Escondido entre montañas del norte del Cáucaso, un gigantesco anillo metálico transforma el movimiento de la Tierra en herramienta de observación espacial.
Formada por cientos de paneles ajustables, rieles y receptores móviles, la instalación investiga señales invisibles emitidas por el Sol, por estrellas y por galaxias distantes.
En el norte del Cáucaso, una secuencia de placas metálicas forma un círculo de 576 metros de diámetro en un área rodeada por montañas, donde funciona el RATAN-600, radiotelescopio ruso creado para captar ondas provenientes del Sol, de estrellas y de galaxias distantes.
Perteneciente al Observatorio Astrofísico Especial de la Academia Rusa de Ciencias, el instrumento reúne 895 elementos metálicos móviles, cada uno con 11,4 metros de altura y 2 metros de ancho, organizados lado a lado para formar una antena de perfil variable.
RATAN-600 forma un anillo metálico de 576 metros
La dimensión nominal de 600 metros presente en el nombre RATAN-600 representa la escala del proyecto, mientras que el círculo físico formado por los reflectores mide 576 metros de diámetro y rodea un área central ocupada por rieles, cabinas receptoras y reflectores secundarios.
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En lugar de llenar toda esa superficie con una antena parabólica continua, los ingenieros distribuyeron los paneles a lo largo de la circunferencia, creando una instalación que, vista desde arriba, recuerda una gigantesca banda metálica rodeando un espacio aparentemente vacío.
Aunque el área central parece desocupada en las imágenes aéreas, su interior alberga los componentes responsables de recibir y dirigir las ondas concentradas por los diferentes sectores, permitiendo que el conjunto funcione como un único y complejo instrumento de radioastronomía.
Cómo los paneles móviles captan ondas del espacio
Cuando ondas de radio provenientes del espacio alcanzan una parte previamente ajustada de la estructura, los paneles de ese sector se inclinan para formar una superficie reflectora calculada, capaz de dirigir la radiación hacia un espejo secundario y luego hacia los equipos científicos.
Instaladas sobre rieles distribuidos en el área interna, las cabinas receptoras pueden ser reposicionadas conforme el sector utilizado, permitiendo alterar la geometría de las observaciones sin que toda la instalación necesite girar como sucede en una antena parabólica convencional.
Dividido en cuatro sectores principales, orientados hacia norte, sur, este y oeste, el anillo puede operar con diferentes regiones asociadas a receptores específicos, de acuerdo con las configuraciones descritas por el Observatorio Astrofísico Especial de la Academia Rusa de Ciencias.
En el sector sur, el RATAN-600 también puede trabajar en conjunto con un reflector plano de grandes dimensiones, sistema en el cual las ondas son desviadas por el reflector lineal, alcanzan los paneles circulares y siguen hacia los instrumentos responsables de la medición.
Esta combinación amplía las posibilidades de direccionamiento y seguimiento de las fuentes celestes, pues permite ajustar la trayectoria de las ondas recibidas antes de que alcancen los equipos encargados de transformar la radiación captada en información científica medible.
Rotación de la Tierra participa de las observaciones
Gran parte de las observaciones ocurre mientras el movimiento aparente del cielo conduce el objeto investigado a través del campo de recepción del telescopio, proceso provocado por la rotación de la Tierra y aprovechado por la instalación para examinar diferentes fuentes de ondas de radio.
A diferencia de los telescopios ópticos, el RATAN-600 no produce fotografías convencionales del universo, pues sus receptores registran radiación electromagnética en frecuencias de radio invisibles a los ojos humanos, posteriormente convertida en datos analizados por los investigadores.
A partir de estas mediciones, se torna posible estudiar características que no aparecen en imágenes hechas con luz visible, incluyendo actividad magnética, partículas energéticas, variaciones de intensidad y fenómenos asociados a estrellas, núcleos activos de galaxias y objetos extremadamente compactos.
Señales del Sol y de galaxias distantes
Entre los objetivos regularmente acompañados está el Sol, cuya emisión es observada en diferentes frecuencias para producir datos sobre regiones activas y alteraciones en la radiación solar, complementando mediciones realizadas por instrumentos ópticos y por observatorios instalados en el espacio.
Además de las fuentes solares, la estructura es empleada en el estudio de objetos galácticos y extragalácticos, utilizando receptores que trabajan en bandas de 1,25, 2,25, 4,7, 8,2, 11,2, 14,4 y 22,3 gigahercios, según informa el sitio oficial del RATAN-600.
Al comparar mediciones simultáneas o casi simultáneas de estas frecuencias, los científicos logran seguir cómo la intensidad de determinada fuente varía a lo largo del espectro, obteniendo información que no sería revelada por una observación limitada a solo una banda.
Entre los objetos investigados aparecen los blazares, núcleos extremadamente energéticos de galaxias distantes cuya emisión puede cambiar con el tiempo, llevando al observatorio a mantener programas específicos de monitoreo y a acumular mediciones realizadas durante períodos prolongados.
Radiotelescopio pertenece a una categoría propia
Aunque el formato circular ofrece una resolución asociada a una estructura de grandes dimensiones, el equipo no funciona como una antena totalmente llena con 576 metros de ancho, pues solo sectores debidamente ajustados participan de cada observación.
Por esa razón, comparaciones basadas solo en el diámetro pueden ser imprecisas, ya que radiotelescopios con grandes platos continuos poseen áreas colectoras diferentes, mientras redes formadas por varias antenas utilizan interferometría para funcionar como instrumentos mucho mayores.
Marcado por un reflector circular segmentado y ajustable, el RATAN-600 pertenece a una categoría propia de radiotelescopios y presenta, según los parámetros divulgados por el observatorio, una superficie geométrica de 22 mil metros cuadrados.
Ese número representa la suma asociada a la estructura reflectora, pero el área efectivamente utilizada varía conforme a la configuración elegida para cada programa científico, ya que diferentes paneles, sectores y receptores pueden ser combinados durante las observaciones.
Estructura exige precisión en cada panel
Mantener una instalación de esta escala exige control constante, porque cada elemento necesita conservar posición y geometría adecuadas para reflejar ondas extremadamente débiles hacia los receptores, mientras pequeños desvíos físicos pueden alterar el foco e influenciar la precisión de las mediciones.
Concebido en el período soviético, el radiotelescopio permanece integrado a programas científicos y archivos de observación, con un centro de datos que reúne millones de registros producidos por levantamientos, mediciones de emisión continua y estudios de diferentes fuentes astronómicas.
Lejos de la imagen popular de un telescopio, la instalación no posee una única cúpula apuntada hacia el cielo ni un plato central ocupando toda el área, sino un anillo metálico de escala urbana conectado a rieles, reflectores y receptores móviles.
¿Hasta dónde una estructura de casi 600 metros, creada para captar una parte invisible del universo, aún podrá ampliar el conocimiento sobre señales emitidas por el Sol, por galaxias distantes y por otros objetos esparcidos por el espacio profundo?
