Misión científica del Redwing acompaña a un robot submarino autónomo en una ruta global de cinco años, con sensores destinados a medir el océano y enviar datos para estudios sobre clima, corrientes marinas y vida marina.
El robot submarino autónomo Redwing fue desarrollado para una misión científica de aproximadamente cinco años que pretende realizar la primera vuelta al mundo hecha por un vehículo subacuático sin tripulación.
El proyecto, liderado por Teledyne Marine en asociación con la Universidad Rutgers, de Estados Unidos, tiene como objetivo recolectar datos sobre temperatura, salinidad, profundidad y circulación oceánica para investigaciones en oceanografía y pronósticos relacionados con el clima y el tiempo.
El lanzamiento del equipo está previsto para ocurrir en el Atlántico, frente a Martha’s Vineyard, en Massachusetts, a partir de una operación vinculada a la región de Woods Hole, uno de los polos tradicionales de investigación oceánica en Estados Unidos.
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La ruta planificada incluye tramos por los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, con paso por áreas influenciadas por grandes corrientes marinas.
A diferencia de los submarinos convencionales, el Redwing no depende de tripulación ni de propulsión por hélice para avanzar.
El vehículo funciona como un planeador subacuático: altera su flotabilidad, se hunde y vuelve a la superficie en movimientos repetidos, siguiendo una trayectoria en zigzag que permite el desplazamiento con menor consumo de energía.
Según los responsables del proyecto, este modelo de navegación fue elegido para permitir misiones prolongadas en mar abierto.
A lo largo del trayecto, el robot debe sumergirse a diferentes profundidades y registrar información que ayude a los investigadores a observar variaciones físicas del agua en varias regiones del planeta.

Cómo se desplaza el Redwing en el océano
El Redwing integra la nueva generación del Slocum Sentinel Glider, vehículo desarrollado por Teledyne Marine para operaciones autónomas de larga duración.
Su estructura fue diseñada para soportar travesías extensas y transmitir datos científicos sin la presencia de investigadores a bordo.
El funcionamiento del planeador se basa en el cambio de densidad del propio equipo.
Cuando se vuelve más pesado en relación con el agua circundante, se hunde; cuando recupera flotabilidad, sube hacia la superficie.
Las alas transforman ese movimiento vertical en avance horizontal.
En cada ciclo de descenso y ascenso, el equipo registra datos de la columna de agua.
Este método permite seguir variaciones entre capas superficiales y regiones más profundas, información utilizada por científicos para estudiar la circulación oceánica y la distribución de calor en los mares.
Los sensores principales miden temperatura, salinidad y profundidad.
Estos parámetros se encuentran entre las variables básicas de la oceanografía física y ayudan a identificar masas de agua, corrientes y cambios en regiones monitoreadas a lo largo del tiempo.

Datos del océano para el clima, el tiempo y la vida marina
La misión del Redwing busca ampliar la observación directa de los océanos, que cubren la mayor parte de la superficie terrestre e influyen en los procesos atmosféricos.
Según los investigadores involucrados, los datos recolectados en mar abierto pueden contribuir a modelos utilizados en el estudio de huracanes, olas de calor marinas y variaciones en los ecosistemas.
Oscar Schofield, uno de los líderes científicos de la iniciativa en Rutgers, afirmó que “vivimos en un planeta oceánico” y que el tiempo y el clima están regulados por el océano.
La declaración fue utilizada por el equipo para explicar la importancia de monitorear áreas que aún tienen baja cobertura de mediciones continuas.
Además de los sensores físicos, el Redwing debe llevar un equipo capaz de detectar animales marinos marcados con transmisores.
La función permite registrar el paso de especies identificadas previamente por investigadores, lo que puede ayudar en estudios sobre el desplazamiento de peces y otros animales en mar abierto.
Cuando llega a la superficie, el planeador intenta enviar información por satélite a los equipos en tierra.
La comunicación está prevista para ocurrir en intervalos regulares, entre ocho y doce horas.
Si la conexión no se establece, el vehículo sigue la ruta programada hasta un nuevo intento de transmisión.
Ruta global del robot submarino Redwing
El primer tramo de la misión prevé el uso de la Corriente del Golfo, en el Atlántico Norte, para llevar el Redwing desde la región al sur de Nantucket hacia Europa.
Luego, la ruta debe seguir hacia Gran Canaria, en el archipiélago de las Islas Canarias, antes de avanzar rumbo a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.
En la siguiente etapa, el planeador debe cruzar el Océano Índico en dirección a Australia Occidental y, posteriormente, seguir hacia Nueva Zelanda.
El trayecto planificado también incluye la navegación por la Corriente Circumpolar Antártica, una de las principales corrientes oceánicas del planeta, en dirección a las Islas Malvinas.
A partir de ese punto, la misión puede incluir el paso por Brasil y el Caribe antes del retorno a la región de origen, en los Estados Unidos.
El equipo del proyecto informa que se pueden realizar ajustes de acuerdo con las corrientes, las condiciones ambientales, el rendimiento del equipo y los riesgos de navegación.
Durante una travesía de este tipo, el Redwing también puede encontrar obstáculos comunes en operaciones autónomas en el mar, como redes de pesca, tráfico marítimo, incrustaciones en el casco y períodos sin comunicación por satélite.
Estos factores forman parte de los desafíos técnicos de mantener un vehículo no tripulado en operación durante años.
El nombre Redwing rinde homenaje al creador del planeador Slocum
El nombre Redwing es un acrónimo en inglés para Research and Education Doug Webb Inter-National Glider.
La elección combina una referencia a los colores de la Universidad Rutgers con un homenaje a Doug Webb, científico y emprendedor vinculado al desarrollo del planeador Slocum.
Webb fundó Webb Research, empresa que más tarde se convirtió en parte de Teledyne Marine, en Falmouth, Massachusetts.
Se le asocia con la creación de los primeros modelos de planeadores Slocum, utilizados en investigaciones oceánicas por instituciones científicas en diferentes países.
La misión también incluye la participación de estudiantes.

