La empresa australiana Luyten presentó la Ascend, la primera impresora 3D acoplada a una grúa torre del mundo. Según el CEO, Ahmed Mahil, imprime estructuras de concreto de hasta 100 metros de altura a partir de proyectos digitales, transformando la grúa en un robot de construcción.
Una empresa australiana acaba de transformar uno de los equipos más comunes de los sitios de construcción en un robot constructor. La Luyten, con sede en Melbourne, presentó la Ascend, descrita como la primera impresora 3D del mundo montada sobre una grúa torre, capaz de levantar estructuras de concreto de hasta 100 metros de altura.
La propuesta, según el fundador y CEO, Ahmed Mahil, es imprimir edificios directamente a partir de proyectos digitales, sin reinventar el sitio de construcción. En lugar de crear una máquina nueva desde cero, la empresa decidió transformar la propia grúa torre en un sistema de fabricación robótica, integrando concreto, inteligencia artificial y construcción digital.
Cómo funciona la impresora 3D montada en la grúa torre

Crédito:
Luyten
La Ascend combina la estructura de una grúa torre con la impresión robótica de concreto, inteligencia artificial y flujos de trabajo de construcción digital.
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En la práctica, la impresora 3D utiliza algoritmos para crear las trayectorias de impresión, optimizar el proceso y monitorear el progreso de la obra en tiempo real.

Crédito:
Luyten
Según Luyten, el equipo tiene un radio de trabajo de hasta 45 metros, soporta estructuras de hasta 100 metros de altura y puede ser instalado y puesto en funcionamiento en solo uno o dos días.
Para Ahmed Mahil, el diferencial no está en ser solo otra impresora 3D de concreto. Según él, la novedad transforma una de las máquinas más importantes de la construcción en un sistema capaz de levantar edificios directamente de proyectos digitales.
Es este cambio de papel, de equipo de elevación a robot constructor, lo que la empresa señala como el salto de la tecnología.
Por qué transformar la grúa torre en robot
La apuesta de Luyten va en contra de lo que el sector venía intentando. Según Ahmed Mahil, la industria pasó décadas intentando automatizar el proceso en torno a la grúa torre, mientras la empresa decidió transformar la propia grúa en un robot.
La idea es aprovechar un equipo ya conocido en las obras, en lugar de exigir que las constructoras cambien toda su infraestructura para adoptar la automatización.
Este razonamiento tiene peso histórico. La primera grúa torre moderna fue inventada en 1949 por el ingeniero y empresario alemán Hans Liebherr, y desde entonces la máquina se ha vuelto indispensable en las obras alrededor del mundo.
Reutilizar esta base, en lugar de descartarla, es lo que Luyten ve como el camino más rápido para popularizar la impresora 3D en la construcción civil.
El material Ultimatecrete y la promesa para la construcción
La tecnología depende de un ingrediente especial. La impresora 3D es abastecida por Ultimatecrete, un concreto imprimible patentado por Luyten y desarrollado para manufactura aditiva a gran escala.
Según la empresa, el material ofrece alta resistencia, flujo controlado y mejor adhesión entre las capas, lo que sería esencial para levantar estructuras de varios pisos con seguridad.
La compañía también afirma que el sistema reduce la dependencia de mano de obra, disminuye la necesidad de encofrados y mejora el aprovechamiento de los materiales.
Vale recordar que la Luyten ya tenía un historial en el área, habiendo construido la primera casa impresa en 3D del hemisferio sur, en Melbourne, y desarrollado otras impresoras antes de la Ascend.
Las ganancias de productividad citadas, sin embargo, son números presentados por el propio fabricante.
El futuro y las reservas de la construcción robótica
El discurso de la empresa es ambicioso. Para Ahmed Mahil, el próximo capítulo de la construcción será definido por la llamada infraestructura inteligente, y cada grúa torre tiene potencial para convertirse en un robot de construcción.
Él argumenta que, incluso si solo una pequeña fracción de estas grúas fuera convertida, el impacto en la entrega de viviendas, en la infraestructura y en la productividad podría ser enorme.
Aún así, cabe cautela. La Ascend acaba de ser presentada, y gran parte de los beneficios anunciados son promesas de la Luyten, que aún necesitan ser comprobadas en obras reales, a escala y frente a las normas de cada país.
Si la impresora 3D cumple lo que promete, puede ayudar a enfrentar la escasez de mano de obra y la alta demanda por concreto y vivienda. Pero, como toda tecnología recién lanzada, solo el tiempo dirá si realmente rediseñará los sitios de construcción.
Transformar una grúa torre en una impresora 3D que levanta edificios de concreto por sí sola parece cosa de ficción, pero ya se está probando.
Cuéntanos en los comentarios si confiarías en un edificio construido por uno de estos robots o si aún prefieres la obra hecha por manos humanas.

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