Estudio revela que el suelo de 28 grandes ciudades de Estados Unidos está hundiendo, con Houston liderando la lista y millones de personas ya siendo impactadas por riesgos estructurales y de inundación
Un estudio publicado en la revista Nature Cities reveló una amenaza invisible que avanza bajo los pies de millones de estadounidenses: 28 de las ciudades de Estados Unidos están hundiendo.
En algunas regiones, como Houston, en Texas, el hundimiento del suelo ya llega a 5 centímetros por año, poniendo en riesgo la seguridad de infraestructuras y la vida de millones de residentes.
La principal causa: extracción de agua subterránea
Según la investigación, el 80% de los casos de subsidencia están directamente relacionados con la extracción excesiva de aguas subterráneas.
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La presión para satisfacer el consumo urbano e industrial ha llevado a la exploración continua de los acuíferos. A medida que los reservorios se vacían, el suelo pierde sustentación y comienza a ceder, de forma lenta, pero constante.
Este fenómeno ya afecta a 34 millones de personas en las regiones urbanas estudiadas. El impacto no es inmediato ni siempre visible, pero a lo largo de los años, los efectos acumulados se vuelven serios.
Houston lidera la lista de ciudades en riesgo
Entre todas las ciudades analizadas, Houston es la más afectada. Alrededor del 42% del área urbana de la ciudad está hundiendo más de 5 milímetros por año.
En el 12% de la ciudad, este hundimiento supera los 10 milímetros anuales. En ciertas áreas, la pérdida llega a 5 centímetros de altura por año.
Este hundimiento del suelo amplía significativamente el riesgo de inundaciones, sobre todo en contextos de lluvias intensas y huracanes, eventos frecuentes en la región.
Factores adicionales agudizan el problema
Aunque la extracción de agua sea la principal causa, no es la única. El peso excesivo de edificios y construcciones, especialmente en áreas con suelo blando, contribuye a la inestabilidad. Además, la extracción de petróleo y gas, común en regiones como Texas, también influye en la compactación del suelo. Actividades industriales y urbanas, en términos generales, alteran el equilibrio geológico y potencian el problema.
Movimiento desigual del suelo afecta estructuras urbanas
En ciudades como San José, Memphis y Jacksonville, el suelo no solo está hundiendo: se está moviendo de forma desigual. Algunas áreas descienden, mientras que otras se mantienen o incluso ascienden. Este movimiento diferencial impone estrés en estructuras como edificios, tuberías y carreteras.
Este tipo de daño muchas veces pasa desapercibido durante años, hasta que los signos se vuelven visibles o los perjuicios ya son significativos. En San Antonio, por ejemplo, uno de cada 45 edificios presenta alto riesgo de daños estructurales por cuenta de este movimiento.
Aunque el enfoque del estudio sea en Estados Unidos, el fenómeno es global. El Valle Central de California ya ha hundido 8,5 metros entre 1926 y 1970 debido a la extracción de agua subterránea. En la Ciudad de México, ciertas áreas continúan hundiendo hasta 50 centímetros por año.
Soluciones propuestas: adaptación y restauración
El estudio también presenta soluciones posibles. Una de ellas es la construcción de pantanos urbanos, que ayudan a retener agua de lluvia y disminuyen la presión sobre los acuíferos. Otra es la recarga activa de los acuíferos, con tecnologías para devolver parte del agua al subsuelo.
Además, los investigadores sugieren la adopción de infraestructuras resilientes, capaces de adaptarse a las deformaciones del suelo. También recomiendan políticas urbanas que limiten la expansión en áreas inestables.
Las 28 ciudades identificadas, en orden de cambios más acelerados en el terreno, incluyen Houston, Fort Worth, Dallas, Chicago, Nueva York, Denver, Seattle, Columbus, Indianápolis, Charlotte, Detroit, San Antonio, Las Vegas, Washington, Nashville, San Francisco, Portland, San Diego, Filadelfia, Austin, Oklahoma City, Phoenix, El Paso, Boston, Los Ángeles, Memphis, San José y Jacksonville.

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