Sudáfrica Prefirió Retrasar La Adopción de La Moneda de BRICS y Enfocarse en Blockchain y Comercio Regional con Monedas Locales Para Evitar Nueva Dependencia Monetaria.
Cuando los países de BRICS anunciaron estudios para la creación de una moneda única que pudiera competir con el dólar, el debate fue recibido con entusiasmo por muchos sectores de la geopolítica y de la economía emergente. Sin embargo, Sudáfrica —uno de los miembros más estratégicos del bloque— ha adoptado una postura cautelosa y pragmática. En lugar de acelerar la integración a una moneda conjunta, el país está enfocándose en fortalecer el comercio intraafricano con liquidación en monedas locales e invertir en soluciones blockchain para pagos transfronterizos.
Esta estrategia revela un movimiento silencioso, pero significativo: Sudáfrica no quiere reemplazar la dependencia del dólar por una nueva dependencia del yuan o de cualquier otra hegemonía dentro del propio BRICS.
La Moneda de BRICS Continúa en Debate, Pero Sin Consenso
Desde la ascensión del debate sobre la llamada “moneda común de BRICS” —por veces especulada bajo el nombre de “Unit”— la propuesta ha sido marcada más por simbolismos geopolíticos que por avances técnicos. La idea de crear una moneda compartida entre economías con realidades fiscales, cambiarias e institucionales tan distintas enfrenta obstáculos estructurales graves.
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Durante la cumbre de BRICS celebrada en Río de Janeiro en julio de 2025, los líderes reconocieron el interés mutuo en fortalecer la desdolarización y mejorar los sistemas de pago. Sin embargo, ninguna decisión concreta fue tomada sobre la creación de una moneda común, y Sudáfrica dejó claro, entre bastidores, que no considera esta alternativa viable a corto plazo.
Según un informe de Coingeek y otras fuentes regionales, autoridades sudafricanas negaron públicamente que el país esté en proceso de reemplazo del dólar o que se haya comprometido con una moneda multilateral. La énfasis, según estos representantes, está en soluciones regionales y tecnológicas a largo plazo —que garanticen soberanía monetaria e integración económica más equilibrada.
Enfoque en Monedas Locales y Comercio Regional Africano
Sudáfrica es signataria activa de la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), una de las mayores iniciativas de integración económica del planeta.
La prioridad actual del país es facilitar el comercio con países vecinos utilizando monedas locales, reduciendo la necesidad de conversiones al dólar o euro en transacciones que ocurren dentro del continente.
Este movimiento tiene una base práctica. El uso de monedas extranjeras en el comercio africano conlleva altos costos, exposición cambiaria y limitaciones de acceso para pequeñas y medianas empresas. El reemplazo parcial por monedas locales mejora el flujo comercial, fortalece las monedas nacionales y reduce la volatilidad asociada al sistema financiero global.
A principios de 2025, el Banco de Desarrollo de Sudáfrica (DBSA) lanzó iniciativas piloto para fomentar financiamientos regionales en rands, la moneda local sudafricana, en sectores como energía, transporte y tecnología. La propuesta es estimular cadenas productivas internas y reducir la vulnerabilidad externa sin renunciar a la autonomía monetaria.
Blockchain Como Alternativa a La Integración Monetaria Forzada
Paralelamente, Sudáfrica está invirtiendo en infraestructura digital para pagos transfronterizos, con enfoque en plataformas basadas en tecnología blockchain y contratos inteligentes.
El SARB (Banco de Reserva de Sudáfrica) ya ha realizado pruebas con otras autoridades monetarias del continente en una red de pagos denominada Proyecto Khokha, que utiliza tecnología DLT (Distributed Ledger Technology) para simular pagos y liquidaciones en tiempo real entre bancos centrales.
Además, el país participa activamente en el Proyecto Dunbar, un esfuerzo conjunto entre Sudáfrica, Australia, Singapur y Malasia para crear un sistema multimoneda basado en blockchain, con liquidación directa entre bancos centrales. La iniciativa es coordinada por el BIS Innovation Hub y se considera como una alternativa moderna, segura y descentralizada a los sistemas tradicionales dominados por el dólar y por SWIFT.
Esta inversión en soluciones digitales muestra que Sudáfrica está apostando en la infraestructura como forma de integración regional, en lugar de adherirse a soluciones centralizadas que puedan replicar desigualdades ya vistas en el sistema financiero actual.
Una Elección Estratégica: Evitar Nuevas Hegemonías
Aunque la idea de una moneda común de BRICS tiene atractivo político, Sudáfrica demuestra temer que, en la práctica, esta moneda sea dominada por China, la mayor potencia económica del bloque.
Con el yuan ganando protagonismo creciente en el comercio con Rusia, Irán, Argentina y otros países, existe el riesgo de que una “moneda de BRICS” sea solo una versión ampliada del yuan, con influencia desproporcionada de Pekín en las decisiones económicas del bloque.
En este contexto, las autoridades sudafricanas prefieren mantener la soberanía monetaria y actuar en acuerdos bilaterales y multilaterales con paridad real de decisión, fortaleciendo instrumentos técnicos como compensaciones en monedas locales, redes digitales y ajustes macroeconómicos regionales.
¿Qué Cambia Esta Decisión Para BRICS?
El alejamiento de Sudáfrica de la propuesta de moneda común no representa una ruptura con BRICS —sino que indica que no hay consenso interno ni madurez técnica para lanzar una moneda única.
El bloque aún busca alternativas como el BRICS Pay y el uso de monedas locales en transacciones internas, pero la ausencia de adhesión plena de sus miembros más estratégicos debilita cualquier ambición a corto plazo.
La decisión sudafricana también sirve de señal para otros países miembros y observadores internacionales, mostrando que el movimiento de desdolarización necesita ser más profundo y descentralizado —y que soluciones tecnológicas y regionales pueden ser más efectivas que proyectos simbólicos y geopolíticos excesivamente centralizados.
Sudáfrica está dejando claro que, para economías emergentes, autonomía e infraestructura son más importantes que símbolos geopolíticos. La negativa a acelerar la adhesión a una moneda común de BRICS no es un retroceso, sino un reposicionamiento estratégico en favor de una integración regional más robusta, digital y equilibrada.
Mientras otros países siguen apostando en grandes bloques y monedas alternativas, Pretoria avanza por otro camino: construir sistemas de pago modernos, promover el comercio local en rands y probar tecnologías como blockchain para evitar nuevas formas de dependencia externa —ya sea del dólar, del yuan o de cualquier otro centro de poder monetario.



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