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Un helicóptero arroja 200 toneladas de caliza por día sobre lagos de Suecia, realiza 162 cargas en una sola jornada e intenta neutralizar la lluvia ácida que ha alterado la química del agua durante décadas.

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Escrito por Alisson Ficher Publicado el 12/07/2026 a las 18:48 Actualizado el 12/07/2026 a las 18:49
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Helicóptero distribuye cerca de 200 toneladas de caliza por día sobre lagos y cursos de agua del sur de Suecia, revelando cómo la lluvia ácida aún exige intervenciones técnicas, sucesivos vuelos y monitoreo ambiental décadas después de alterar silenciosamente la química de estos ambientes.

Un helicóptero ha comenzado a distribuir cerca de 200 toneladas de caliza por día sobre lagos y cursos de agua de Blekinge, en el sur de Suecia, en una operación destinada a reducir la acidez provocada por precipitaciones ácidas acumuladas a lo largo de décadas.

En lugar de realizar una única descarga, la aeronave recoge el material en un campo, sobrevuela los ambientes incluidos en el programa y regresa sucesivamente al punto de abastecimiento, manteniendo un flujo continuo de aplicación durante toda la jornada.

La escala de la acción llama la atención incluso en una región acostumbrada a seguir los efectos de la acidificación, porque cada carga transportada por el helicóptero pesa poco más de una tonelada, según información divulgada por la emisora pública sueca SVT.

Durante una sola jornada, el piloto Håkan Grop realizó 162 izamientos entre el lugar donde la caliza era preparada y los puntos de aplicación, repitiendo el mismo recorrido decenas de veces para alcanzar el volumen planeado por los equipos responsables.

Helicóptero repite más de 160 cargas en un día

Después de liberar cada carga, el helicóptero vuelve al campo donde camiones mantienen el material disponible, recoge otro recipiente y despega nuevamente, en una secuencia que exige coordinación constante entre piloto, equipo de suelo y planificación de las rutas.

Esta repetición permite distribuir la caliza entre diferentes lagos y cursos de agua sin concentrar todo el volumen en un único punto, además de ajustar el trabajo a las áreas seleccionadas por los técnicos dentro del programa de recuperación ambiental.

Vista a la distancia, la operación puede recordar una descarga de polvo sobre la naturaleza, pero su finalidad declarada es corregir alteraciones químicas en aguas afectadas por la lluvia ácida, fenómeno asociado a la contaminación atmosférica producida por actividades humanas.

Al entrar en contacto con ambientes acidificados, la caliza ayuda a elevar el pH del agua y reducir condiciones perjudiciales al equilibrio local, razón por la cual su aplicación sigue siendo adoptada en áreas consideradas sensibles por los responsables del monitoreo.

La lluvia ácida alteró la química de los lagos suecos

Registrada por la SVT en Blekinge, la operación contó con explicaciones de Andreas Jezek, limnólogo responsable de proyectos de restauración de aguas y áreas húmedas en la organización Blekinge Arkipelag, quien relacionó la acidez observada con la precipitación ácida.

Según Jezek, el problema fue provocado por la actividad humana y requiere seguimiento prolongado, porque la recuperación de los ambientes no ocurre de manera inmediata, incluso cuando las emisiones responsables de la acidificación disminuyen con el tiempo.

Además de la cantidad lanzada en cada jornada, los equipos siguen la necesidad de caliza a lo largo de los años, lo que permite comparar el volumen actual con el requerido en períodos anteriores y ajustar la intensidad de las aplicaciones.

Jezek afirmó que, durante los 20 años que trabaja en esta área, la cantidad de caliza aplicada se redujo a la mitad, dato que indica mejora en las condiciones ambientales, aunque el tratamiento aún sigue siendo necesario en varios puntos.

Aplicación de caliza sigue siendo necesaria

La reducción del consumo no puso fin a las operaciones, porque lagos y cursos de agua continúan presentando sensibilidad a la acidificación en determinadas áreas, lo que obliga a los equipos a mantener un programa regular de aplicación y seguimiento técnico.

