El auditorio esférico de Los Ángeles combina concreto, cubierta de vidrio de 350 toneladas, cimientos profundos y aislamiento sísmico capaz de controlar el movimiento de la estructura, reduciendo la transferencia de las fuerzas del suelo durante terremotos sin dejar el edificio totalmente rígido.
Una esfera de aproximadamente 38 metros de altura, construida para recibir cerca de mil espectadores, parece descansar sobre solamente cuatro puntos. La estructura forma parte del Academy Museum of Motion Pictures, en Los Ángeles, Estados Unidos, y alberga el Teatro David Geffen.
El soporte depende de cuatro megacolumnas de concreto armado y ocho aisladores sísmicos. Estos componentes permiten que el auditorio se mueva de manera controlada durante un terremoto, reduciendo el paso directo de las fuerzas del suelo hacia la estructura.
La información fue publicada por la American Society of Civil Engineers, entidad profesional de ingeniería civil de Estados Unidos. El museo abrió sus puertas al público en septiembre de 2021, con la esfera ya integrada al edificio histórico vecino.
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La esfera de 38 metros concentra su peso sobre cuatro puntos
El tamaño del auditorio hace que la solución estructural sea aún más impresionante. Además de recibir cerca de mil personas, la construcción combina paredes curvas de concreto con una cubierta de vidrio de aproximadamente 350 toneladas.

Todo ese peso llega a solamente cuatro megacolumnas de concreto armado. Son mucho más grandes y resistentes que las columnas usadas en construcciones comunes, pues necesitan conducir las cargas de la esfera hasta los cimientos.
La estructura no depende solo de los cuatro apoyos visibles. Debajo de ellos existen grandes bloques de concreto conectados a decenas de pilotes, que entran profundamente en el terreno y distribuyen el peso por un área mayor.
En la práctica, el auditorio parece apoyado en pocos puntos, pero su base sigue siendo extensa. Las megacolumnas, los bloques y las estacas forman un camino resistente entre la esfera y el suelo.
Dejar que el edificio se mueva puede ser más seguro
Una construcción totalmente rígida tiende a acompañar con mayor intensidad los movimientos rápidos del terreno. Durante un terremoto, esa fuerza puede alcanzar columnas, vigas, losas, paredes y conexiones.
El aislamiento sísmico cambia esta relación. En lugar de fijar la esfera directamente al suelo, el sistema crea una separación controlada entre las fundaciones y el auditorio.

Los aisladores permiten que la parte superior se desplace dentro de los límites considerados en el proyecto. Con esto, una parte menor del movimiento llega directamente a la estructura principal.
Esta técnica no deja el edificio inmune a terremotos y no garantiza ausencia total de daños. Su función es reducir y controlar la transferencia de las fuerzas, ofreciendo a la construcción una forma planificada de responder al movimiento del terreno.
Ocho aisladores trabajan sobre cuatro megacolumnas
El auditorio utiliza ocho aisladores sísmicos, distribuidos en pares. Cada una de las cuatro megacolumnas recibe dos componentes entre el apoyo de concreto y la estructura esférica.
Estos aisladores sostienen el peso del edificio durante el uso normal. Cuando el suelo se mueve, también permiten un desplazamiento controlado entre las fundaciones y la esfera.
La American Society of Civil Engineers, entidad profesional de ingeniería civil de los Estados Unidos, detalló la distribución de los aisladores y la conexión entre los principales elementos de la construcción.
La solución concentra una función decisiva en solamente ocho componentes, pero no trabajan solos. El sistema también depende de la resistencia de las megacolumnas, de los grandes bloques de concreto y de las estacas instaladas debajo del terreno.
Cobertura de vidrio adiciona aproximadamente 350 toneladas
La parte superior del auditorio posee una gran cobertura de vidrio, responsable de la apariencia esférica del conjunto. Su peso aproximado llega a 350 toneladas, carga que también necesita pasar por las megacolumnas y llegar a las fundaciones.

Esta cobertura no es solo un acabado colocado sobre la construcción. Integra un conjunto en el cual concreto, acero, vidrio, apoyos y cimientos necesitan funcionar juntos.
El formato curvo también exige control preciso de las cargas. El peso no puede permanecer concentrado en puntos inadecuados, pues necesita seguir un camino calculado hasta los cuatro apoyos principales.
Por eso, la aparente ligereza de la esfera esconde una estructura de gran porte. La cobertura transparente ofrece una imagen delicada, mientras que la base utiliza concreto armado, cimientos profundos e aisladores sísmicos.
Tres pasarelas conectan construcciones que se mueven de formas diferentes
La esfera no está aislada del resto del museo. Tres pasarelas conectan el auditorio al edificio histórico vecino y permiten la circulación entre las dos construcciones.
El desafío aparece durante un terremoto. La esfera puede desplazarse sobre los aisladores, mientras que el edificio histórico presenta otro comportamiento. Esto significa que las dos construcciones pueden moverse en direcciones o intensidades diferentes.
Si las pasarelas fueran completamente rígidas, podrían recibir fuerzas elevadas y transferir movimientos de una estructura a la otra. Las conexiones fueron preparadas para acomodar esta diferencia.
Las pasarelas permanecen firmes durante el uso común, pero pueden girar o deslizar cuando la esfera se desplaza. Así, continúan conectando los edificios sin impedir el movimiento previsto para el auditorio.
Cimientos profundos sostienen el sistema bajo el suelo
Las cuatro megacolumnas están apoyadas sobre grandes bloques de concreto. Estos bloques reciben las cargas concentradas en los apoyos y las distribuyen a docenas de pilotes.

Los pilotes llevan el peso a capas más profundas del terreno. Esto impide que toda la carga de la esfera, de la cobertura y del auditorio quede concentrada solo en la superficie.
La cimentación también ofrece la base resistente necesaria para que los aisladores funcionen. Mientras los pilotes y los bloques permanecen firmes, los componentes instalados arriba controlan el movimiento de la esfera.
El resultado es una combinación de funciones. La fundación recibe el peso, las megacolumnas conducen las cargas y los aisladores reducen el paso directo de las fuerzas provocadas por el terremoto.
La solución trae una lección importante para la ingeniería
El proyecto fue desarrollado para Los Ángeles, región donde los terremotos influyen directamente en las decisiones de ingeniería. Esto no significa que el mismo sistema pueda ser copiado en cualquier obra sin estudios específicos.
Cada construcción necesita considerar el suelo, el peso, el formato, el uso del edificio y los movimientos previstos en el lugar. En Brasil, la elección de aisladores también dependería de análisis propios para cada proyecto.
Aun así, la esfera deja una lección clara: resistir no significa impedir todo movimiento. En determinadas situaciones, permitir un desplazamiento calculado puede reducir las fuerzas recibidas por la construcción.
El auditorio reúne 38 metros de altura, capacidad para cerca de mil personas, cuatro megacolumnas, ocho aisladores y tres pasarelas móviles. La ingeniería transforma estos elementos en un único sistema, preparado para sostener el peso y controlar los efectos de los terremotos.
La esfera no está simplemente equilibrada sobre cuatro columnas. Se apoya en fundaciones profundas y utiliza componentes capaces de separar parte del movimiento del suelo de la estructura principal.
Si permitir que un edificio se mueva puede reducir la fuerza de un terremoto, ¿consideras esta solución más segura que intentar mantener una construcción totalmente rígida? Comparte tu opinión en los comentarios.
