Viceroy Seaglider combina barco, hidroala y vuelo a ras del mar para revolucionar el transporte costero con hasta 12 pasajeros.
En marzo de 2025, la empresa estadounidense REGENT Craft inició las pruebas en el mar del Viceroy Seaglider, un vehículo eléctrico de efecto suelo diseñado para operar en rutas costeras con una velocidad y eficiencia superiores a las embarcaciones tradicionales. El modelo llama la atención no solo por el concepto, sino por la escala: tiene 55 pies de largo (unos 16,7 metros) y 65 pies de envergadura (aproximadamente 19,8 metros), dimensiones comparables a las de aeronaves ligeras. El proyecto fue desarrollado para transportar hasta 12 pasajeros, posicionándose como una alternativa entre ferries, lanchas rápidas y pequeños aviones regionales.
El diferencial central reside en el modo de operación híbrido, que permite al vehículo funcionar como barco, hidroala y aeronave de efecto suelo, todo en un único sistema integrado.
Cómo funciona el seaglider que alterna entre agua y vuelo a ras del mar
El Viceroy Seaglider no despega como un avión convencional ni navega como un barco común. Utiliza tres modos distintos de operación:
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Inicialmente, funciona como una embarcación tradicional, flotando en el agua. Luego, acelera y activa sus hidroalas, elevando el casco por encima de la superficie para reducir la resistencia. En la etapa final, gana suficiente velocidad para entrar en efecto suelo, pasando a volar a pocos metros del agua.
Esta tercera etapa es lo que diferencia completamente la tecnología, ya que permite velocidades mucho mayores con un consumo energético reducido en comparación con las aeronaves convencionales.
El efecto suelo ocurre cuando la aeronave vuela muy cerca de la superficie, creando una especie de colchón aerodinámico que aumenta la sustentación y reduce la resistencia.
Velocidad elevada y eficiencia energética sitúan el modelo entre barco y avión
Aunque no opera a grandes altitudes, el Viceroy Seaglider alcanza velocidades significativamente superiores a las de las embarcaciones convencionales.
La empresa proyecta velocidades en el rango de hasta 180 km/h, lo que sitúa al vehículo en un nivel intermedio entre ferries rápidos y aeronaves regionales.
Esta combinación de velocidad y eficiencia energética es uno de los principales argumentos del proyecto, especialmente para rutas costeras de corta y media distancia. Además, al operar a ras del agua, el vehículo evita gran parte de las restricciones asociadas al tráfico aéreo tradicional.
Propulsión eléctrica y ausencia de pista amplían posibilidades operativas
Otro punto central del proyecto es el uso de propulsión totalmente eléctrica. El Viceroy Seaglider utiliza baterías para alimentar sus motores, lo que reduce las emisiones directas y el ruido operativo.
Esto permite que el vehículo opere en áreas costeras sensibles, puertos y regiones urbanas con menor impacto ambiental.
Además, el sistema no requiere pistas de despegue ni aeropuertos, pudiendo operar directamente desde:
- Puertos
- Marinas
- Áreas costeras
Esta característica amplía significativamente el número de rutas posibles, especialmente en regiones con geografía fragmentada, como archipiélagos.
Cartera de pedidos multimillonaria indica interés comercial incluso antes de la operación plena
Incluso en fase de pruebas, el proyecto ya ha despertado un interés significativo en el mercado. REGENT informó haber acumulado una cartera de intenciones de compra superior a 9 mil millones de dólares, involucrando a operadores de transporte marítimo, turismo y logística.

Este volumen de interés indica que la tecnología no es vista solo como experimental, sino como una posible solución comercial para el transporte costero.
Las empresas evalúan el modelo como una alternativa para reducir el tiempo de viaje y aumentar la eficiencia en rutas que hoy dependen de embarcaciones más lentas.
La tecnología de efecto suelo regresa con una nueva propuesta después de décadas de uso limitado
Los vehículos de efecto suelo no son una novedad absoluta. Proyectos similares ya fueron explorados en el pasado, especialmente durante la Guerra Fría, destacando los llamados ekranoplanos soviéticos.
Sin embargo, limitaciones tecnológicas y operativas impidieron su adopción a gran escala. Lo que diferencia a la nueva generación es la combinación de materiales modernos, control electrónico avanzado y propulsión eléctrica, que hacen el concepto más viable comercialmente.
Aunque el enfoque inicial es el transporte de pasajeros, el concepto puede expandirse a otras aplicaciones.
Entre las posibilidades se encuentran:
- Transporte de carga ligera
- Operaciones de rescate
- Logística en regiones aisladas
- Servicios turísticos
La flexibilidad operativa es uno de los factores que aumentan el interés por la tecnología, especialmente en mercados costeros.
Desafíos regulatorios y operativos aún deben superarse
A pesar del potencial, el Viceroy Seaglider aún enfrenta desafíos importantes.
Entre ellos están:
- Certificación regulatoria
- Integración con sistemas de tráfico marítimo y aéreo
- Infraestructura de apoyo
- Limitaciones climáticas
La definición de reglas para vehículos híbridos como este es uno de los puntos críticos, ya que no encajan perfectamente en categorías tradicionales.
Lo que está en juego con el avance de vehículos que mezclan barco y avión
El desarrollo del Viceroy Seaglider representa más que una innovación puntual. Señala el surgimiento de una nueva categoría de transporte, que puede ocupar el espacio entre embarcaciones y aeronaves.
Esta categoría puede ofrecer:
- Mayor velocidad que los barcos
- Menor costo que los aviones
- Flexibilidad operativa elevada
¿Cree que vehículos híbridos como este pueden redefinir el transporte costero en los próximos años?
El avance del seaglider plantea una cuestión central sobre el futuro de la movilidad. Si los vehículos capaces de operar sin pistas y con alta eficiencia energética se vuelven viables, el transporte costero podría experimentar una transformación significativa.
La combinación de tecnología, escala e interés de mercado indica que este tipo de solución está dejando de ser experimental.
La pregunta que permanece es directa: ¿este tipo de vehículo será solo una alternativa de nicho o el inicio de una nueva era en el transporte entre agua y aire?

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