. Puede parecer poco, pero representa un logro histórico.
Para Volar Tan Rápido, Es Necesario Soportar Lo Imposible
Romper el récord no es solo una cuestión de potencia. De hecho, la velocidad es resultado de una combinación de factores orbitales, trayectoria y física gravitacional. Pero el verdadero desafío está en sobrevivir al regreso.
En la misión no tripulada Artemis I, el escudo térmico de la Orion — a pesar de toda su tecnología — presentó fallos. Partes de la blindaje se soltaron durante la reentrada. La NASA tuvo que revisar urgentemente el sistema antes de enviar humanos a bordo.
Para la Artemis II, el perfil de reentrada será ajustado: será menos agresivo en términos de “rebote” (esa desaceleración controlada que crea un breve salto en la atmósfera), pero la velocidad récord se mantendrá. El escudo ha sido reforzado, y la nueva nave promete soportar el impacto térmico y mecánico extremo.
¿Por Qué Romper Este Récord Es Tan Simbólico?
Más que una marca numérica, este récord representa la osadía de la exploración humana. En un mundo donde las tecnologías evolucionan exponencialmente, es casi poético que uno de los logros más extremos de la humanidad haya sido registrado en 1969 — y que solo ahora estemos a punto de superarlo.
La ruptura del récord de velocidad en el espacio marca el renacimiento de la ambición espacial. Significa que volvemos a mirar lejos, a salir de la órbita terrestre, a enfrentar los riesgos de lo desconocido — como lo hicieron los astronautas de la era Apollo, con computadoras más débiles que una calculadora moderna.
¿Y En El Futuro? ¿Misiones Aún Más Rápidas?
Sí. La misión Artemis II será solo el comienzo. Futuros misiones a Marte podrán alcanzar velocidades aún mayores, dependiendo de la trayectoria y la propulsión utilizada. Tecnologías como motores nucleares térmicos, propulsión de plasma y slingshots gravitacionales (aceleración utilizando la gravedad de planetas) prometen llevar al ser humano a nuevos límites.
Estudios de la NASA y de empresas como SpaceX indican que velocidades superiores a 50.000 km/h podrían ser alcanzadas en misiones interplanetarias. Pero, por ahora, todos los ojos están puestos en los astronautas de Artemis II — y la oportunidad de redefinir lo que significa ser el humano más rápido de la historia.
El récord de velocidad alcanzado por la Apollo 10 es uno de esos logros silenciosos de la historia: pocas personas lo conocen, pero representa el ápice del coraje y la capacidad humana. Durante más de medio siglo, ha permanecido como un hito inalcanzable.
Ahora, con la nave Orion a punto de cruzar nuevamente los cielos en llamas, el mundo puede ser testigo de un nuevo récord — y, con él, el inicio de una nueva era de audacia espacial, innovación tecnológica y sueños que atraviesan la atmósfera.


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