¿Por qué es tan difícil encontrar productos 100% made in USA? La globalización y la externalización han hecho casi imposible fabricar bienes totalmente norteamericanos.
Comprar productos 100% made in USA es un desafío incluso para los consumidores más determinados. La historia de Diana, contada por el Wall Street Journal y traducida por Invest News, muestra bien esta dificultad: ella pasó diez años buscando solo artículos fabricados en Estados Unidos y, al buscar un refrigerador, descubrió que hasta los modelos aparentemente “nacionales” venían de México.
El caso no es aislado. Incluso con el resurgimiento del nacionalismo comercial en EE. UU. durante el gobierno de Trump, encontrar bienes realmente fabricados en el país sigue siendo una excepción. Sábanas, medias y sofás siguen apareciendo con relativa facilidad, pero electrodomésticos, teléfonos celulares y electrónicos dependen de importaciones.
Cadenas globales dificultan la producción nacional
Las cadenas de suministros globales, consolidadas a lo largo de décadas, transformaron la industria norteamericana. La búsqueda de costos menores llevó a las empresas a externalizar etapas de producción a otros países, creando un sistema interdependiente y difícil de revertir.
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Según el Wall Street Journal, fabricar cualquier bien totalmente en EE. UU. es casi inviable. En 2024, la mitad de los coches vendidos en el país fueron ensamblados en el extranjero. En el caso de los teléfonos inteligentes, prácticamente ningún modelo disponible en el mercado estadounidense es producido localmente.
El peso de la globalización
La globalización, impulsada por los propios Estados Unidos, esparció la lógica de que el mundo es una gran fábrica interconectada. Hoy, muchos productos son ensamblados a partir de componentes que provienen de decenas de países diferentes.
Este modelo permitió precios más competitivos, pero también redujo la autosuficiencia. Revertir este proceso implicaría altos costos para empresas y consumidores. Especialistas escuchados por el Wall Street Journal destacan que, incluso con incentivos fiscales y tarifas más altas, fabricar internamente sería más caro y llevaría años alcanzar escala.
Límites de la disposición del consumidor
Una encuesta con mil estadounidenses mostró que la mitad de los entrevistados compra productos con sello “Made in USA” con cierta frecuencia. Sin embargo, solo alrededor del 10% estaría dispuesto a pagar más de un 15% por encima del valor de mercado para garantizar esta procedencia.
Esta resistencia al precio más alto crea un impasse: sin demanda consistente, las empresas no tienen incentivo para mantener toda la cadena productiva dentro del país, lo que perpetúa la dependencia de insumos y ensamblaje extranjeros.
Expectativa con nuevas tarifas
Con el regreso de Donald Trump a la escena política y su promesa de aumentar las tarifas de importación, la expectativa es que la búsqueda de productos 100% made in USA se intensifique. Sin embargo, economistas y empresarios advierten que las medidas pueden, paradójicamente, hacer que estos productos sean aún más raros, ya que muchos componentes esenciales no se producen en el país.
La frustración de consumidores como Diana muestra que, mientras la producción global siga fragmentada, la etiqueta “100% made in USA” permanecerá más como un símbolo de deseo que como una realidad.
¿Y tú? ¿Crees que Estados Unidos aún puede volver a producir el 100% de sus bienes más importantes? ¿O piensas que la globalización ha hecho esto imposible? Deja tu opinión y comparte tu visión sobre el futuro de la industria americana.

Trump é **** com tarifaço, vamos evitar comprar MAD produtos EUA
Palnoku do trump. Neste mês, completo 6 meses sem consumir em restaurantes americanos como bk, kfc, McDonald’s, popeyes…