En este contexto, el helicóptero funciona como una herramienta de acceso rápido a ambientes dispersos por el territorio, transportando grandes volúmenes en viajes cortos y alcanzando lugares donde la distribución por tierra sería más lenta o limitada.

Entre los organismos citados por el reportaje están el cangrejo de río y el mejillón de río, presentados como especies sensibles a los cambios en las condiciones del agua, lo que ayuda a explicar la preocupación por mantener el equilibrio químico de estos ambientes.

Aunque la intervención tenga un impacto visual significativo, su enfoque está en la corrección de la acidez, y no solo en la protección de organismos específicos, ya que la calidad del agua influye en todo el funcionamiento de los ecosistemas monitoreados por el programa.

Operación aérea depende de logística continua

En el campo al norte de Kyrkhult, camiones cargados de caliza abastecen los recipientes suspendidos por el helicóptero, mientras la aeronave pasa repetidamente sobre las copas de los árboles antes de dirigirse a los puntos definidos por los equipos técnicos.

Esta logística transforma cada retorno en una etapa esencial del proceso, porque alcanzar aproximadamente 200 toneladas en un día depende de la suma de decenas de cargas, todas transportadas en recorridos cortos y coordinados a lo largo de la operación.

Como cada recipiente lleva poco más de una tonelada, el volumen diario resulta de la repetición intensa de los vuelos, y no de una única liberación, detalle que ayuda a dimensionar el esfuerzo necesario para cumplir el plan de aplicación.

Los 162 despegues reportados por el piloto muestran la frecuencia con la que la aeronave necesitó regresar para reabastecerse, evidenciando una rutina marcada por despegues, descargas y nuevos cargamentos realizados de forma prácticamente continua durante la jornada.

El volumen se divide entre diferentes áreas

Lejos de representar el tratamiento de solo un lago, las 200 toneladas corresponden a la suma de la cal distribuida entre diferentes ambientes incluidos en el programa, conforme a la necesidad técnica identificada por los responsables del seguimiento ambiental realizado en toda la región.

Esta distribución reduce la posibilidad de concentración excesiva en un único punto y permite que la aplicación siga criterios definidos para cada área, manteniendo la intervención alineada al objetivo de corregir la acidez en varios cuerpos de agua.

Al mismo tiempo, la operación expone un contraste marcado entre la imagen y la finalidad: toneladas de polvo descienden del cielo sobre lagos y áreas húmedas, pero la acción busca compensar efectos producidos por décadas de contaminación atmosférica.

Para quien observa solo el helicóptero en vuelo, la escena puede parecer una intervención agresiva, aunque el procedimiento esté inserto en un programa de restauración que acompaña la evolución de las aguas y ajusta el uso de cal a lo largo del tiempo.

Efectos de la lluvia ácida no siempre son visibles

La lluvia ácida no deja necesariamente una capa visible sobre la superficie, pues sus efectos aparecen en las características químicas del agua, exigiendo mediciones, monitoreo y aplicaciones repetidas siempre que los técnicos consideran necesario corregir el nivel de acidez.

Por esta razón, la continuidad del trabajo depende menos de la apariencia de los lagos y más de los datos reunidos por los equipos, que evalúan si los ambientes permanecen sensibles y qué cantidad de cal debe ser usada en cada etapa.

En Blekinge, la respuesta ganó una dimensión difícil de ignorar, porque un único helicóptero puede transportar poco más de una tonelada por viaje, repetir el recorrido más de 160 veces y alcanzar cerca de 200 toneladas en el mismo día.

El caso muestra cómo una operación técnicamente planificada puede asumir apariencia extrema cuando vista desde lo alto, sobre todo al reunir aeronave, polvo mineral, decenas de vuelos y un paisaje natural marcado por los efectos persistentes de la lluvia ácida.

¿Hasta qué punto intervenciones ambientales de esta escala deben continuar siendo usadas para reparar alteraciones químicas producidas durante décadas por la actividad humana y aún presentes en lagos aparentemente intactos cuando observados solo por la superficie del agua?

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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