Investigadores de China desarrollaron una retina artificial que devolvió parcialmente la visión a ratas ciegas al estimular directamente el nervio óptico con nanofios de telurio, abriendo camino para un nuevo tratamiento contra la cegueira retiniana.
El experimento fue conducido por un equipo multidisciplinario de las universidades de Fudan, Posta y Telecomunicaciones de Pekín, Instituto de Física Técnica de Shanghái y del laboratorio Shaoxin. La innovación está en la creación de una malla de nanofios flexibles de telurio, instalada sobre la retina dañada.
Esta estructura actúa como un fototransductor autónomo, capaz de convertir luz en electricidad sin la necesidad de baterías externas. La corriente generada activa directamente el nervio óptico, permitiendo que señales visuales lleguen al cerebro, promoviendo percepción parcial de imágenes.
Progreso registrado en pruebas con roedores
Durante las pruebas, los científicos implantaron la retina artificial en roedores con ceguera inducida y monitorizaron sus reacciones. Los resultados mostraron que los animales volvieron a reaccionar a la luz, exhibiendo reflejos pupilares y hasta reconocimiento de patrones visuales.
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Las señales neuronales captadas por electrodos indicaron una reactivación de la actividad en el córtex visual, algo ausente en los grupos de control. La respuesta de los animales a la luz LED fue uno de los indicadores más consistentes de la eficacia del implante.
La investigación también destacó que estos comportamientos no fueron observados en ratas sin la prótesis, reforzando la viabilidad del método como alternativa real a los dispositivos retinianos tradicionales.
Visión nocturna y más allá de la percepción humana
Otro aspecto prometedor de la tecnología es su capacidad de captar luz en el espectro del infrarrojo cercano, algo que no está al alcance de la visión humana. Esto levanta la posibilidad de uso futuro para ampliar la visión en ambientes con poca luz.
Dicha funcionalidad puede ser aplicada no solo en la medicina, sino también en contextos de seguridad, movilidad nocturna y hasta operaciones militares, ofreciendo ventajas más allá de la simple restauración de la visión.
La idea de una retina artificial que mejora las capacidades visuales naturales puede, en el futuro, alterar el propio concepto de normalidad de la visión, yendo más allá de la rehabilitación sensorial.
Avance estratégico en el uso de materiales semiconductores
La elección del telurio como elemento clave es uno de los destacados técnicos del proyecto. Este semiconductor posee propiedades fotovoltaicas únicas y es biocompatible, lo que lo hace ideal para aplicaciones médicas intracorporales.
El hecho de que el dispositivo funcione sin fuentes externas de energía representa una ruptura con los modelos de prótesis tradicionales, generalmente dependientes de alimentación eléctrica y estructuras rígidas, menos compatibles con los tejidos oculares.
Conforme a un reportaje publicado por el portal HDblog, los investigadores refuerzan que, aunque las pruebas están en fase inicial y restringidas a modelos animales, el potencial de la tecnología es innegable y ya llama la atención de la comunidad científica internacional.
