Estafas, desinformación y ansiedad pueden ser enfrentadas con pensamiento crítico desde el inicio de la adolescencia, defiende especialista al explicar por qué los padres deben conversar más, investigar junto con sus hijos y transformar el uso de las redes sociales en aprendizaje.
Las estafas y otros riesgos de las redes sociales pueden ser enfrentados de forma más eficaz cuando niños y adolescentes aprenden pensamiento crítico desde temprano. Esta es la evaluación de la profesora sénior de educación y práctica social Maree Davies, de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, quien defiende que enseñar a los jóvenes a cuestionar, analizar y evaluar información con cuidado puede reducir la vulnerabilidad a la desinformación, a los peligros en línea e incluso a la ansiedad.
El tema llama la atención porque va más allá de la discusión sobre prohibir o posponer el uso de las redes sociales. Según la especialista, el camino más sólido es preparar a niños y adolescentes para entender cómo funcionan las plataformas, los algoritmos y los contenidos que circulan en internet. En la práctica, esto puede ayudarlos a lidiar mejor con estafas, noticias falsas, exceso de estímulos y situaciones que exigen autonomía, concentración y capacidad de resolver problemas.
¿Qué es el pensamiento crítico y por qué puede proteger contra estafas?
El pensamiento crítico, según la especialista, es la capacidad de cuestionar, analizar y evaluar cuidadosamente información o ideas antes de decidir en qué creer o qué hacer. Esto incluye considerar contraargumentos, observar evidencias y comparar explicaciones antes de aceptar una afirmación como verdadera.
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En el entorno digital, esta habilidad se convierte en una forma de protección. Cuando un joven desarrolla este razonamiento, tiende a reaccionar con más cautela ante contenidos dudosos, mensajes engañosos, promesas falsas y posibles estafas. En lugar de aceptar todo de forma automática, empieza a preguntarse si esa información tiene sentido, si necesita buscar más fuentes y si realmente aplica a todos los casos.
Por qué enseñar esto es más eficaz que solo prohibir las redes sociales

La especialista argumenta que enseñar a los adolescentes a pensar críticamente sobre cualquier tema, y no solo sobre redes sociales, es más eficiente que simplemente prohibir el acceso a las plataformas. La lógica es simple: posponer el contacto no garantiza que el joven estará preparado después para lidiar con algoritmos, manipulación de contenido y riesgos en línea.
Ella destaca que no basta con llegar a una determinada edad para volverse automáticamente más capaz de usar las redes sociales con seguridad. Por eso, el enfoque debe estar en desarrollar autoconfianza y comprensión sobre el funcionamiento de las plataformas. Cuanto más el adolescente entiende este entorno, más preparado estará para identificar estafas, reconocer manipulaciones y actuar con más conciencia.
Qué cambia en la práctica para padres e hijos en el día a día
Según la especialista, los padres pueden enseñar pensamiento crítico a través de conversaciones sencillas y frecuentes. En lugar de solo alertar sobre peligros, pueden invitar a sus hijos a investigar juntos, comparar información y observar cómo diferentes fuentes tratan el mismo tema.
Ella sugiere frases y actitudes que estimulen la curiosidad, como comentar una información vista en las noticias y proponer una búsqueda conjunta para obtener más contexto. Este comportamiento, según ella, ayuda a mostrar a los jóvenes cómo investigar mejor lo que consumen en línea. También fortalece la confianza para que niños y adolescentes reconozcan riesgos, incluyendo estafas, y no se sientan solos ante las presiones de las redes sociales.
Cómo la conversación en casa puede reducir la desinformación y la ansiedad
La especialista afirma que el pensamiento crítico también puede ayudar a enfrentar la ansiedad. Esto se debe a que la ansiedad, en algún nivel, está ligada a la sensación de falta de control. Cuando el joven aprende a analizar mejor lo que ve, obtiene herramientas para reaccionar con más seguridad y menos impulso.
Otro punto central es la conversación regular entre padres e hijos. Reservar tiempo para escuchar a los adolescentes, compartir historias y mantener un ambiente de diálogo puede marcar la diferencia cuando se enfrentan a malas noticias, grupos extremistas, contenidos engañosos o incluso **estafas**. Según la especialista, escuchar con calma y sin exagerar en la reacción es esencial para que el adolescente se sienta cómodo buscando ayuda.
El inicio de la adolescencia es visto como una fase decisiva para desarrollar estas habilidades
La especialista llama la atención sobre el comienzo de la adolescencia como un período especialmente importante para este aprendizaje. Explica que, alrededor de los 11 años para las niñas y 12 años para los niños, el cerebro experimenta cambios neurológicos relevantes, con la materia gris en un punto alto de capacidad.
En esta etapa, las actividades repetidas de forma consistente ayudan a fortalecer las conexiones. El razonamiento de la especialista es que, si el pensamiento crítico se ejercita en este período, tiende a consolidarse con más fuerza. Esto refuerza la idea de que enseñar a los jóvenes a cuestionar la información, evaluar las pruebas e identificar **estafas** no es solo una orientación momentánea, sino una formación a largo plazo.
Por qué aprender a cambiar de opinión puede marcar tanta diferencia
Entre las orientaciones dadas por la especialista está la importancia de enseñar a los adolescentes a cambiar de opinión a la luz de las pruebas. Para ella, este comportamiento es fundamental para formar personas más flexibles, menos impulsivas y más preparadas para revisar posiciones cuando surgen hechos nuevos.
Este proceso ayuda a combatir posturas rígidas y respuestas automáticas muy comunes en el entorno digital. En lugar de reaccionar solo con emoción, el joven aprende a reconsiderar opiniones y a sustentar mejor sus argumentos. Este tipo de práctica también reduce la posibilidad de caer en desinformación, en narrativas distorsionadas y en **estafas** basadas en el atractivo emocional o la falsa urgencia.
Qué significa esto para la creatividad, la autonomía y el mercado laboral
La especialista también relaciona el pensamiento crítico y la creatividad con el futuro profesional de los jóvenes. Según ella, quien crece dependiendo de sistemas para resumir, generar ideas y pensar por cuenta propia puede dejar de desarrollar habilidades esenciales. En cambio, quien dibuja, crea, experimenta y resuelve problemas tiende a volverse más adaptable.
En la práctica, esto significa formar personas más flexibles, con mayor capacidad de innovación y listas para afrontar situaciones nuevas. La evaluación es que los empleadores valoran a los profesionales capaces de pensar, resolver problemas y adaptarse a escenarios imprevistos. Así, el mismo aprendizaje que ayuda a enfrentar las redes sociales, la desinformación y las **estafas** también puede aumentar la preparación para un mercado laboral en transformación.
Por qué conversar es una habilidad que necesita ser enseñada
Otro punto destacado por la especialista es que muchas veces los niños y adolescentes aprenden a leer y escribir, pero no necesariamente a conversar de forma profunda. Para ella, las conversaciones realmente ricas exigen mejores preguntas, ejemplos concretos y disposición para justificar opiniones con claridad.
Este tipo de intercambio mejora la calidad del razonamiento y prepara mejor al joven para entornos online y presenciales. En lugar de solo repetir frases hechas o responder por impulso, aprende a argumentar, pedir ejemplos y examinar mejor lo que escucha. Este proceso aumenta la madurez para manejar debates, reduce la vulnerabilidad a manipulaciones y crea más barreras contra **estafas** y otros peligros digitales.
¿Crees que enseñar pensamiento crítico desde el inicio de la adolescencia puede ser más eficaz que solo limitar el uso de las redes sociales?

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