Gobernador envía proyectos a la Asamblea Legislativa y propone un modelo similar al de Eletrobras y Copel. La oposición critica los planes de privatización de Cemig.
El gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, dio otro paso en su promesa de privatizar Cemig y Copasa. Se enviaron dos nuevos proyectos de ley a la Asamblea Legislativa, proponiendo la dilución del control accionario de las empresas estatales a través de ofertas de acciones, inspirándose en el modelo adoptado en la privatización de Eletrobras y Copel, en Paraná.
La propuesta marca un cambio de estrategia: Zema desistió de alterar la Constitución mineira, que exige referendos populares para privatizaciones. El cambio constitucional requeriría un apoyo más amplio de los diputados, lo que el gobierno no logró consolidar.
Promesa antigua, oposición fortalecida
Desde el inicio de su primer mandato, Romeu Zema defiende la privatización de estatales como Cemig, pero enfrenta resistencias considerables. Reelegido en 2022, el gobernador encuentra ahora barreras adicionales en el gobierno federal. El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, y el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, ambos del PSD y con bases en Minas Gerais, ya se han posicionado en contra de los planes.
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Pacheco propuso una alternativa: la federalización de Cemig y Copasa, como parte de una solución para la crisis fiscal de Minas Gerais, cuya deuda supera los R$ 165 mil millones. El gobierno estatal, por su parte, considera que sus participaciones en las empresas tienen un valor de mercado superior a R$ 15 mil millones.
Oposición ataca: “Grave retroceso” en Cemig
La oposición, que reúne alrededor de 20 de los 77 diputados estatales, clasifica el intento de privatización como un “grave retroceso”. Para el grupo, hay riesgos de empeoramiento del servicio, citando el caso de la empresa italiana Enel en São Paulo, señalada como responsable de apagones frecuentes y precarización de la atención tras la privatización.
Otro punto de crítica involucra a Gasmig, distribuidora de gas natural en Minas Gerais. Si los planes avanzan, Gasmig podría ser incluida en el proceso, como ocurrió en Paraná, donde Compagas fue adquirida por el grupo Cosan.
¿Qué está en juego?
El enfrentamiento sobre Cemig va más allá del modelo de gestión. Involucra cuestiones políticas, como la relación entre el gobierno estatal y el gobierno de Lula, y la disputa entre diferentes visiones para resolver la crisis fiscal mineira. Mientras Zema apuesta en la privatización, la oposición defiende un camino alternativo, con federalización y fortalecimiento del control público.
El futuro de Cemig sigue siendo incierto, pero una cosa es clara: la batalla promete nuevos capítulos intensos en la Asamblea Legislativa y en el escenario político nacional.
