Estudio de la UFRJ revela que el mar puede avanzar hasta 100 metros sobre playas icónicas de Río de Janeiro, amenazando turismo y manglares
Las playas cariocas, entre ellas Copacabana, Ipanema y Leblon, están entre los destinos más visitados de Brasil y reciben turistas todo el año. Estas franjas de arena mueven el turismo, la economía local y ayudan a construir la imagen internacional de Río de Janeiro.
Un estudio reciente de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) encendió la alerta: buena parte de estas orlas puede dejar de existir hasta el fin del siglo.
La proyección indica un escenario preocupante para las famosas postales de la ciudad.
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Avance del mar amenaza a la orla carioca
La investigación señala que el nivel del mar en la Bahía de Guanabara puede aumentar, en promedio, 78 centímetros hasta 2100. Ese crecimiento sería suficiente para reducir drásticamente la franja de arena de las playas.
En Copacabana, la pérdida puede llegar a 100 metros. Ya Ipanema y Leblon corren el riesgo de reducirse aproximadamente 80 metros cada una.
Estos números coinciden con proyecciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que prevé un aumento global entre 28 y 98 centímetros.
Impactos más allá del turismo
El problema no se limita al ocio y al turismo. Las áreas de manglares también enfrentan riesgos. El Área de Preservación Ambiental de Guapimirim, creada para proteger los últimos manglares de la Bahía de Guanabara, puede estar parcialmente sumergida.
Según los especialistas, la situación puede ser aún más grave de lo que los cálculos sugieren porque el calentamiento de los océanos ya ha avanzado a un ritmo más acelerado que la media histórica.
Problema global y respuesta local
El fenómeno no ocurre solo en Brasil. Regiones como Miami, Barcelona y la Costa Dorada, en Australia, ya sufren con la reducción de sus playas, en algunos casos perdiendo hasta 4,5 metros de arena por año.
El gobierno de Río afirma monitorear los efectos climáticos y busca estrategias de adaptación. Aun así, el estudio de la UFRJ deja claro: sin acciones urgentes, las playas que hoy simbolizan a Río pueden no existir para las futuras generaciones.
Con información de TNH1.

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