Tuvalu creó una nueva área elevada sobre el océano en medio del avance del mar, en una obra de adaptación climática que involucra ingeniería costera, planificación territorial, migración climática y proyecciones a largo plazo para el Pacífico.
Tuvalu, uno de los países más pequeños del mundo, concluyó la creación de 8 hectáreas de tierra elevada en Fogafale, el islote más poblado de Funafuti, capital del archipiélago.
La obra integra la segunda etapa del Proyecto de Adaptación Costera de Tuvalu, programa enfocado en la reducción de los impactos de la erosión, las mareas altas y la elevación del nivel del mar sobre un territorio formado por atolones bajos en el Pacífico.
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La nueva área fue construida en una franja antes ocupada por el océano y, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, fue diseñada para permanecer por encima de las proyecciones de elevación del mar más allá de 2100.
En un país con área terrestre limitada, el terreno debe ser utilizado para viviendas, infraestructura y espacios comunitarios, conforme a la planificación local.
¿Cómo Tuvalu está creando tierra sobre el mar?
La expansión del territorio ocurrió por medio de obras de recuperación de terreno, elevación artificial y protección costera.
La segunda fase del proyecto también prevé intervenciones en cerca de 800 metros del margen sur de Funafuti, área expuesta a la acción de las olas, las mareas y eventos climáticos extremos.
La estrategia combina relleno, refuerzo de la línea costera y estructuras para reducir el avance del agua sobre áreas ocupadas.
El objetivo declarado por el proyecto es proteger comunidades, servicios públicos y tramos urbanos vulnerables a la inundación costera, problema que ya afecta la rutina de los residentes en diferentes partes del archipiélago.
Tuvalu tiene cerca de 26 kilómetros cuadrados de área terrestre, según el Plan Nacional de Adaptación del país presentado en 2025.
El mismo documento describe el archipiélago como un pequeño Estado insular de baja elevación, con territorio e infraestructura expuestos a los efectos del cambio climático y la elevación del nivel del mar.
Tuvalu y la crisis climática en el Pacífico
El caso de Tuvalu ganó visibilidad internacional porque reúne, a escala reducida, desafíos enfrentados por islas y ciudades costeras de baja altitud.
En 2019, el secretario general de la ONU, António Guterres, participó en una acción en el archipiélago en la que apareció dentro del agua para llamar la atención sobre la vulnerabilidad del país ante la elevación del océano.
Las proyecciones indican que Funafuti debe enfrentar un aumento del nivel del mar en las próximas décadas.
Un resumen técnico de la Nasa sobre la capital tuvaluana señala que, en todos los escenarios de emisiones evaluados, el nivel del mar seguirá subiendo hasta 2050, con una evolución posterior dependiente del volumen de emisiones globales.
La Nasa también informa que gran parte del área terrestre y de la infraestructura crítica de Funafuti podría quedar por debajo del nivel medio de la marea alta hasta 2050, conforme a un informe citado por el Observatorio de la Tierra de la agencia.
Este tipo de proyección ayuda a explicar por qué Tuvalu ha priorizado medidas físicas de adaptación, además de acciones diplomáticas y planificación a largo plazo.
Un reportaje de Reuters, basado en datos climáticos y en proyecciones de la Nasa, afirma que el nivel del mar en Tuvalu subió cerca de 15 centímetros en 30 años, por encima de la media global.
La agencia también informó que científicos de la Nasa proyectan que las mareas diarias pueden sumergir la mitad del atolón principal de Funafuti hasta 2050.
Proyecto de adaptación costera en Tuvalu
La primera fase del Proyecto de Adaptación Costera de Tuvalu comenzó en 2017, con financiación de US$ 36 millones del Fondo Verde para el Clima, además de cofinanciación del gobierno de Tuvalu y de Australia.
La iniciativa se concentró en reforzar la resiliencia costera de áreas habitadas y reducir riesgos asociados a la inundación por el mar.
En la etapa siguiente, el proyecto recibió US$ 17,5 millones de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.
El enfoque pasó a incluir la protección del margen sur de Funafuti y la recuperación de 8 hectáreas de tierra elevada, de acuerdo con el Pnud.
La conclusión del área en Fogafale fue anunciada en octubre de 2025 por organismos vinculados a la ONU y al Pnud.
La divulgación oficial afirma que el terreno elevado se suma a un área de 7,3 hectáreas recuperada en la fase anterior del programa.
Ingeniería costera, planificación y población
Además de las obras físicas, el proyecto incluye acciones de capacitación y planificación.
Según la ONU en el Pacífico, la iniciativa prevé apoyo a la formación de estudiantes tuvaluanos en áreas relacionadas con el clima y la gestión costera, capacitación de mujeres y jóvenes en gestión de riesgos y sistemas de información para orientar decisiones futuras.
Esta parte del programa busca ampliar la capacidad local para hacer frente a los riesgos climáticos.
La participación comunitaria también es citada por las Naciones Unidas como un componente del proyecto, con la incorporación de conocimiento local y una gobernanza orientada a las necesidades de la población afectada.
En Tuvalu, las medidas de adaptación son tratadas por el gobierno como parte de una estrategia más amplia de permanencia en el territorio.
El Plan Nacional de Adaptación de 2025 describe la respuesta climática del país como un proceso de gobierno y sociedad, con acciones orientadas a la resiliencia, el desarrollo y la reducción de vulnerabilidades.

Migración climática y acuerdo con Australia
Incluso con obras de adaptación, Tuvalu ya negocia alternativas de movilidad para parte de su población.
Según el acuerdo conocido como Falepili Union, firmado con Australia, los ciudadanos tuvaluanos pueden optar a una ruta anual de migración climática, con un límite de 280 visas por año.
En 2025, más de un tercio de los aproximadamente 11 mil habitantes del país se había inscrito para intentar acceder al programa, según Reuters.
La medida permite que los seleccionados vivan, trabajen y estudien en Australia, pero no pone fin a los esfuerzos de adaptación dentro de Tuvalu.
Ambos frentes ocurren en paralelo.
Mientras la vía migratoria ofrece una opción legal para parte de los ciudadanos, las obras costeras intentan mantener áreas del país habitables y funcionales ante el aumento del nivel del mar.
Esta combinación aparece en documentos y comunicados oficiales como una respuesta a la presión ambiental, territorial y social que enfrenta el archipiélago.

Países costeros siguen la experiencia de Tuvalu
La experiencia de Tuvalu ha sido presentada por la ONU como un ejemplo de cooperación internacional en adaptación climática.
El proyecto involucra al gobierno tuvaluano, el Pnud, países financiadores y socios técnicos, en un intento de combinar ciencia, ingeniería costera y planificación comunitaria.
Durante la 80ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro Feleti Penitala Teo fue citado por la ONU con la frase: “Si salvamos Tuvalu, salvamos el mundo”.
La declaración fue utilizada en el contexto de las discusiones sobre el impacto del aumento del nivel del mar en pequeños Estados insulares y en otras regiones costeras.
La nueva tierra de Fogafale no elimina los riesgos climáticos señalados por estudios y organismos internacionales.
Representa una medida de adaptación localizada, que depende de mantenimiento, planificación del uso del suelo y continuidad de políticas públicas.
También permanece condicionada a factores externos, como la velocidad del aumento del nivel del mar y el volumen futuro de emisiones globales.
Para Tuvalu, la construcción de terreno elevado es una respuesta concreta a un problema que ya afecta el territorio.
Para otros países costeros, el caso funciona como un ejemplo de cómo la adaptación climática puede exigir cambios físicos en el espacio urbano, además de acuerdos internacionales y nuevas formas de planificación.

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