Más de 50 estudiantes de grado acompañan el proyecto en una disciplina de investigación impartida por Scott Glenn y Oscar Schofield, de Rutgers.
El trabajo implica el monitoreo del trayecto, el apoyo a herramientas de navegación y la producción de contenido educativo sobre la operación.
La iniciativa educativa también prevé el contacto con escuelas de diferentes regiones vinculadas a la ruta del Redwing.
La propuesta descrita por el equipo es promover encuentros virtuales, el intercambio de relatos culturales e la interacción entre estudiantes, investigadores y colaboradores internacionales.
Scarlet Knight abrió el camino para una nueva misión oceánica
Rutgers ya participó en una travesía oceánica con un vehículo subacuático autónomo.
En 2009, investigadores y estudiantes liderados por Scott Glenn y Oscar Schofield enviaron el Scarlet Knight a través del Atlántico.
El robot recorrió más de 7.300 kilómetros en 221 días y llegó a Bayona, en España.
En aquel proyecto, alumnos de la universidad acompañaron la navegación remotamente mientras el equipo recolectaba datos del océano.
La travesía fue presentada por la institución como la primera realizada por un robot submarino autónomo en el Atlántico.
El Redwing amplía la escala de este tipo de operación.
En lugar de cruzar un océano, la misión fue planificada para pasar por varias cuencas oceánicas y probar la capacidad de permanencia de un planeador autónomo en una ruta global.
Scott Glenn, profesor del Departamento de Ciencias Marinas y Costeras de Rutgers, afirmó que el proyecto implica la recopilación de datos en los océanos del mundo y la participación de estudiantes, educadores y colaboradores internacionales a lo largo del proceso.
La declaración refuerza el carácter científico y educativo presentado por el equipo.
Monitoreo de los océanos sin barco tripulado
Para Teledyne Marine, el proyecto sirve como demostración de una tecnología orientada al monitoreo continuo de los océanos.
Brian Maguire, director de operaciones de la empresa, dijo que la misión puede allanar el camino para una flota global de planeadores autónomos capaz de recopilar datos en diferentes regiones marítimas.
Shea Quinn, gerente de la línea de planeadores de Teledyne y líder de la misión Sentinel, afirmó que el vehículo fue ampliado para tener más capacidad operativa.
Según él, el planeador fue diseñado para permanecer en el mar durante uno o dos años en cada etapa, dependiendo de las condiciones y las necesidades de la misión.
La observación realizada por planeadores subacuáticos no sustituye a los satélites, boyas o buques de investigación, pero puede complementar estas plataformas.
Los satélites registran la superficie del océano; las boyas monitorean puntos específicos; los barcos permiten mediciones detalladas en campañas presenciales.
Mientras que vehículos como el Redwing recorren rutas extensas en profundidades variadas, lo que ayuda a llenar las lagunas de medición.
Al combinar sensores, navegación autónoma y transmisión por satélite, el Redwing representa un intento de monitorear el océano durante largos períodos sin depender de la presencia constante de embarcaciones.
Para los investigadores, la principal cuestión científica será observar qué datos una misión de esta envergadura logrará recopilar a lo largo de la travesía.

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