Según el New York Post, el antiguo ferry Prudence Ferry, detenido por más de 10 años en Long Island City, comenzó a ser limpiado por voluntarios el 29 de marzo de 2026 para convertirse en un arrecife artificial en el Atlántico, después de casi hundirse cuando la sala de máquinas fue inundada en invierno.
El antiguo ferry Prudence Ferry, que solía transportar personas y coches en Rhode Island, pasó más de una década oxidándose en Anable Basin, en Long Island City, Queens, Nueva York, hasta obtener un nuevo destino planeado en el Atlántico.
Según el New York Post, los voluntarios comenzaron el sábado, 28 de marzo de 2026, a retirar materiales sueltos, cables antiguos, chalecos deteriorados y pintura descascarada del casco, etapa necesaria antes de que la embarcación pueda ser hundida para formar un arrecife artificial.
Prudence Ferry estuvo detenida por más de una década
La Prudence Ferry fue comprada en 2012 por la empresa local Plaxall, por US$ 70 mil, con la idea de transformarla en un beer garden flotante. El plan, sin embargo, no avanzó debido a trabas regulatorias y problemas estructurales.
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Con esto, la embarcación estuvo detenida en Long Island City por más de diez años. Lo que antes era un proyecto comercial pasó a ser visto por buceadores y defensores de arrecifes artificiales como una estructura posible para albergar vida marina.
Casi hundimiento aceleró la necesidad de actuar
El plan casi fue interrumpido por el clima riguroso del invierno. De acuerdo con el reportaje, el antiguo ferry se deterioró parcialmente y tuvo la sala de máquinas inundada el mes anterior a la limpieza.
Bill Cadden, presidente de la Long Island Artificial Reef Society, logró bombear el agua y reflotar la embarcación. La recuperación permitió que el proyecto continuara, pero también reforzó la urgencia de preparar el casco antes de que la deterioración avanzara.
Voluntarios comenzaron a retirar todo lo que podría perjudicar el mar

Alrededor de una docena de voluntarios participaron en la primera acción de limpieza el sábado. Removieron cableado antiguo, barrieron pisos, retiraron chalecos salvavidas en descomposición y comenzaron a descascarar pintura suelta.
La limpieza es una etapa fundamental porque la embarcación no puede ser simplemente llevada al mar con materiales que representen un riesgo. Antes de convertirse en arrecife artificial, la balsa necesita ser vaciada de residuos que podrían atrapar animales, soltar fragmentos o contaminar el ambiente.
La idea partió de un buzo que veía la balsa sin uso
Harris Moore, buzo local de 36 años, fue quien propuso dar un nuevo destino a la Prudence Ferry. Contó al New York Post que le molestaba pasar por la embarcación abandonada y vio en ella un tamaño adecuado para el proyecto.
Moore se unió a Bill Cadden y a la Long Island Artificial Reef Society para intentar transformar la estructura en hábitat submarino. Según él, embarcaciones de este tipo son buscadas por defensores de arrecifes porque ofrecen una base física para que los organismos marinos se fijen.
Destino probable es el arrecife 16-Fathom

La Prudence Ferry debe tener como destino final el arrecife artificial 16-Fathom, ubicado a unas 13 millas náuticas al suroeste de Fire Island Inlet, en el Atlántico.
El plan es hundir la embarcación en verano, tras nuevas etapas de limpieza. El reportaje informa que los voluntarios deben regresar en las semanas siguientes para continuar el trabajo de preparación antes de la ida al punto final.
Estructuras rígidas ayudan a formar hábitat en el fondo del mar
Harris Moore explicó al New York Post que, en ecosistemas marinos, las estructuras rígidas son importantes porque muchos organismos necesitan una superficie física para fijarse. Mejillones, ostras, corales, esponjas y algas no crecen simplemente sobre arena abierta.
Cuando estos organismos se instalan, otros animales comienzan a acercarse en busca de alimento y refugio. Un casco hundido correctamente puede transformarse en un punto de vida marina, mientras que áreas cercanas de arena pueden permanecer casi vacías.
Nueva York ya ha usado otras estructuras como arrecifes
La propuesta no es inédita en la región. Según el reportaje, la MTA ya ha arrojado miles de vagones antiguos de tren en el Atlántico desde 2001 para ser usados como hábitat por lenguados, atunes, corales, percebes y otras especies marinas.
Este contexto ayuda a entender por qué la Prudence Ferry está siendo preparada con cuidado. La embarcación no será descartada como chatarra común, sino incorporada a un programa de arrecifes artificiales con objetivo ecológico y recreativo.
De óxido urbano a estructura submarina
La historia de la Prudence Ferry muestra cómo una embarcación parada puede ganar un nuevo uso cuando hay planificación, limpieza y destino ambiental adecuado. El punto central no es hundir un ferry antiguo por abandono, sino preparar una estructura para convertirse en parte de un ecosistema marino.
La pregunta que queda es práctica: ¿deberían las ciudades costeras reutilizar más embarcaciones antiguas como arrecifes artificiales, siempre que pasen por una limpieza rigurosa y control ambiental? ¿O el riesgo de transformar el océano en un depósito sigue preocupando? Deja tu opinión en los comentarios.
